Los padres y madres de alumnos de los colegios públicos andaluces que se agruparon en 2017 para lograr que sus hijos no pasaran calor ni frío ni calor en las clases han dado un nuevo paso adelante en su defensa de una educación pública de calidad y han unido sus esfuerzos para también presionar a la Administración andaluza para que dote a los comedores escolares existentes en la comunidad de un sistema que universalice realmente este servicio, que se ofrece actualmente en más de 700 centros docentes públicos y da cobertura a unos 80.000 alumnos.

La dirección de cada colegio decide a discreción si permite a las Ampas supervisar in situ la calidad de la comida

Comedores Escuelas de Calor nace con la vocación de “convertirse en un referente para las familias de los centros educativos públicos”. Su intención prioritaria es agrupar propuestas, inquietudes y dar voz a las Ampas y familias usuarias de los comedores escolares ante lo que consideran un “inquietante descenso en la calidad de la alimentación ofrecida”, la falta de controles de la Agencia Pública Andaluza de Educación y la “total desatención” de la Consejería de Educación ante las continuas demandas y denuncias que alertan del deterioro del servicio.

Estos padres y madres que representan a más de 200 Ampas de Sevilla y provincia denuncian que el intento inicial de universalizar el servicio de comedor escolar a todos los colegios de infantil y primaria, impulsado por la Consejería de Educación desde el año 2002 a través del Programa de Apoyo a las Familias, se llevó realmente a la práctica mediante su privatización, adjudicando el servicio a empresas de catering, la mayor parte de ellas pertenecientes a grandes empresas del sector, que según este colectivo “se reparten la tarta del negocio de la alimentación de nuestros hijos e hijas”. Los concursos públicos que determinan las adjudicaciones de cada centro educativo se ejecutan sólo teniendo en cuenta “el precio más ventajoso”, según denuncia este colectivo de padres y madres.

Comedores Escuelas de Calor asegura que el sistema de comedores implantado actualmente en los colegios públicos andaluces trae como consecuencia “la disminución de la calidad del servicio”, con materias primas de inferior calidad, menor cantidad de las raciones, exceso de utilización de productos de menor coste, “y en definitiva una alimentación de bajo coste para los menores que deje margen de beneficio a las empresas”. Estas Ampas recuerdan también la precariedad laboral de los trabajadores que ejercen su labor como monitores de comedor.

Comedores Escuelas de calor cree “imprescindible” la creación de una Agencia Pública de Inspección de Comedores Escolares, que debe contar para su correcto funcionamiento con los inspectores necesarios para garantizar los estándares de calidad. Denuncian que en la actualidad estos inspectores no existen y son las propias empresas del sector las que se autoinspeccionan “con las consecuencias de poca calidad, escasez de las raciones, menús poco apetecibles, improvisación y falta de suministros”.

En una respuesta parlamentaria de la consejera de Educación, Sonia Gaya, al Partido Popular, la Junta de Andalucía ha iniciado 214 sanciones a empresas concesionarias del servicio de comedor escolar en los tres últimos cursos escolares.

De ellas, se habían ejecutado un total de 103 por un importe de casi 300.000 euros; otras 38 sanciones estaban en proceso de aplicación, por un importe de 177.768,42 euros; y las últimas 73 se encontraban en diferentes fases de tramitación.

Los incumplimientos más frecuentes de las empresas de catering son los relacionados con las mejoras ofertadas por las empresas en el proceso de licitación, la ratio de monitores, la facturación incorrecta del servicio, el incumplimiento del programas de trabajo, la modificación sin autorización previa de los menús, el envío fuera de plazo de los mismos para su supervisión y otras cuestiones relativas a la falta de menaje o equipamiento, falta de uniformes en el personal, etcétera.

En la actualidad, son los propios centros escolares los que deciden, a discreción y sin ningún criterio impuesto por la Consejería de Educación, el acceso o no de miembros de las juntas directivas de las Ampas para controlar in situ la calidad de las comidas que se sirven a sus hijos en los comedores escolares.

De este modo, ante la ausencia de inspectores oficiales que velen por este servicio y las trabas que imponen muchos colegios, desde Comedores Escuelas de Calor se ha solicitado a la Dirección General de la Agencia Pública de Educación que permita a las Ampas acudir una vez al mes sin previo aviso a comer el menú que es servido ese día en cuestión junto a los alumnos del centro educativo respectivo.

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