Muchas veces a lo largo de mis años de militancia en el PSOE he observado, e incluso sufrido cómo llaman críticos a los que en un momento determinado opinan o dan su visión en foros como Asambleas, Comités, Congresos … diferente a la del aparato, éstos presuponen de antemano que ostentan el criterio y el que difiere es tachado con desprecio como crítico.

Lo más gracioso del asunto es que pasas de ser una u otra cosa en cuestión de horas, dependiendo del resultado de algún proceso interno o golpe autoritario como el que hemos sufrido en octubre e incluso cuando a algún personaje con cierto “poder” le conviene denostar a algún compañero dejando en evidencia su propia mediocridad.

Vamos a reflexionar sobre eso y a ver si llegamos a una conclusión.

Aunque etimológicamente pudiera parecer que ambas palabras tienen el mismo origen, no es así; crítico proviene del griego κριτικός kritikós y, criterio del griego también, pero del vocablo κριτήριον kritḗrion .

Si nos vamos al significado de cada una, la Real Academia de la Lengua define criterio como “Juicio o discernimiento”, y crítico – aunque en el diccionario tiene diferentes acepciones y no siempre con connotaciones negativas – en el caso que nos ocupa, la que más se ajusta es la de “Ataque verbal o comentario negativo” .

Aclarado lo anterior, me da la sensación de que algunos confunden términos; el Partido Socialista es un partido plural en el que desde la izquierda buscamos mejorar la vida de los ciudadanos; no entendemos las políticas de la derecha ni compartimos ideario con ellos, somos en todo caso la alternativa de Gobierno al PP, nunca su apoyo ni socio, eso sí como buenos votantes de izquierdas, los socialistas tenemos criterio y cuando no coincidimos, lo decimos, argumentamos y decidimos con nuestro voto lo que desde el convencimiento y corazón socialista creemos que es mejor para nuestro partido, siempre que se nos consulte evidentemente, cosa que hasta la fecha pocas veces ha ocurrido.

Pero efectivamente, en algunos casos el criterio se confunde y con razón con el oportunismo; mientras unos trabajan por la causa, otros se aprovechan del trabajo ingente de compañeros, pero sólo cuando toca, nunca antes. Estrategas de mesa camilla que no son capaces de ver que los tiempos han cambiado y el militante, que es el que vota y en otros momentos aletargado, ahora está despierto y más vivo que nunca.

En estos últimos tiempos estamos observando en todas las Federaciones alianzas y extraños movimientos de los que otrora eran críticos y ahora tienen criterio, y viceversa; juego en el que las bases no entran pero observan con estupor y algunas veces con cierto cabreo el juego de sillas en el que unos y otros están dispuestos a participar a cualquier precio.

Hace unos meses pensé que el mal estaba localizado en mi territorio, con pena observo que no es así, se trata de un mal endémico del PSOE. En todas las Federaciones está ocurriendo lo mismo, de todas partes me llegan a diario llamadas de compañeros que analizan los acontecimientos y sacan claras conclusiones: la militancia gana en número, la militancia tiene el poder, la militancia decide. No hay nada mejor que viajar, ya sea en tren, coche o internet, para que se pasen los males localistas y ver desde una perspectiva global la situación que el

PSOE está atravesando a día de hoy, los patrones se repiten de Norte a Sur y de Sur a Norte.

Por todo lo expuesto, y así las cosas, tengo claro que Pedro Sánchez ganará las primarias, porque es el sentir de la militancia, porque las injusticias como socialistas no las consentimos y porque es nuestro deber devolver “el papa a la peana”, lo que venga después también dependerá de nosotros, no perdamos el horizonte y rodeemos a nuestro Secretario General de personas coherentes, socialistas, trabajadoras, solidarias y nobles. Estemos atentos, el trabajo para recuperar nuestro partido no termina en el Congreso Federal… sigue y nos afecta.

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