Foto de Agustín Millán.

Ante los datos y las cifras sobran las palabras. Mucho más que un artículo de opinión, en un 25 de Noviembre, Día Internacional contra la Violencia de Género, cobra mucho más valor tanto para el análisis como para su visibilidad mostrar las cifras de la violencia contra las mujeres en sus diferentes mapas. Para empezar, quiero hacerlo con las cifras de las asesinadas en este 2017, que cada tres días varían ya que en este país cada tres días un hombre asesina a una mujer. Las cifras mal llamadas ‘no oficiales’, que son las únicas que considero creíbles, son las que tienen las organizaciones de mujeres o en este caso Feninicidios.net.

 

Ellas nos hablan y tienen datadas a 45 mujeres asesinadas por sus parejas o exparejas. Pero hay cifras que no figuran en la oficialidad, no sé si por vergüenza o por complicidad, y que nos hablan de 90 asesinadas. Porque la violencia de género no sólo es la violencia que  ejercen contra las mujeres los hombres que mantenían una relación de pareja sino que es la violencia que se ejerce contra todas las mujeres por el simple hecho de ser mujeres. Las 90 asesinadas fueron mujeres y niñas, víctimas de sus padres, maridos, novios, exnovios, víctimas de la trata y tráfico de mujeres y niñas, víctimas de otros miembros de la familia como hermanos, cuñados, excuñados, nietos, víctimas de proxenetas y clientes consumidores de prostitución. Y como apunte, añadir que en este país tenemos mas de 4.000 clubs de alterne, donde se alterna impunemente la violencia, la privación de libertad, la extorsión  y  la esclavitud de mujeres, incluidas menores.

Este país también, como apunte a estos mapas de la vergüenza, es el primero de Europa con mayor consumo de prostitución. En este país cada ocho horas un hombre viola a una mujer, y cada año se denuncian mil violaciones, un dato que significa una décima parte de la realidad ya que sólo se denuncian un diez por cien de violaciones. Este país, según informes de la propia Policía correspondientes a 2016, es uno de los que están a la cabeza de las redes de pornografía infantil, y se cifran entren 50.000 y 60.000 el número de esclavas sexuales. En los últimos seis años fueron asesinadas 37 mujeres  por trata y prostitución que jamás aparecieron en ninguna estadística ni mapa, que serán siempre las víctimas invisibles. Como tampoco aparecen en ninguna estadística las más de 400 mujeres que cada año se suicidan en este país teniendo detrás un cuadro de violencia en cualquiera de sus formas.

 

Y frente a estas violencias tenemos también las institucionales, que se resumen en que los presupuestos para la igualdad y la lucha contra la violencia de genero suponen el 0,01% de los Presupuestos Generales del Estado.

Que a nadie se le llene la boca con palabras como democracia cuando los hogares de este país son los lugares mas peligrosos para las mujeres, cuando ni las calles ni la noche son nuestras, cuando la justicia se escribe en masculino, cuando el aire viene cargado de violencia. Ninguna democracia podrá ganarse el nombre mientas las mujeres, que somos más del 50% de la población vivamos como ciudadanas de segunda, en la periferia de los derechos, sin poder ejercerlos a pesar de ser portadoras de los mismos.

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