Pocas veces me he aburrido tanto viendo una carrera como en el GP de Canadá, Montreal, 2018. ¡Qué muermo!

Y nosotros que nos las prometíamos ayer tan felices, qué soñábamos con ver a Mix Max adelantando a Valteri Bottas, a Sebastián Vettel y al mismísimo lucero del alba si hubiera estado conduciendo un monoplaza de F1. Pero no…

Nasti de plasta esvastli. Tostón infinito, muermazo total.

Los comentaristas se esforzaban, y ya les vamos teniendo cariño porque a todos les conocemos fenomenal; pero a pesar del cariño el personal a mi alrededor no paraba de bostezar. La próxima vez no sé si conseguiré que El Ring, el incombustible local para libar de Emilio Chicheri, ponga la carrera.

-El fútbol mola mucho más, Tigre.

-Ya.

-Ni siquiera ha sido hoy gran cosa lo de Nadal en Roland Garros, lo esperábamos todos.

-Ya.

¿Qué voy a decir? Si apenas quedaba el consuelo de ver a Fernando Alonso en los puntos, décimo, para festejar su carrera número 300, y ha tenido que abandonar por problemas de motor. Siempre digo que el gafe es Eric Boullier, pero quizá se lo está pegando a nuestro caballo predilecto.

Eric Boullier es gafe

Ojalá se confirme lo contrario y sea capaz de lograr, el gran Alonso, la semana que viene, su sueño de Le Mans.

Mientras tanto felicitamos a Carlos Sainz, aunque ni siquiera intentó pasar a su compi, el Nico Hulkenberg, y sobre todo a Ricciardo que de los Top 6 fue el único capaz de ganar posiciones desde su situación en parrilla, de sexto a cuarto.

Me doy a dar una vuelta en mi viejo Corvette, a ver si me despejo. Menudo plastazo de carrera. Buá, con Canadá.

 

Tigre tigre.

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