Faltan 43 días para la jornada electoral más trascendente de los últimos tiempos en nuestro país, mientras tanto y estos 17 días de campaña local, se vive y siente, se ve y se palpa, la efervescencia social más grande del México reciente.

El triunfo de Andrés Manuel López Obrador ha sembrado en cada rincón de nuestra patria la esperanza del cambio verdadero que durante al menos 18 años se viene postergando y que nuestro pueblo reclama con ahínco. Genera la posibilidad de tener al frente de los destinos nacionales a un hombre honesto, y ante todo, comprometido en cuerpo y alma con la gente.

En contra sentido, las fuerzas que se nos oponen, que son las mismas que se oponen al interés general, están fraccionadas entre los derrotados que asumen la inminente perdida y buscan el acomodo; aquellos que ilusamente se niegan a ver la realidad que el territorio marca y que no tienen rumbo; y, por último, quienes echarán mano de todos los recursos legales e ilegales para impedir que el soberano decida quien los gobierne e intentar imponer fraudulentamente a alguno de sus representantes.

Un intento que la arrolladora necesidad del cambio aplastará con millones de votos que elegirán al presidente con mayor legitimidad de todos los tiempos.

Mi afirmación nace de lo evidente de las encuestas, que una y otra muestran a un AMLO puntero y muy superior a sus rivales; pero sobre todo, se genera por haber recorrido en estos días de intensa campaña al rededor de 4,500 domicilios o comercios de 22 (99 en total) secciones electorales de los 14 municipios que encierra el distrito II local con cabecera en Huauchinango.

Sin temor a equivocarme puedo afirmar que 8 de cada 10 personas con las que he entablado contacto directo están en nuestro movimiento. Las colonias populares de Huauchinango así como sus comunidades han despertado en un clima de ánimo decido a votar por los partidos de las coalición Juntos Haremos Historia (Morena, PES y PT).

Lo mismo se repite en el resto de los municipios, desde Jopala hasta Camocuautla, desde Juan Galindo hasta San Felipe Tepatlán o desde Tlaola hasta Amixtlán el vigor del indígena, del campesino, del comerciante, de la jefa de familia y de los profesionistas se repite en una necesidad que abarca todos los males: terminar con la corrupción de nuestros gobernantes.

Ese espíritu será capaz de vencer en un solo día varios años, lustros y décadas de miseria e impotencia por haber confiado equivocadamente en los candidatos de los partidos de la mafia en el poder. Será capaz de superar las toneladas de dinero en propaganda, vehículos, funcionarios y dinero en efectivo que está corriendo por las calles de México.

Los bríos de esperanza que hoy reinan son el motor de los videos caseros, los memes, los millones de comentarios en respaldo a Morena y a AMLO que surgen espontáneamente desde las señales de internet más apartadas y alejadas, de aquellos sitios en donde si alguna vez construyeron una clínica de salud hoy abandonada, están dispuestos a imaginar que a ella llegará un doctor que les brinde lo más elemental.

Son el motor de las ciudades atrapadas en la delincuencia y víctimas de las calles con baches y sin iluminación. En esas colonias en donde han vivido toda la vida teniendo que acarrear agua y que cada tres años alguien les promete, o incluso, en tiempos de campaña les “regala” una parte de su drenaje; hoy, buscan una solución final a sus problemas y ven en este movimiento la oportunidad de que con su triunfo, ésta llegue.

Los jóvenes que postean videos o fotos y dan like en Facebook o se enfrentan a las campañitas negras, también están convenciendo a sus abuelos y padres, tíos y primos de dar una oportunidad al único mexicano que ha demostrado ser honesto y querer hacer las cosas bien.

Ése apoyo popular implica una gran responsabilidad que estoy seguro que Andrés Manuel no defraudará, como tampoco lo hará un servidor que, junto con él, seré un digno representante del pueblo que me elija como su diputado local.

Haré, desde el Congreso del Estado de Puebla, mi mejor esfuerzo por responder a la esperanza depositada en cada voto que me elija de entre los 150 mil electores de mi distrito, así como en conceder una grata sorpresa a quienes no hayan votado o lo hayan hecho por otra opción.

Y así, contribuiré al cambio verdadero que el próximo presidente de México hará una realidad en nuestro país. Lo cual, se originará gracias a que, junto con el pueblo mexicano, este primero de julio, Juntos Haremos Historia.

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Conferencista, participante y delegado en múltiples eventos internacionales en Azerbaiyán, Francia, Argentina, Cuba, Costa Rica, El Salvador, Nicaragua, Panamá, Venezuela, Colombia, Ecuador, República Dominicana, Perú y Brasil. Escribo en Milenio Diario y asesoré a los secretarios de gobierno de Puebla y de la Ciudad de México. Soy el único mexicano que ha presidido la Conferencia Permanente de Partidos Políticos de América Latina y el Caribe, en su apartado juvenil (COPPPAL-Juvenil). Egresé de la Facultad de Derecho de la UNAM y me he especializado en derecho electoral. A los 27 años competí por una diputación local en Puebla. Actualmente estoy convencido de la regeneración nacional en MORENA, y trabajo para ello, en Huauchinango, Puebla, donde nací.

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