Finalmente, y tal como se preveía, Mariano Rajoy fue censurado por el Congreso de los Diputados y el nuevo Jefe del Gobierno es el socialista Pedro Sánchez, que entre otras particularidades, tiene la de ser elegido para encabezar el gobierno pese a no ser Diputado dado que renunció al inicio de la presente Legislatura.

Pero no es sin embargo la única enseñanza que nos da el proceso español. Los argentinos podemos encontrar al menos tres enseñanzas. La primera y principal que la coherencia ‘garpa’ y que en Europa no es un tema menor la corrupción, la segunda que los consensos se obtienen juntándose con quienes piensan diferente y la tercera que el más votado no siempre es el que gana. Dicen que los últimos serán los primeros, así que comenzaremos a analizar en el sentido inverso.

Dijimos que quien es el más votado no siempre es el que gana porque en un sistema parlamentario como el español, a menos que un partido obtenga una mayoría absoluta en las elecciones y que esto le permita formar gobierno de manera independiente, sin sumar ni precisar a otras fuerzas políticas, es necesario la constitución de acuerdos para la constitución del gobierno… y también se puede dar el caso de la unión de fuerzas para la no constitución de un gobierno. Intentaremos ser más claros apelando a la historia. Cuando en la Legislatura anterior el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) acordó con Ciudadanos (C’s) para formar gobierno, no le alcanzaron los votos, y como nadie logró obtener mayoría hubo que convocar a nuevas elecciones. En éstas, volvió a ganar el Partido Popular (PP) y el PSOE, que no estuvo dispuesto a acordar con fuerzas independentistas cuando acordó con C’s, facilitó la formación de gobierno transformando el ¿No es no? en el que había basado su campaña en un ‘No es sí, a veces’. Es decir, se privilegió facilitar la formación de gobierno de quien había obtenido más votos para no acordar con las fuerzas más extremistas del hemiciclo, situación que se revirtió tras la condena judicial por corrupción a miembros del PP, y ante la nueva coyuntura se privilegió la constitución de una nueva mayoría poniendo a un lado a quienes avalan los hechos delictivos y a quienes los condenan.

Esto nos da lugar a plantear el segundo aprendizaje, el que expone que los consensos se obtienen juntándose con quienes piensan diferente, y queda demostrado porque la moción de censura y la consecuente proclamación de Pedro Sánchez como nuevo Presidente de Gobierno, fue apoyada por el propio PSOE que fue quien la presentó y por Partido Demócrata Europeo Catalán (PDeCAT), Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), Partido Nacionalista Vasco (PNV), Bildu, Compromís, Nueva Canarias y Unidos Podemos. Es decir, en este bloque hay partidos monárquicos y partidos republicanos, partidos que promueven la constitución de un Estado federal o autonómico y partidos que promueven la escisión del Estado español, entre muchas otras diferencias entre sí, pero sin embargo los une en no ser complacientes con el delito, y aún en la diferencia están dispuestos, en esta instancia, a privilegiar lo que los une por sobre lo que los separa. Parafraseando a Jorge Luis Borges, ‘no los une el amor sino el espanto’.

Y una clave para que ambas situaciones pudieran darse, y a mi juicio el mayor aprendizaje que nos deja la realidad española, es que el ser coherente ‘garpa’, y para explicarlo nos tenemos que retrotraer al domingo 20 de diciembre de 2015. Aquel día hubo elecciones en el Estado Español y triunfó el PP, aunque sin mayoría absoluta. Como dijimos, pese al acuerdo entre el PSOE y C’s no se logró conformar gobierno y se debió convocar nuevamente a elecciones que se realizaron el 26 de junio de 2016. En éstas, el PP volvió a triunfar y se cernió sobre el PSOE una presión para que facilitara la formación de gobierno tras 314 días sin gobierno.

Como Pedro Sánchez se mantenía incólume en no aprobar la formación de un gobierno de derechas sobre la base de un acuerdo entre el PP y C´s, y dado que el PSOE había decidido virar su postura en pos de facilitar la formación de gobierno, renuncio a su curul de diputado. Y paso seguido, en una suerte de golpe de Palacio, fue destituido de su rol de Secretario General del PSOE. El haberse mantenido fiel a sus principios y a su compromiso lo había hecho perder todo.

Entonces decidió recomenzar, caminar pueblo por pueblo como decía Alfonsín, para convencer a los socialistas de su proyecto de Partido, de su proyecto de país, y en unas elecciones primarias internas que todos creían ganaría cómodamente la líder socialista andaluza Susana Díaz, Pedro Sánchez se alzó con la Secretaría General del PSOE.

El resto es historia más reciente, la Justicia española condenó a importantes cargos del PP por corrupción, que el PP, institucionalmente, se benefició de este esquema corrupto y afirma que el ex presidente de Gobierno Mariano Rajoy no fue lo ‘suficientemente creíble’ en su declaración como testigo el 26 de julio de 2017. Ante esta realidad el PSOE presentó una moción de censura con Pedro Sánchez al frente para asumir el nuevo gobierno.

Esta vez Sánchez aprendió de su experiencia anterior para intentar formar gobierno, y logró amalgamar sobre los temas en los cuales coincidían todos los partidos y sin perder de vista que el fin último de su hipotético gobierno era desplazar a los delincuentes del gobierno y convocar a elecciones en un plazo prudencial para que sean los españoles quienes decidan un nuevo equilibrio de fuerzas. Y no sólo Sánchez, también lo aprendieron el resto de las fuerzas políticas que decidieron sumarse a la moción de censura, todas menos el PP, C’s y Unión del Pueblo navarro que se opusieron y Coalición Canaria que se abstuvo, y privilegiaron los puntos en común en desmedro de sus diferencias.

Nuestro sistema es bien diferente, pero sin embargo debemos saber aprender de la experiencia ajena, y las enseñanzas son claras. La coherencia ‘garpa’, los consensos se obtienen juntándose con quienes piensan diferente y el más votado no siempre es el que gana. Sólo cuando entendamos esto, y que los proyectos que valen la pena son colectivos y a largo plazo, podremos construir un mejor futuro para todos. Si no lo conseguimos todo quedará en ganar elecciones y ocupar espacios de gobierno sin poder efectivo para poder cambiar la historia.

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1 Comentario

  1. La verdad es que como dice Borges, “no les une el amor, sino el espanto” de la corrupción del PP. Pero que me va a decir el PSOE con la corrupción que tiene en Andalucía y lo que emerge en Valencia, respecto de la corrupción, pues que ellos no la tienen que aprender, que la pueden enseñar. El del chalet de la Navata también puede enseñar corrupción, sobre todo de las ideas, que es la peor…

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