Corre una ola de feminismo por el mundo entero que ya es imparable.  Las mujeres se han revuelto han empezado a odiar a los hombres, se unen para quitarles a los hijos, el dinero y la casa. Ya no son las recatadas de antes y deciden tener relaciones cuando y con quien les venga en gana. Proclaman que son mejores que ellos, y quieren salir del hogar, dejar de cuidar a los hijos e incluso no tener hijos. No se les puede decir ni un piropo porque te acusan de acoso y mantiene relaciones sexuales libres para ascender en su trabajo utilizando el sexo, y después los denuncian. Las mujeres han sacado toda la maldad que llevaban escondida, todo el pecado de Evas que los expulso del paraíso, y van a machacar a los hombres. Les hemos reconocido la igualdad de derechos y lo han utilizado para hacer leyes desiguales y discriminatorias y anticonstitucionales como a Ley de Violencia de Género. Ahora todas son putas y no quieren más que sacarte el dinero. Porque ya se sabe cómo son algunas mujeres, todos y todas lo sabemos de sobra.

¿Y que sabemos? El Movimiento Feminista que defiende al 52% de la población mundial, son más que algunas mujeres. Y las que se alzan en todo el mundo, es mucho  más que una locura pasajera. Es mucho más que las tendencias sexuales de cada una, que habrá de todo. Y la base no está en lo que hacen, sino en lo que buscan y en lo que motiva esta búsqueda.

¿Qué está pasando con los ángeles del hogar? Pues mire usted, igual es posible que los ángeles del hogar se hayan dado cuenta que los ángeles también comen, y los hijos de estas también. Y resulta que si se dedican a realizar todos los trabajos gratuitos de nuestra sociedad, ni pagados ni agradecidos, se encuentran con importantes dificultades económicas. Y con importantes limitaciones al ejercicio de su libertad. Si usted se pasa la vida cuidando de los niños y después de los abuelos, con trabajos secundarios para poder compatibilizarla vida laboral y familiar, pues el bolsillo sufre mucho. Las pensiones mucho más, si es que tienes derecho a ella, y si te quedas viuda pues lo que te queda de tu marido es poco menos que una porquería. Si además como seguimos teniendo esa alma generosa y tendente al voluntariado,  vamos por ahí ayudando a nuestros hijos, a la vecina que tiene un problema, a la prima que se quedó sin trabajo, a la asociación de mujeres del barrio  etc. Descubrimos que lo que se merecen la mayoría de las mujeres, es la cartera de economía y hacienda, o un ministerio de milagros sin rezos ni nada, que ellas los consiguen solas.

Porque a las mujeres se nos paga nuestro trabajo con buenas palabras, con buena fama y halagos, que buena madre, que buena hija, una santa tú esposa, pero de eso no se come. Y esta precaria situación a la que nos lleva nuestra generosidad, nos hace ser las pobres del mundo y estar a expensa de los buitres y depredadores del mismo. Por eso se trafica con mujeres. Por eso sus derechos los defienden letrados de oficio con poco interés y menos ganancia. Por eso los adictos a ejercer el poder tiránico abusan de ellas y se aprovechan de sus necesidades, no se equivoquen no es sexo lo que buscan, es ejercer el abuso de poder y humillar a otro ser humano, aprovechando su necesidad. Por eso los malos hombres maltratan a sus mujeres, les pegan palizas y llegan a matarlas. Y por eso ellas en muchos casos siguen con ellos y no denuncian, por necesidad, en frase de un torero “porque más cornadas da el hambre”.

Cada día hay  más mujeres solas, cuidando y manteniendo a sus hijos, pasando a ser las cabezas de familia de la siguiente generación, que el imaginario social no se lo reconoce, discriminándolas en salarios e igualdad de oportunidades laborales.  Ni el imaginario ni los distintos gobiernos que se han sucedido. No hace falta ser un gran estadista, para ver que un problema que afecta al  52% de la población es un problema de estado, y es este, el que debe poner las bases para su solución.

Porque si las leyes nos reconocen que somos iguales, pues en igualdad de condiciones, que los trabajos voluntarios los hagan ellos. Porque perder esa mano de obra, ni siquiera barata, sino gratuita, justifica cualquier revolución. Y la verdad como que a muchos les viene tan mal el movimiento feminista,  como para intentar difamarlo, calumniarlo y aplastarlo por cualquier medio, tergiversando su ideario y motivos frente a cualquier incauto que les escucha.

¿Qué les pasa a los ángeles del hogar? Que llevan ya varias generaciones jurando entre dientes, y parece que solo las han escuchado sus hijas y nietas. Que nuestros gobiernos no se han preocupado ni de sus garantías sociales ni de su economía, ni siquiera de su seguridad frente a los depredadores. Y como toda causa tiene su efecto, pues no solo ellas, si no la siguiente generación lo está sufriendo de manera desmedida.  Les pasa que han extendido sus alas, y ya no les valen las promesas y buenas palabras.  Y o le ponen remedio, y dejan de jugar con el 52% de la población,  o van a empezar a volar. Y con ellas, nuestro futuro.

 

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