A pesar de la insistencia de los contendientes en que van a impedir, de la manera que sea, unas terceras elecciones, lo cierto es que, de los sondeos publicados esta última semana los analistas políticos sacan como conclusión que no hay que descartar tal posibilidad.

Tanto las encuestas de empresas privadas como la pública del CIS señalan ganador al Partido Popular, que podría alcanzar los 120 escaños. El segundo lugar es para Unidos- Podemos que podrían sumar 90 escaños, el PSOE no pasaría de los 80. Tampoco Ciudadanos traspasaría el umbral de los 40. Cualquiera de las combinaciones que se hagan bajo esa hipótesis, salvo la gran coalición que propone Rajoy, no lograría la mayoría absoluta. Habría que contar con los escaños que pudieran obtener ERC, entre 8 y 9, la antigua Convergencia, entre 6 y 7, PNV, 5 y Bildu-EH, 3. Son nacionalistas que ya pidieron como condición para apoyar a los “grandes” traspasar una serie de líneas rojas, – referéndum de autodeterminación principalmente-, que PP, PSOE y Cs no están dispuestos a aceptar.

Las combinaciones de alianzas entre los cuatro principales partidos podrían permitir, al menos, un gobierno en minoría. “Es muy difícil una coalición entre Podemos y PSOE, y la del PP con Ciudadanos, según lo visto en el intento fallido tras el 20-D, es altamente improbable con Rajoy. Y este no parece dispuesto a renunciar”, señala Fernando Garea, corresponsal político de El País. Un análisis compartido por la mayoría de sus compañeros.

Los que mandan en el PSOE, Susana Díaz y compañía, no van a permitir, ni siquiera, que Pedro Sánchez se acerque a Pablo Iglesias, y más después de lo pasado en las primeras elecciones.

Además, la cosa se complica porque, si hacemos caso a los sondeos, Podemos sacaría más votos y escaños que el PSOE. De ahí que Pablo Iglesias esté diciendo en la campaña electoral que “es probable que tengamos que asumir responsabilidades muy importantes”. En fuentes próximas a la dirección de esta formación se da por seguro un gobierno de Podemos con el apoyo del PSOE. Su líder, en cambio, sigue insistiendo en que el gobierno lo debe encabezar él. “Nos han dicho dos veces que no, a la tercera va la vencida”, dijo la noche en que se dio el pistoletazo de salida a la carrera que concluirá el próximo 26.

Alberto Rivera, mientras tanto, insiste en que “del resultado de Ciudadanos depende en buena medida el futuro de este país”. Y no le falta razón. Si Ciudadanos se lo propone, el PP podría gobernar con su apoyo, aunque sea en minoría. De hecho, está ocurriendo en algunas comunidades autónomas como Madrid, Castilla y León, Rioja y Murcia.

Pero si lo hace, Rivera deberá romper con una de sus mayores aseveraciones en el anterior proceso: con Rajoy no. Y Rajoy ya lo ha dejado claro hasta a los niños que le entrevistaron. Que él ha sido elegido por su partido y no va a echarse a un lado.

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