Más allá del gobierno federal el más corrupto del país es el de la Ciudad México, pareciera exagerado o pudiera pensarse que como preso político, mi opinión la inspira el rencor, pero los que la habitamos y la vivimos, lo sabemos, los Moreira y los Duarte serán niños de pecho, así lo documenta la doctora María Amparo Casar en su interesante estudio “México: Anatomía de la Corrupción”[i] en el que se aprecia la Ciudad como la más corrupta del país.

La administración Mancera instauró un gobierno amarrado a la presidencia, acompañamiento que se hizo aún más natural con la firma del Pacto por México, que además lo perfiló como el liderazgo indiscutible del PRD, partido que degeneraba por los malos gobiernos producto de sus alianzas con el PAN.

El terrorismo fiscal practicado por Enrique Peña lo replicó puntualmente, que paguen más los que menos tienen y exenciones para los que concentran la riqueza, es la ecuación de la tecnocracia, que disfraza impuestos con tal de sacrificar a la mayoría trabajadora. La costosa gasolina de Peña Nieto está emparentada con el costoso predial de Mancera, gasolinazo y predialazo hermanados por la corrupción.

Esta obstinación contra los que menos tienen la evidenció desde el primer año de su gobierno, cuando Mancera quería que los diputados respaldáramos el Derecho de Alumbrado Público, el llamado DAP, trató de convencernos con el argumento de que en los Estados, los municipios así lo hacían, bajo el ofrecimiento de que era un recurso que podía irse directo a las delegaciones y sin costo político, sencillamente porque el cobro lo realizaría la CFE, ante el rechazo encontró en el boleto del metro su “solución”.

El atraco fiscal trata de ocultarse en fotomultas, en el hoy no circula, en las patrullas “verdes”, en los inmovilizadores, en el predial, que siempre ha tratado de cobrar a partir del valor comercial, por lo que la espesa nata gris que cubre la Ciudad de México está teñida por su corrupción centrada en la premeditada deforestación en beneficio de la voracidad inmobiliaria y su compromiso con la industria automotriz induciendo la compra de autos nuevos.

Sólo para darnos una idea del tamaño de la corrupción, revisemos el caso de la fotomultas, el gobierno reconoce que la empresa Autotraffic obtiene alrededor de 122 millones de pesos al año, esta sociedad con la empresa a Miguel Ángel Mancera debe significarle al menos 5 millones de pesos mensuales libres de polvo y paja, esto es 85 pesos de cada fotomulta en promedio va directo a su “campaña presidencial”, siendo tan sólo una de las muchas fuentes ilegitimas de recursos.

Esos alrededor de 4 dólares por fotomulta, implican que tan sólo en un día reciba poco más de 167 mil pesos, al margen de la tesorería e infotraffic, cantidades que se estiman, si consideramos que al mes se recaban más de cincuenta y nueve mil fotomultas, mismas que promedian al día cerca dos mil fotomultas, dinero fácil con un alto costo, porque entre la presidencia de la república y la jefatura de gobierno está la disputa por la mayor desaprobación.

Entre Peña y Mancera no hay diferencia, esto podría ser una afirmación ordinaria pero cobra sentido cuando nos preguntamos ¿qué ha significado para México ésta ciudad? Nada más y nada menos que origen de muchos y destino de todos los movimientos que han cimbrado al país en busca de libertades.

El esplendor de los gobiernos democráticos de la Ciudad, se alcanzó con Andrés Manuel, la honestidad y austeridad se convirtieron en su premisa, era notorio el contraste entre el primer gobierno federal no priísta y el de la Ciudad, Fox y López Obrador reñían abiertamente, el Jefe de Gobierno cuestionaba y criticaba las promesas incumplidas del presidente de la República, mientras el país vivía el desencanto del “cambio”.

En 2012 los factores se enfilaron en torno al candidato del poder económico, se advertía impondrían a Peña Nieto, sin embargo, dimos una pelea digna de la mano de Andrés Manuel, la Ciudad se refrendó progresista con una votación histórica, resultado de buenos gobiernos, sólo que en realidad se perdió por la traición de Miguel Ángel Mancera.

La ciudad que Carlos Fuentes definió como la región más transparente hoy es literalmente la más opaca, la más corrupta y la más autoritaria. La criminalización de la protesta tiene en la cárcel a cientos de presos políticos aprehendidos en manifestaciones que tanto le molestan, ¿pero no le molestó la convocada por el poder económico?.

Mancera será recordado como el Caballo de Troya del PRI, la regresión al gobierno autoritario, el mismo que hoy me manda encarcelar, como lo hiciera Manuel Andrade exgobernador de Tabasco hace once años. Como militante del PRD sufrí la tortura y la prisión priísta, pero la satisfacción de luchar por mis convicciones, por las cuales ahora ese PRD de Mancera me persigue.

La impopularidad de Mancera le viene de su afán por imponer una autocracia en una sociedad crítica, de ahí que tiene sepultada su aspiración presidencial sostenida soló por el acuerdo de impunidad con Enrique Peña, en el que cumple la única función de intentar restar votos a Andrés Manuel López Obrador.

[i] *http://imco.org.mx/wp-content/uploads/2016/10/2016-Anatomia_Corrupcion_2-Documento.pdf

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