Ante el discurso de investidura del nuevo presidente de Estados Unidos, hemos escuchado en diferentes medios cuántas veces repitió esta u otra palabra, cómo es el movimiento de sus manos, qué hará o que dejará de hacer… pero ¿Qué nos dice su discurso? ¿Hacia dónde dirige Trump a sus oyentes? ¿A qué conclusiones nos quiere llevar? ¿Cuáles son sus argumentos?.

A lo primero que debemos responder es a qué conclusión nos llevan sus palabras, y esta es la siguiente “Conmigo como presidente Estados Unidos volverá a ser la luz del resto de países y recuperará la grandeza que ha perdido”. Esta es la conclusión final de un mensaje extenso, aunque bien construido.

Trump comienza su discurso utilizando la primera persona del plural, “Nosotros”, el uso de este pronombre se extenderá a lo largo de todo el discurso ya que de esta manera Trump se transforma en una comunidad, no es él quien habla, hablan todos los americanos. Ayuda además a que el oyente se identifique con el discurso y se sienta dentro del grupo. No es el único que utiliza esto, la mayoría de los personajes públicos que quieren ser apoyados por un número de personas lo utiliza, incluidos nuestros políticos.

Es curioso cómo se dirige al anterior presidente, al que da las gracias, sí, es cierto pero no mucho más adelante añade un “sin embargo”, este conector discursivo, no está ahí porque sí, con él Trump pretende introducir la idea de “sí, sí, han sido buenos pero… “, y sigue con eso de que el poder va a pasar a manos del pueblo. Es decir, piénsenlo, él está dando las gracias, pero a la vez está recriminando a los anteriores dirigentes el hecho de que el poder político ha estado alejado del pueblo, y todo esto por el mero hecho de añadir ese…”sin embargo”. Los nexos como estos, no están ahí por mera coincidencia, sino que están pensados y milimetrados, introducen en el oyente, sin que este se dé cuenta, la idea, en este caso concreto, de que esta investidura es diferente a las otras, y de que el anterior gobierno no hizo todo lo que debía.

“La ceremonia de hoy, sin embargo, tiene un significado muy especial porque hoy no estamos simplemente transfiriendo el poder de un gobierno a otro o de un partido a otro, sino que estamos transfiriendo el poder de Washington DC y devolviéndolo a vosotros, al pueblo.”

Fijémonos, además, como del uso de la primera persona del plural, pasa, más adelante, a la segunda del plural “vosotros”, para referirse al pueblo. Esto le sirve para reforzar el discurso de que el pueblo va a recuperar un poder que había perdido, se dirige directamente al oyente al referirse a ellos con el pronombre “vosotros”, y además ayuda al aplauso.

En lo que sigue, Donald Trump, mantiene el juego de pronombres ellos/nosotros /vosotros, haciendo una clara asociación, ellos son los “malos”, los que han estado antes que él y los que han hecho que el país esté como esté, los responsables de las grandes brechas sociales que hay en estados unidos son ellos, ELLOS, los que estaban antes que él.

Siguiendo con el discurso, con la asociación que hace con VOSOTROS y NOSOTROS. Utiliza NOSTROS para referirse al concepto de nación, la idead de nación va asociada a él y a los oyentes, pero cuidado, no con ELLOS, con ese ELLOS de los que ya hemos hablado, estos quedarían fuera de su idea de NACIÓN. Y ahora el VOSOTROS, utiliza este pronombre para el concepto “PUEBLO”, él, como presidente, como nación, cede el poder al pueblo y lo aleja de ese anterior concepto de gobierno.

De esta manera lo que está haciendo es lo siguiente, ELLOS ya no están, y VOSOTROS, que sois el pueblo, tenéis de nuevo el poder de la nación, que somos todos, incluido yo (Donald Trump), y como yo soy NACIÓN, tengo legitimidad, la que vosotros me habéis dado, para decidir por vosotros, pero YO soy VOSOTROS. Todo esto a través de los pronombres personales.

Además está marcando claramente el tiempo “aquí y ahora”, lo dice en varias ocasiones, establece aspectos negativos que acechan a la comunidad americana y añade que eso cambia “aquí y ahora”. Les dice a los oyentes que lo que pase de ahora en adelante va a ser totalmente diferente a lo que han vivido, porque desde que él tome el poder, eso que fue, deja de existir, todo va a cambiar, pero además, está estableciendo las bases para decirnos qué es lo que va a hacer que eso cambie.

Continúa su discurso, o comienza, depende como queramos verlo, estableciendo aquello que hace que los estadounidenses lo estén pasando mal, comienza a endurecer su discurso nacionalista, pero cuidado con el término nacionalismo, entendámoslo como lo qué es:

Nacionalismo: 1. m. Sentimiento fervoroso de pertenencia a una nación y de identificación con su realidad y con su historia.[1]

Y esto es lo que quiere explotar en su discurso a partir de ahora. Va a decirnos que, parte de la culpa de la situación económica de USA es de que la industria se ha marchado a otros países, se ha externalizado, no es ya americana, además se ha subvencionado a países extranjeros, a ejércitos extranjeros, a otros que no son americanos. Es decir, parte de la culpa de que ellos estén mal, es de otros países, de haberles dado dinero a otros, en lugar de invertirlo en ellos mismos (Esto es el nacionalismo al que nos referimos.), y esto va a cambiar “aquí y ahora”, esta es una de esas cosas que cambiarán.

Para establecer este sentimiento de nación ha introducido anteriormente esta premisa:

“Somos una nación y su dolor será nuestro dolor. Sus sueños serán nuestros sueños. Y su éxito será nuestro éxito. Compartimos un corazón, una casa y un destino glorioso. El juramento que acabo de prestar es un juramento de obediencia a todos los estadounidenses.”

Así legitima su discurso a partir de este momento, así crea el vínculo de nación con todos los que lo escuchan, mejor dicho, así continúa legitimándolo, porque como ya hemos dicho, desde un principio está construyendo esa idea de NOSOTROS.

Durante algunos párrafos argumenta, o pretende argumentar, que la pobreza de USA se debe al dinero que se ha dado a otros países, esos países se han enriquecido a costa de ellos mientras ellos han caído económicamente por ayudarlos. Cuidado, este argumento no es válido, Trump no da detalles, no especifica, permite que los oyentes crean aquello que mejor les convengan unos pensarán en Méjico, otros en China y otros quien sabe si en Alemania o Rusia, da igual, y con esto juega el propio Trump, la falta de datos permite este juego, permite que otros piensen lo que más les interesa y evita que se le pueda rebatir este argumento.

Además, le va servir para poder continuar diciendo que “hay que proteger a USA”, es decir, como los extranjeros nos quitan lo nuestro, debemos protegernos de ellos, debemos hacer las fronteras más fuertes.

Como observamos, nada de lo que dice está ahí por azar, su discurso está bien construido y enlazado, y nos va llevando de una conclusión a otra, estableciendo relaciones entre unos argumentos y otros, para que estos lleven a todos los oyentes a la conclusión que a él le interesa para que el siguiente argumento siga siendo válido.

El país debe ser reconstruido pero por los estadounidenses, porque otros, los de fuera, lo han hecho débil, y por ello hay que aumentar la seguridad y hacer las fronteras más fuertes. No lo dice tal cual, pero es a la asociación a la que nos quiere conducir, y lo hace.

Continúa atenuando un poco su discurso nacionalista, para decir que no va a imponer a ningún país su forma de pensar y añade:

“Vamos a reforzar las viejas alianzas y a crear otras nuevas y a unir al mundo civilizado contra el terrorismo islámico radical, al que vamos a erradicar completamente de la faz de la tierra.”

No nos está solo diciendo que va a erradicar el terrorismo islámico, nos está diciendo que el mundo civilizado es solo ese que se una a él y comparta sus creencias, el resto, no lo es.

Con estos países, los civilizados, son con los que podrá tener alianzas, estos son los que, suponemos, no les roban. Aunque establece diferencias, este caso es un caso concreto, es un mal que atañe a todos y por ello deben estar unidos, pero lo que sucede dentro de las fronteras estadounidenses les corresponde solo a ellos, por eso continúa diciendo que:

“habrá lealtad total a los EEUU de América y a través de nuestra lealtad a nuestro país descubriremos la lealtad unos a otros”

Introduce ahora una autoridad para reforzar su argumento nacionalista, “La biblia nos dice…”, ya no lo dice él, Trump, sino que es la Biblia (Aunque no especifica en que parte de la biblia, esto también refuerza el discurso, es como si dijera que una de las conclusiones a las que nos lleva la lectura de la biblia es esta). Es decir, ya no es un hombre quien dice que “lo bueno y agradable que es cuando el pueblo de Dios vive junto, unido.” Sino que es la biblia, un libro sagrado quien lo dice. Debemos tener en cuenta que el lema de los estados unidos sigue siendo “In God we trust”, es decir, confiamos en Dios, por ello deducimos la fuerte carga religiosa que tienen gran parte de los estadounidenses y quizás más los votantes de Trump.

De hecho continúa con la carga religosa: “No debe haber miedo. Estamos protegidos y siempre estaremos protegidos. Estamos protegidos por los grandes hombres y mujeres de nuestro ejército y nuestra policía. Y, lo más importante, estamos protegidos por Dios.” Están protegidos por los cuerpos del estado, pero sobre todo por DIOS, está diciendo, de alguna manera, que Estados Unidos no puede ser derrotado porque Dios les protege, además, da a Dios más poder de protección que al ejército o la policía con el intensificador “y, los más importante,”.

Entramos en la etapa final de su discurso, él mismo lo va a marcar con “Por último”, en esta etapa del discurso va a seguir hablando de ELLOS, de esos políticos que hablan y no hacen, él no es de esos, porque dice que no va a permitir que estos sigan mandando. Por ello, lo que está diciendo realmente es “cuidado, que mis palabras no están vacías, que pienso cumplir lo que digo”. Este mensaje no es solo para los estadounidenses, es para todos los que han leído o escuchado sus palabras, advierte a todos, de que él piensa cumplir lo que ha dicho.

Y nos introduce su conclusión, nos la resume con el conector “así que”. Este “ así que”, dirige al oyente, le dirige a entender lo que él quiere que entienda y es que todos los americanos serán escuchados, sean de la parte de USA que sean, y que como nación volverán a hacer a América grande.

Esta es la conclusión a la que quiere dirigir al oyente, porque ese nexo, ese conector, ese “así que”, establece en el receptor una premisa y es la de “aquí viene la conclusión de todo lo anterior, esto es lo que ha querido decir”, pero realmente, lo que introduce es lo que quiere que creas que es la conclusión, mientras que, como hemos visto, su discurso está lleno de muchas más conclusiones que tienen argumentaciones dudosas, pero bien construidas, eso sí.

Esto es un estudio global de lo que se deduce de su lenguaje. Muchos piensan que la lengua, que hablar, es un mero ejercicio, que sirve para entendernos. Pero el lenguaje es mucho más, el lenguaje es poder, poder de convicción, poder de “adherir al auditorio” (Perelman) , y hacerle partícipe de aquello a lo que el orador le conduce. Si no conocemos el poder de la palabra, no conocemos sus mecanismos será mucho más fácil que unos y otros nos manejen a su antojo.

[1] Drae. (2014). Nacionalismo. 22/01/2017, de Real academia de la Lengua Española Sitio web: http://dle.rae.es/?id=QBv9azy

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