‘Lo posible y lo necesario’, un documental sobre la vida de Marcelino Camacho. Esbozos biográficos donde se superponen momentos cruciales de su vida y lucha, en una película colectiva, presentada en el Docuforum, en el Matadero de Madrid, por Unai Sordo secretario general de CCOO, Marcel Camacho, Manuel Priede productor, Adolfo Dufour, director del documental y de representantes de Izquierda Unida y del Partido Comunista de España.

El histórico dirigente sindical tuvo que optar en toda su vida por lo que era necesario frente a lo que era posible. Un motor dialéctico que transformó su vida y el colectivo al que pertenecía, a su clase. Hay muchos Marcelinos y muchas Josefinas, que han sufrido en silencia la represión de la dictadura.

En la presentación su hijo Marcel ha esbozado el proyecto desde que en 2015 diferentes personas y colectivos se han encontrado en el camino “para construir un proyecto común por la memoria de Marcelino Camacho”. Esta iniciativa singular y de gran interés para la gente, la producción de un documental, “es más que eso, una película con banda sonora propia”, sobre la vida y lucha de Marcelino Camacho. Para ello “hemos hecho una apuesta firme, hemos constituido una Cooperativa de Cine para tal fin. De hecho, la cooperativa toma el nombre del proyecto cinematográfico: Lo posible y lo necesario”, ha contado su productor.

La principal fortaleza es las ganas que hay en las bases sociales de que exista este documental”, ha afirmado el secretario general de CCOO, Unai Sordo.

El documental sobre Marcelino Camacho se ha hecho con la gente y por las aportaciones de la gente. Eso fue el objetivo del proyecto desde el principio. “Socializar su financiamiento es una fórmula de arropar su memoria con el apoyo de su gente, los trabajadores y las trabajadoras” ha afirmado Adolfo Dufour, director del documental. “Estoy orgulloso de que sea un documental” y que trascienda a las personas que piensen como Marcelino, ha afirmado.

Marcelino Camacho, nació el 21 de enero de 1918 en Osma La Rasa (Soria). Fue Hijo de un ferroviario afiliado a UGT, llevaba inscrito su carácter sindicalista. Marcelino contaba al final de su vida como el cura de su pueblo casi le convence, pero “El cura me quiso llevar al seminario, pero yo quería ser ferroviario como mi padre”, y se fue con los trenes.

En 1935, comenzó a organizar un sindicato y se afilió en el Partido Comunista de España.

Durante la Guerra Civil, ayudó junto a su padre y otros ferroviarios a descarrilar en su pueblo la locomotora 531 para bloquear la comunicación de las tropas franquistas.


Cuando acabó a guerra, las tropas franquistas le detuvieron en Madrid, que le llevó a ser condenado a trabajos forzados en Tánger, pero en 1944 se escapó y se fugó a Orán (Argelia). En 1957 fue indultado y regresó a España.

Volvió en 1957, ya casado con Josefina, su compañera. Ese mismo año comenzó a trabajar de oficial fresador en Perkins Hispania y retomó su trabajo sindicalista en la clandestinidad.

Se comenta que el embrión de las Comisiones Obreras, es en la mina La Camocha o en la siderurgia vizcaína. Camacho está en esta lucha sindicalista que le volvió a llevar a la cárcel, en 1966. Salió pronto, aunque le duró poco la libertad al ser detenido al año siguiente. En 1966 los compañeros de la Perkins, le respaldaron de forma unánime.

Volvió a ser detenido en 1972, víctima del famoso proceso 1.001 que lo

Fue uno de los fundadores de las Comisiones Obreras, sindicato de inspiración comunista. Conto su hijo Marcel, que en l967, “los grises”, la policía franquista le aviso de su inmediata detención para que se exiliara, pero Camacho prefirió ser detenido y pasar nueve años en la cárcel de Carabanchel. Tras el Proceso 1001, que le llevó a la cárcel junto al resto de la cúpula de CCOO (Nicolás Sartorius, Miguel Ángel Zamora, Pedro Santiesteban, Eduardo Saborido, Francisco García Salve, Luis Fernández, Francisco Acosta, Juan Muñiz Zapico y Fernando Soto) a finales de 1973. Recobró la libertad en 1976.

Unas historias entrañables cuentan como su mujer Josefina, para hacer menos frías y duras esas estancias en la cárcel, le tejía sus jersey de cuello vuelto, llamados “los marcelinos”, durante la transición.

De eso se cumplieron 40 años e pasado abril. Fue elegido secretario general en 1977. Durante esos años históricos del sindicalismo, coincidió con otro de los líderes históricos, Nicolás Redondo, entonces secretario general de UGT.

Durante un debate en la única televisión pública de la época, Marcelino Camacho escuchó la frase célebre del otro líder histórico del sindicalismo y antiguo secretario general de UGT, Nicolás Redondo: “Mientes Marcelino y tú lo sabes“.

Fue diputado comunista por Madrid entre 1977 y 1981, vivió casi toda su vida en el barrio de Puerta Bonita, en Carabanchel (Madrid) y aún muchos recuerdan la frase Falleció el 29 de octubre de 2010.

Dejó el liderazgo del sindicato en manos de Antonio Gutiérrez y se convirtió en su presidente de honor.

Se alineó con el sector crítico de CCOO, cercano al Partido Comunista. Lo que le llevó a perder su cargo honorífico. En la pugna entre Ignacio Fernández Toxo y José María Fidalgo por la secretaria general, se posicionó por Toxo, que fue elegido Secretario general.

El pasado mes de mayo, la alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena inauguró el paseo Marcelino Camacho.

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