El reino de Mallorca, por un lado, y el de Aragón, por otro, nunca pierden de vista a la berberie oriental (Túnez). Durante un largo período, los dos reinos mantienen una buena relación de respeto mutuo.

Cabe señalar que la dominación del Mediterráneo, nunca ha sido compartida. En general hay sólo una potencia que domina a los demás, lo que explica la sucesión de dinastías o imperios diferentes y la alternancia de la dominación del Mediterráneo a lo largo de su historia bélica. La historia es una sucesión lógica y natural de apogeo y de decadencia de potencias, si una sube y domina, habrá seguro otra que baja o desaparece.

De hecho, la ambición aragonesa y su expansión en el Mediterráneo se concretan, por la sencilla razón de que en esta época no existe ningún reino musulmán, ni mediterráneo, ni europeo, capaz de competir con Aragón y Barcelona. En efecto, las conquistas aragonesas ocurren una vez se afloja la dominación musulmana en el Mediterráneo, por la actual Túnez.

La creación de la Corona aragonesa en 1137, resulta de la unión dinástica con el Condado de Barcelona y después de que Ramiro I, rey de Aragón firma los esponsales de su hija Petronila, con el conde de Barcelona Ramón Berenguer IV.

La Corona de Aragón constituye, desde el siglo XIII al XVI, un imperio mediterráneo compuesto de Valencia, conquistada en 1245, Sicilia en 1282, Cerdeña en 1326, las Islas Baleares en 1349, el Ducado de Atenas 1379 y Nápoles en 1443.

Durante un largo período, la Corona de Aragón y Túnez mantienen una buena relación comercial y diplomática, sin embargo, según los historiadores catalanes, después de las implicaciones aragonesa en la destitución del monarca Abu Zakaria Yahya de Túnez y su reemplazo por su tío Ishak, se ha decidido un tributo en forma de regalos considerables enviados anualmente por el sultán de Túnez a la Corona de Aragón.

Los tratados firmados en 1271 y en 1285 entre Túnez (Ifriqiya) y los reyes, Jaime I, rey de Aragón, de Mallorca y Montpellier y Pedro III, rey de Aragón y Sicilia, especifican que los súbditos de los reyes signatarios no pueden atracar sus barcos en los puertos de los estados del comandante de los creyentes (rey de Túnez), excepto donde se les permita y si urge la necesidad de reparar sus embarcaciones o renovar alimentos y suministros.

En efecto, el tratado explica que esta medida solo pretende prevenir el contrabando y garantizar la recaudación de impuestos del 10% sobre el valor de los productos tunecinos vendidos y que no tiene carácter político ni militar.

El tratado del 14 de febrero 1271 escrito en catalán, lleva la firma del rey aragonés y del representante de Túnez. El documento se traduce al árabe antes de ser firmado por El rey Moustancer en Túnez. Este último murió en 1277, lo sucede su hijo Abu Zakaria yahya que se niega a pagar sus regalías a Aragón. Más tarde, Abu Ishac, el hermano mayor del sultán de Túnez el Mountancer, sabe que se lo ve con sospecha en Túnez, se refugia en Aragón y solicita la ayuda de Aragón, para expulsar a Abu Zakaria Yahya del reino de Túnez. Pedro III está de acuerdo con Abu Ishac para colocarlo en el trono de Túnez en lugar de Abu Zakaria.

Diez galeras se dirigen al Golfo de Gabès donde se unen al ejército de Abu Ishac y sus seguidores, apoyados por el Rey de Tlemcen y los nómadas de Bugía y Constantina. Abu Zakaria Yahya se ve obligado a abdicar a favor de su tío Abu Ishak, proclamado rey de Túnez a fines de agosto de 1279.

Al año siguiente Abu Ishak tiene informes de que su sobrino Abu Zakaria Yahya prepara con la milicia cristiana un levantamiento del pueblo, lo mata a él y a sus hijos.

La situación particular de las Islas Baleares, a medio camino entre África y Europa, con una población mixta, forman parte, alternativamente de los reinos musulmanes y cristianos.

A mediados del siglo XIII, la historia diplomática de Mallorca retomó un nuevo rumbo. Sus reyes, desde 1231 gozaron de una soberanía reconocida por los musulmanes mallorquines. Por lo cual los reyes de Mallorca siguen conservando los lazos tejidos durante el largo período musulmán, no solo con Génova y Pisa, sino también con los estados del Magreb y Túnez en particular.

Es evidente, que son estos enlaces árabes de Mallorca que favorecen el comercio y contribuyen a la expansión Mediterránea de Aragón. En 1306, un enviado de Jaime II, rey de Aragón, viaja a Túnez para llevar al sultán Abu Asida a rechazar las reclamaciones del rey de Mallorca, recordando que nunca hubo en Túnez más de un cónsul de los catalanes y de los reyes de Aragón. Pero el soberano Hafsî no logró convencer al representante de Jaime II porque los reyes de Mallorca ya habían nombrado su propio cónsul.

El reconocimiento del estado de Mallorca por parte de los sultanes Hafsîes de Túnez, llevó a la firma de un tratado con los soberanos mallorquines en enero de 1313. Este tratado será el primero, probablemente que los reyes de Mallorca obtienen en su propio nombre de los reyes de Túnez.

En consecuencia, los mallorquines ya pueden entrar y comerciar en todos los puertos del emir de Túnez, donde existe oficinas de aduanas. El acto principal está escrito en árabe y en catalán. Los dos tratados llevan la firma de Don Sancho I rey de Mallorca, conde de Rosellón y de la Cerdaña y señor de Montpellier y Jaime II rey de Aragón, por un lado y el Emir Abu Zakaria Yahya por el lado tunecino.

En 1306 para acelerar el pago de las deudas por parte de Túnez, Jaime II pide a Abou Acîda, rey de Túnez la totalidad de las deudas a través de su consulado en Túnez, pero el cónsul aragonés, se niega a aplicar las instrucciones de su soberano, poniéndose del lado del rey de Túnez.

Para no citar todos los tratados y convenciones bilaterales, en general la mayoría tratan de armonizar y regulares las relaciones de los reyes de Aragón y Mallorca con Túnez y los detalles referentes a las entradas y salidas de los puertos de ambos reinos, las formalidades aduaneras, la lucha contra el contrabando, la inspección de los buques de los dos países en el caso de daños sufridos por los ataques de corsarios.

Todos los archivos que todavía existen en Valencia y Mallorca son pruebas de las tareas y de misiones cumplidas con éxito por parte de los cónsules de cada reino. Para concluir, las convenciones bilaterales entre los reyes de Aragón y los reyes de Túnez, son verdaderos instrumentos jurídicos, adelantados con aquel tiempo.

Los tratados concluidos entre ambas partes han permitido un intercambio comercial beneficioso durante más de doscientos años, casi sin conflictos. Era un largo tiempo de prosperidad para el comercio Mediterráneo hasta la aparición de la piratería y las rivalidades entre las grandes Potencias.

El 19 de octubre de 1469, se constituye la confederación dinástica después de la unión en matrimonio de Fernando II e Isabel la católica, respectivamente reyes de Aragón y Castilla. Así comienza el reinado de los Reyes Católicos como una transición de la Edad Media a la Edad Moderna y se pone fin a la presencia de Aragón en el Mediterráneo.

No es la diplomacia sola que es capaz de prevenir, o impedir conflictos armados entre reinos limítrofes, sino también, las uniones en matrimonio representan posibles soluciones de desenlace para romper el hielo y dejar atrás el odio entre los reyes.

En España, las dos uniones de matrimonios, durante la edad media ; en dos ocasiones entre el Condado de Barcelona y el Reino de Aragón y otra vez entre esta misma Corona de Aragón y el Reino de Castilla, demuestran una flexibilidad y habilidad perfectas que caracterizan más los reyes aragoneses.

Flexibilidad y habilidad son términos de diplomacia y sí hubo relaciones ejemplares entre Túnez y Aragón durante más de dos siglos, sería gracias a sus cónsules y representantes diplomáticos de los dos reinos. Al final del siglo XVI y después de la ocupación de Túnez por Turquía, los archivos ya no contienen rastros de relaciones de ningún tipo, entre la corona de Aragón e Túnez.

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