Según ha sabido Diario16 antes de la publicación de esta entrevista: aquí, en el titular de la entrevista está el quid de la cuestión según los inspectores del Banco de España porque no entienden como de 11.000 millones de recursos propios se puede pasar a -2.000 o -8.000 millones de euros, asi como los motivos por los que se amortizan, sin mas.


 

Popular ha sido intervenido y vendido a Santander por un euro. ¿Cómo puede explicarse cuando, repetidamente en las últimas semanas y especialmente los últimos días, el Banco y las autoridades aseguraban que el Banco Popular era solvente?

Lo sucedido es catastrófico. Entiendo a los accionistas y a los bonistas en su desolación, conozco a muchos de ellos. Conservé todas mis acciones, nunca pude imaginar que éste sería el destino del Banco y también las he perdido.

Pienso también en todos los empleados, la mejor plantilla de la banca española, cuyo compromiso con el Banco es total y que no son responsables de esta situación.

Es incomprensible que un banco declarado solvente por las autoridades nacionales y europeas, como se encargó de repetirlo el Vicepresidente del Banco Central Europeo y el Gobierno, entre en resolución y sea intervenido por un problema de liquidez, por un pánico bancario.

Es necesario recordar que el Popular sobrevivió a la más brutal crisis financiera sin recurrir a ayudas públicas, contribuyendo a la reestructuración financiera invirtiendo en SAREB e integrando bancos sin necesidad de ayudas del Estado.

 

Pero, ¿cuándo deja de ser solvente el Popular?

Según los supervisores, el Banco es solvente hasta el último día de su existencia, lo que hace este tema todavía más difícil de entender para la opinión pública y los afectados.

Es más, a mayor abundamiento cuando dejé el Banco en el mes de febrero, Popular era un banco solvente, con un capital que superaba de largo los requerimientos del supervisor europeo, con liquidez para soportar crisis peores que las que sufrimos durante la crisis financieras y con un plan de gestión para el futuro, que exigía ejecutar las decisiones tomadas, lo que no se hizo. Desconozco los motivos para esa parálisis en decisiones que han de ser tomadas en el momento adecuado.

Por si fuese poco, en repetidas oportunidades hasta hace muy pocos días, los gestores del Banco reiteraron que el Banco era solvente, lo que fue ratificado por el Gobierno y por los supervisores, nacional y europeo.

 

¿Esos problemas de liquidez cuándo y por qué se generan?

A lo largo de mi mandato, el Popular nunca tuvo problemas de liquidez, jamás. Según diversas opiniones, el problema de liquidez se genera muy recientemente. De hecho, en la presentación de resultasdos del primer trimestre el Banco ratifica su solvencia y una situación holgada de liquidez.

 

¿Qué ha pasado desde ese momento? ¿La liquidez se ha evaporado?

Lo que ha pasado es que a consecuencia de que el Banco hizo una comunicación repetidamente errática y preocupante sobre sus planes futuros, sin concretar las soluciones, especialmente desde la Junta General, los inversores decidieron vender sus acciones, las posiciones cortas crecieron butalmente, la acción se desplomó a consecuencia de ello y los clientes, públicos y privados, entraron en pánico y retiraron un volumen enorme de depósitos.

Es un principio básico de comunicación que ésta tiene que ser veraz y congruente. No se pueden comunicar dudas existenciales como se hizo en la Junta General Ordinaria, diciendo que se va a ampliar capital o a vender el banco, pero no se sabe ni cuándo, ni por cuanto, ni para qué. Obviamente los inversores huyeron. Era absolutamente innecesario y contraproducente abrir un proceso de subasta pública del Banco. ¿Cómo es posible hacer ese anuncio?

El Banco se quedó sin garantías, según dicen las autoridades, para obtener liquidez adicional y se quedó sin fondos para atender a sus clientes. Ante esa situación, a las autoridades sólo les cabía intervenir.

 

¿Por qué se paralizó la ejecución del plan de negocio?

Puedo intuirlo, pero no lo sé con certeza. Las medidas que quedaron pendientes –escisión de activos inmobiliarios, venta de activos no estratégicos, entre otras- hubiesen generado capital y proporcionado plusvalías relevantes.

Desde que se conoció la propuesta de nombramiento del nuevo Presidente se suspendió la ejecución de todas las operaciones. Advertí del error que me parecía esa parálisis. Como le decía, nunca entendí por qué se pararon las mismas, máxime cuando advertí reiteradas veces que la gestión del tiempo en la toma de decisiones era fundamental para completar con éxito el plan.

 

Usted sufrió un acoso reiterado para que renunciase como Presidente, proceso que hemos contado con detalle en Diario 16. ¿Cómo ha afectado a esta terrible situación final?

Es legítimo que un Consejo decida cambiar a un Presidente. Lo que no es normal es que ese proceso se hiciese entre constantes filtraciones a algunos medios y con una enorme presión sobre la acción, proceso que se retroalimentaba. Los debates internos salían constantemente al exterior, con un resultado conocido: la desestabilización del Banco, la caída en Bolsa –nada comparada con la sufrida en las últimas semanas- y la aceleración de mi salida.

Para mí, más que una lucha por el poder, se trataba en toda regla en un intento de cambio de control de la entidad, eludiendo el lanzamiento de una OPA que hubiese beneficiado por igual a todos los accionistas.

Observé que con mi oposición a lo que pretendía una minoría, la presión en los mercados crecía y en determinados medios no dejaban de publicarse noticias sobre el Banco que salían desde dentro, muchas veces manipuladas o directamente falsas. Preferí poner mi cargo a disposición para garantizar la estabilidad del Banco.

Lo que es evidente es que al cierre del ejercicio las posiciones de liquidez y de capital eran sobradas. Lo que vino después, ya lo hemos descrito.

Desconozco si el nuevo equipo tenía un plan. El nuevo Presidente manifestó que él no sabía de banca comercial ante varios directivos y que él era un experto en la creación de valor. Para eso habría que ampliar capital o hacer una venta, pero que creía que el precio de la acción estaba caro. Ante esos comentarios y su voluntad de ejecutar esa operaciones a precios bajos, le advertí reiteradamente de los peligros que entrañaba esa estrategia.

El resto es historia desafortunadísima.

 

Las acciones de una sociedad pueden perder valor pero no dejar de existir que es lo que parece que ha ocurrido con Popular. – ¿Cómo se puede disolver una sociedad sin que sus accionistas lo decidan en una Junta General?

Se trata de la primera vez que se pone en marcha en Europa un proceso de resolución de acuerdo con la nueva normativa europea sobre la materia. Es un tema arduo, los afectados, que son todos los que se han visto perjudicados por la amortización de las acciones, de los bonos y la deuda subordinada, así como todos aquellos que se sientan legítimamente perjudicados por la decisión, tienen dos meses para recurrir la decisión.

 

¿Cómo se puede disolver una sociedad sin que sus accionistas lo decidan en una Junta General? Actualmente, Banco popular ¿existe como sociedad?, ¿conserva la ficha bancaria?, si no existe como sociedad ¿a quién pertenecen sus bienes, mobiliarios, inmobiliarios, financieros, etc?.

Se necesita hacer un trabajo profundo para examinar cómo se ha tomado la decisión, poder saber más sobre el procedimiento, sobre los supuestos aplicados al caso para llegar a la conclusión de que esto era lo mejor para proteger los intereses de los depositantes y de los contribuyentes.

Una crisis de liquidez de un banco solvente es un supuesto que requiere solución urgente por parte de los reguladores, pero en este momento no puedo pronunciarme sobre el procedimiento seguido porque me falta información muy relevante para saber qué ha pasado.

Las autoridades insisten en que se ha tratado de una crisis de liquidez producida por un pánico bancario que impedía que el Banco atendiese sus pagos. A ese respecto las comunicaciones del banco desde el pasado mes de abril con motivo especialmente de la Junta General Ordinaria y en declaraciones a algunos medios de comunicación no han ayudado a mantener la confianza en la institución, que siendo solvente no debería haber tenido esos problemas de liquidez si la comunicación hubiese sido congruente con la situación de solvencia, paradójicamente ratificada por el banco en diversos hechos relevantes, en la presentación de resultados de mayo y en las comunicaciones a clientes y empleados.

 

¿Qué es exactamente lo que ha transferido al Santander, y en base a qué legalidad? ¿Se han respetado las leyes que regulan las sociedades de capital? Si ha sido un organismo exterior el que ha decidido el fin de Popular y su “traspaso” a Santander, ¿por qué no han intervenido los organismos españoles, Banco de España, CNMV, Gobierno? Y si han intervenido, ¿ cómo y quienes lo han hecho?

A  esto quizás convenga añadir alguna opinión de un mercantilista que le pueda contestar con precisión al resto de cuestiones que planteas, No obstante y en mi mi opinión presuntamente el Banco no ha dejado de existir en ningún momento, los organismos de rescate han tomado control del mismo y sobre la base de la opinión de un experto independiente se decide que hay que intervenirlo, a través de un mecanismo de rescate en el que se le da valor cero o negativo al Banco por lo que se amortizan las acciones y se vende por un euro simultáneamente al Santander. Por eso siempre ha mantenido su ficha bancaria, el comprador lo adquiere con todos sus activos y pasivos, tiene que atender las obligaciones contraídas por sucesión empresarial.

 

¿Hubiese pasado lo mismo con usted al frente?

Claramente no. Lo explico. Popular contaba con la confianza de las autoridades supervisoras y el Banco estaba comprometido a resolver cuantas cuestiones fuesen necesarias, relativas a la gestión de la institución.

Además, el Banco ha cumplido siempre fielmente con la normativa, se ha sometido a todo tipo de auditorías, siempre limpias, sin salvedades, y hace sólo unos meses, el banco ha superado el test de estrés europeo.

Como he indicado en varias oportunidades, el año pasado se hizo una ampliación de capital para mejorar la cobertura de los activos inmobiliarios. Con la ampliación se anunció un plan de negocio, combinado con aquella permitía optimizar los recursos obtenidos para situar al banco en una situación de ventaja para competir en un entorno de bajísimos tipos de interés, con los clientes cancelando las deudas y una necesidad de mejorar la eficiencia.

Siempre quise ejecutar ese plan, pero el Consejo decidió mi cese cuando solamente habíamos podido ejecutar las primeras medidas, entre ellas una reestructuración de personal que afectó a 3.000 empleados y 300 sucursales, respetuoso con las personas. Prueba de ello es que no hubo ni un solo conflicto social.

Con el anuncio de mi salida, la ejecución del plan se paralizó. Estoy convencido que si se hubiese continuado, el Banco hubiese reforzado su posición que le hubiese permitido elegir con libertad su futuro.

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