Nadie es dueño de la historia. No existen poseedores de verdades absolutas sobre la Guerra Civil, ni la precedente República de 1934 previa a la contienda armada entre civiles. Pero sí somos dueños de la historia en nuestro corazón, y herederos de las voces de los ancestros que murieron durante años en España bajo un enfrentamiento político. Todas las familias republicanas y no republicanas, socialistas, progresistas y conservadoras de la época albergan en su altar de los muertos, allí donde cada generación susurra su propia verdad, la hegemonía de la esencia de lo ocurrido. Solamente, hay que escuchar el legado de todas las partes implicadas. Solamente, que escuche a todas las voces el que considere realizar este ejercicio de neutralidad histórica. También hay tras voces escritas en opiniones emocionales, y subjetividades históricas igualmente respetables bajo la carga del dolor que conllevan a través de la pérdida de seres queridos. Ante la evidencia, las diferentes historias compartidas en la sociedad acaban por inclinar su corazón allí donde se consideran más necesarias para vincular su propio reconocimiento ante las voces ancestrales. Es un espacio sagrado que reside en el corazón de cada familia. Muertos y ejecuciones políticas se sucedieron en todas las voces. 

Lluis Companys fue presidente de la República de 1934. Abogado y hombre de pensamiento libre, precursor de Esquerra Republicana. También ministro, previo a erigirse como líder político de la Generalitat, mandato que ostentó durante varios años. Companys acusó al gobierno español de aquel entonces de “fascista”, lo que le impulsó a la proclamación del Estado Catalán integrado en la República Federal Española. Proclamó la Segunda República en 1934, mientras convocaba a las izquierdas republicanas de todo el país, organizaciones obreras, Alianza Obrera…Pero fue juzgado por un delito de rebelión por el Tribunal de Garantías Constitucionales en 1935.

El presidente republicano Companys, se enfrentó a un consejo de guerra, sufrió el desgarro de la tortura de la policía franquista para ver el final de su vida en un fusilamiento que yace en la memoria de las paredes del castillo de Montjuic. Las voces de los muertos relatarían estos acontecimientos con el reloj de aquellos tiempos en la mano. Algunas voces de la historia le consideran un héroe político, otras voces encumbran a Companys como un líder revolucionario, junto a Azaña, que logró una amnistía para el republicano años antes a ser fusilado…Otras voces recuerdan que también firmó decretos de penas de muerte…

Rebelión, alta traición, exilio, enfrentamientos policiales, luchas políticas, guerra civil…pero la República de 1934 también dejó secuelas sociales y familiares por las víctimas ejecutadas con penas de muerte al haber sido condenadas por delitos de Alta Traición en el Tribunal de Cataluña por sentencias judiciales, bajo la firma de Lluís Companys y la Consellería de Justicia, tal como rezan algunos documentos datados de 1938: “En los juicios de revisión vistos en el Tribunal de Espionaje y Alta Traición de Cataluña procedentes de los Tribunales especiales de Guardia, se han confirmado las siguientes penas de muerte por deserción asesinato a la fuerza pública y alta traición”.

Certificación de pena de muerte, sellada el 7 de junio de 1938, liberada por el secretario del Tribunal Especial de Guardia por delito de Alta Traición a dos hermanos, firmada en Barcelona por Lluis Companys”, u otros documentos de 2 de julio de 1938…

Desde la Generalitat de Cataluña, “departamento de Justicia, penas de muerte por alta traición”, con firma del conceller de Justicia y el presidente de la Generalitat del 14 de diciembre de 1938…Se decretaban señalamientos, ejecución de sentencia de penas de muerte…

En recortes de periódico también se podían encontrar: “El Tribunal de guardia por venta de productos a precios abusivos ha impuesto la sanción 20.000 pesetas y otras de 10.000 pesetas”…

En la actualidad, Cataluña se debate entre las voces de sus víctimas de todas las familias catalanas, de todos sus procesos históricos, reclamadas a entenderse en el siglo XXI, una prueba que traspasa la querella política, para encontrar el cauce del diálogo.

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1 Comentario

  1. Companys el sanguinario:
    https://www.dolcacatalunya.com/2015/10/vea-como-companys-firmaba-sentencias-de-muerte-contra-mujeres-y-civiles/
    https://www.dolcacatalunya.com/2016/10/avui-santcompanys-president-colpista-i-genocida/
    Anna Maria Dalí i Domènech, detenida en 1938 por milicianos de ERC, torturada y violada en la prisión que estos dirigían. El único delito de la familia Dalí era ser católica, pensar que era normal sentirse catalán y español y tener algún capital económico.

    El pintor catalán Salvador Dalí instituyó “heredero universal y libre de todos sus bienes, derechos y creaciones artísticas al Estado español y no a la Generalidad”. Es más que probable que se acordase de cómo trató La Generalidad de Companys a su familia

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