Crear un lobby empoderador de mujeres lesbianas capaz de cambiar el mundo y tornar la igualdad en una realidad. Estos son los dos empeños de esta gallega cosmopolita que un buen día decidió “dejar de llorar y hacerse daño” y apostó por reconocer su diversidad y “la felicidad en primera persona”, comenta.

Desde entonces la fundadora de Lesworking (@lesnetworking), la primera red de habla hispana de mujeres lesbianas en España y Latam, está ocupada en la tarea de adelantar las manecillas del reloj de esta orbe que permanecen en el pasado y colocarlas en el futuro. ¡Y no lleva mal el paso! “Hay que ir a la era de la diversidad. No podemos perder más tiempo”, dice. “Simple y llanamente quiere una cosa: que amar a otra mujer deje de ser un pecado para ser un disfrute”, añade.

 

Diálogo tranquilo y sororidad 

“Solo conozco dos maneras de hacer avanzar ese reloj caduco. Y es a través de la palabra y la unión. Tenemos que aprovechar esa habilidad que siempre hemos tenido las mujeres de unirnos para cambiar el mundo. Cada una con sus habilidades y su percepción ha conseguido sacar junto a otras mujeres cosas maravillosas”, recalca. “Las mujeres lesbianas tenemos nuestra misión en la sociedad, tenemos que reivindicar la igualdad y nuestro sitio en todos los sectores. Como lesbianas no podemos ocultar esta parte tan importante que es amar a mujeres. Mi misión es unirnos, hacer comunidad y llegar a todos los lugares”, añade.

A estas dos herramientas para transformar el mundo hay que añadir una tercera, que aunque Marta no la mencione, se ve a la legua. La de la sonrisa sincera que empodera. “Salir del armario y dar un paso al frente es la mejor manera de darnos fuerza las unas a las otras. De hacer que otras mujeres se atrevan”, añade. Y es que, tal y como explica esta emprendedora, el colectivo de lesbianas “es un movimiento necesario porque visibiliza mujeres independientes, responsables y trabajadoras con ganas de hacer cosas y de generar el espacio para que las mujeres se conozcan inspirarnos, crear referentes”, comenta.

Una ausencia de referentes que provoca que otras lesbianas sigan apolilladas en su armario y por lo tanto causando mucho daño e infelicidad. “A mí me costó 30 años de mi vida reconocerme lesbiana. En mi caso pasó que no lo tenía claro y era así porque si desde pequeña la sociedad te manda un único mensaje, te adaptas a las reglas, es difícil pensar lo que te pasa. Sin embargo lo primero y más importante es salir del armario con una misma. Yo lo pasé muy mal, pero hablar me sirvió para encontrarme con el apoyo de mi entorno. Ahí encontré la fuerza. Si no tienes referentes cuesta más. Una vez que me reconocí y me acepté me empoderé”, recalca esta influencer del mundo LGTBI.

Además Marta y su red están ayudando a propagar un potente virus como es el de la felicidad. “Me llena de orgullo ver a mujeres en los eventos presenciales que hacemos en Lesworking que llegan temerosas y sin embargo cuando salen se van con la idea de la cantidad de mujeres maravillosas que han conocido”, añade. “Venimos de siglos y siglos donde era pecado, ir contra natura. Cuesta cambiar mentalidades y tradiciones. Pero tengo el convencimiento de que vamos a disfrutar del proceso de cambio. Siento que cuando sea mayor ninguna madre podrá dejar de hablar a su hija por ser lesbiana o que tengamos que sufrir bulling por nuestra condición sexual”, subraya.

 

No decidimos cómo nacemos pero sí cómo queremos vivir

Ante estas tristes y dolorosas situaciones, con las que por desgracia se encuentran muchas lesbianas en todo el mundo, Marta confiesa que si ella hubiera podido decidir quién ser “no habría escogido ser lesbiana porque es muy difícil”. Sin embargo, como añade, ”yo no elijo de quién me enamoro. Lo que elijo es si lo vivo o no. Cuando me di cuenta de que era lesbiana decidí vivirlo de la forma más natural porque de lo contrario era como estar muerta. Negarte a ti misma, vivir vidas paralelas machaca y trae consecuencias negativas. Ahora me es imposible decir que no soy lesbiana”, finaliza.

 

Las verdades de Marta Fernández Herráiz: 

  • “La sonrisa es el arma que derrota el pasado. Así se convence. Esto va de dialogo, de sensibilización. Cuando tienes alguien diferente a ti y empiezas a hablar descubres su realidades y cosas que no sabías antes y tu mente se abre, y al revés, Esto va de hablar, de salir en las fotos y de visibilizar para empoderar”.
  • “Es cierto que la rabia nos impulsa a hacer cosas pero no te puedes quedar ahí para generar el cambio. Me siento muy feliz y por eso sonrío. El hecho de ir con la sonrisa y un discurso más tranquilo creo que nos hace llegar a conseguir más metas”.
  • “Mi misión con Lesworking es llegar al alma de las empresas y hacer que todas las personas quepan en el mundo corporativo. La diversidad nos hace mejores a todos”.
  • “Tener empleados LGTBI fuera del armario es sinónimo de un 20% más de productividad. Ser tú mismo en el entorno laboral significa ser feliz y por tanto trabajar más a gusto y mejor”.
  • “Las empresas tienen que sensibilizar a la plantillas. No hay que hacer chistes o comentarios homófobos. Se necesita un lenguaje seguro e inclusivo”.
  • “La vida es una, se vive solo una vez y hasta que no das el paso no sabes lo que estás perdiendo”.

 

 

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