Llevo varios días dándole vueltas acerca de escribir este artículo. Y al final aquí estoy, acariciando las teclas del portátil (Mire tú me diste el empujón definitivo) para hablar de la falacia de la neutralidad de los espacios públicos. Y es que, para variar, quienes ustedes ya saben y yo quiero decir, miente. Exceptuando claro cuando se trata de tocar a Franco que entonces sale su verdadera cara. Pero de eso, hablaremos otro día.

Cabe preguntarse, ¿en qué momento el espacio público ha sido neutral? Me permitirán decir que creo que nunca. Los grandes conquistadores del mundo antiguo, levantaban monumentos conmemorativos de su poder, que cuando eran conquistados generalmente eran destruidos, y en su lugar se levantaban otros símbolos. Sí, en el espacio público.

España no es ajena a ello. No les hablaré del Valle de los Caídos, porqué resulta demasiado evidente. Pero, en el momento en que se pone nombre a una calle, ¿acaso no forma parte del espacio público? ¿Por qué si no se están cambiando los nombres de muchas calles con origen franquista? Para simbolizar cambios.

Pero es que la falacia va más allá. Nadie dijo que con las pancartas del “No a la guerra” o del “Nunca mais” estábamos perturbando el espacio público. Porqué todo el mundo entendía que, partidarios y detractores, que formaban parte de nuestra libertad de expresión. Y no, no se confundan. Libertad de expresión no es que los concejales de c’s, su séquito de matones, Vox o quien sea, banda y cúter en mano, retiren lazos amarillos.

Esto es violentar la libertad de quienes los han puesto. Su libertad no es coartar la mía, es expresar la suya. Es incongruente que “España Ciudadana” ponga un avión con una pancarta que invite a retirar lazos amarillos. Es decir, ellos pueden ocupar el espacio público para pedir a sus bandas que retiren del espacio público la expresión de otros ciudadanos. Bien, si esto no es, como mínimo autoritarismo, que baje Dios y lo vea.

Acabemos. La neutralidad del espacio público es que cada cual pueda expresar sus ideas y opiniones, sin miedo a ser atacados por bandas con cúteres, palos y pasamontañas. Esta es la auténtica neutralidad. Porqué confundimos, demasiadas veces la neutralidad con el vacío. Y eso es lo que quieren implantar los que no son de derechas ni de izquierdas (pero se oponen a la salida de Franco del Valle de los Caídos), los que no son nacionalistas (pero juegan a ver quién hace el mitin con la bandera de España más grande), o los que dicen que no hacen populismo (pero desde dentro del partido crean un movimiento social llamado España Ciudadana).

Así pues, Catalunya seguirá teniendo el amarillo en sus calles, pues las calles hablan y quien quiere callarlas es de todo menos demócrata. Quien las quiere parciales, puesto que el silencio siempre es de parte, no es demócrata. Porqué si a ellos les molesta, a mí me repugna que se hagan llamar demócratas y aplaudan tener presos políticos y exiliados. Pero al fin y al cabo, estamos en… mejor me lo guardo o no me va a dar para abogados.

¿Quieres recibir las novedades de Diario16?

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

tres × tres =