En la Transición la extrema derecha tenía dos grandes argumentos para atacar a quienes estaban trabajando desde diferentes ámbitos para que España se convirtiera en una democracia después de 40 años de dictadura: las víctimas del terrorismo (ETA, GRAPO y FRAP) y la unidad de la Patria. Han pasado más de cuatro décadas desde que el dictador Francisco Franco murió y la derecha española, encarnada en el Partido Popular y Ciudadanos, continúan utilizando la misma argumentación para intentar sacar el rédito electoral que no lograrían si los ciudadanos pusieran en una balanza las consecuencias de las medidas que implementan cuando gobiernan.

En referencia a las víctimas del terrorismo, estamos viendo cómo tanto Rivera como Casado están retomando ese discurso populista y demagógico porque, en primer lugar, se ha acordado acercar a dos presos de ETA a cárceles de Euskadi y, en segundo término, por la puesta en libertad de Santi Potros. En este caso es muy fácil levantar la bandera para enervar a la sociedad española porque el asesino etarra sólo ha cumplido 30 años. Lo que no dicen es que, independientemente de quien gobernara, Santi Potros estaría igual en la calle porque se ha aplicado la ley, aunque no estemos de acuerdo con ello. Desde la derecha se ha llegado a pedir una reforma legal para evitar que estos casos se vuelvan a repetir. Por tanto, están pretendiendo que España vuelva a hacer el ridículo como ya lo hizo con la Doctrina Parot al pretender utilizar la retroactividad para mantener a los terroristas en la cárcel al precio que fuera, incluso con una ley que incumplía la ley.

Ante esta situación las propias víctimas del terrorismo le han dado la espalda al discurso de Pablo Casado y de Albert Rivera, y lo han hecho dos mujeres que son símbolos. Por un lado, Consuelo Ordóñez, hermana del dirigente del Partido Popular de Euskadi asesinado por la banda terrorista ETA Gregorio Ordóñez, ha afirmado que tanto el PP como Ciudadanos se equivocan al criticar al gobierno de Pedro Sánchez por el acercamiento de los presos Olga Sanz y Javier Moreno Ramajo porque «se han cumplido todos los requisitos establecidos por la ley», recordando que la evaluación para determinar dicho cumplimiento los hacen los funcionarios de prisiones y, si la evaluación es positiva, elaboran y remiten al juez un informe con pronóstico positivo favorable a la reinserción. Ordóñez ha afirmado que «se están equivocando, esto no es un pago ni un favor a los nacionalistas».

Por otro lado, María Jáuregui, hija socialista vasco asesinado por ETA Juan María Jáuregui, ha pedido a la derecha que no haga más demagogia con el acercamiento de presos etarras a Euskadi, además de instarles a que dejen de hablar en nombre de las víctimas del terrorismo para sacar rédito electoral. «Dejen ya de aprovecharse y de sacar rédito electoral con este tema», ha dicho Jáuregui que ha coincidido con Consuelo Ordóñez en que el acercamiento no es ninguna concesión al nacionalismo vasco sino que se trata de cumplir con la normativa penitenciaria, la cual exige que los presos deben mantenerse lo más cerca posible de su domicilio.

Las víctimas ya se están hartando de que las utilicen como arma política. Sólo se posicionan públicamente en favor de las posiciones populistas de Rivera y Casado aquellas que pueden sacar también un rédito de dejarse utilizar o quienes han medrado a la sombra de la memoria de los asesinados.

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