Ciudadanos ha dicho sí y no puede decir otra cosa. Es el cálculo popular. Y probablemente no se equivocan. Los ‘naranjitos’, por supuesto, tratan de vestir el muñeco. Por si acaso. Aparecer como alfombra en unas posibles terceras elecciones, les convertiría en marginales.

Primera estación del vía crucis ‘naranja: Rajoy. Rivera alternó entre “haga una reflexión” y el veto. Se quedó con la reflexión y acepta a Rajoy ‘como animal de compañía’. Segunda estación: limpieza ‘mas non tropo’. La definición garantista de la regeneración democrática agua el vino.

Tercera estación: el PNV. El gallego les corteja mientras los ‘naranjitos’ afirman que no irían con los separatistas vascos ni a cobrar un boleto de lotería. ¿Y si hay amor prohibido y secreto como con el nombramiento de Ana Pastor como presidenta del Congreso?

Entre tanto, ultimatums porque los populares se resisten a poner números a los acuerdos. Dirán en voz alta que el PNV es una línea roja. Bla, bla, bla. Traducción: España no puede permanecer más tiempo en la interinidad y nosotros no podemos no mover ficha.

Mientras, Oramas (Coalición Canaria) se hace la interesante y afirma que quiere conocer el acuerdo antes de dar el sí. Lo dará. Falta uno para los 176 que necesita Rajoy. El diputado canario coaligado con el PSOE podría ofrecer una salida digna. Al PSOE le permitiría jugar a su acostumbrada ambigüedad. Ser pero no ser. Estar pero no estar. Por una parte, desvincularse de su coaligado y permanecer como líder de la oposición. Si apoyara al gallego, temen –con razón- que Podemos asumiría el rol de oposición.

Por otra parte, les permitiría ‘vender’ a los sectores más moderados y a Bruselas que han sido responsables facilitando la investidura mediante el respeto del canario a desligarse de la disciplina de voto.

Este es el escenario más factible del vodevil en el que se ha convertido la política española. Eso sí, que nadie se ponga enfermo ni se le ocurra ir al baño. Los alfileres no aguantan la mínima presión.

Y mientras tanto, el 188 diputados tratando de desenredar el órdago de Rajoy: campaña corta para votar el 18 diciembre en lugar del día de Navidad en caso de tercera vuelta. Este verano no han sido necesarias las serpientes: sus señorías se bastan y se sobran…


 

El anzuelo del pescador

  • Podemos desaparecido. En medio de todo el embrollo político, Podemos aparece y desaparece como el Guadiana para volver a aparecer con su raca-raca: “hay otra alternativa de izquierdas”. O peor, la jota grosera de Echenique. ¡Joder qué tropa!
  • Villancico popular: “Esta noche es Nochebuena y mañana Navidad. No te acuestes muy borracho que tenemos que votar”. Siempre nos quedará el humor…
  • Ana Pastor se desdice. La investidura se hará a las 4 de la tarde del próximo martes. No habrá tiempo para las réplicas hasta el día siguiente. A mayor gloria de Mariano. Como hizo Pedro Sánchez en su fallida investidura… y criticó el PP. Donde dije digo…
  • Otegi. ¿Y si PNV, Podemos y Bildu apoyan el nombramiento de Otegi como lehendakari? La Abogacía del Estado ya trabaja en este escenario. Sería un nuevo órdago al Estado. Doblemente ilegal: el lehendakari debe ser diputado –y no lo será- y además Otegi está inhabilitado para cargo público en sentencia firme.

 

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