Cuanto más se sabe de las dos “residencias de los horrores” de la provincia de Salamanca del Grupo Bellavista, ubicas en las localidades de Babilafuente y Castellanos de Moriscos, más difícil resulta entender que aún sigan abiertas y con una ocupación casi del cien por cien de su capacidad. La sanción que ayer impuso la Junta de Castilla y León, de 75.000 euros, ni despeina a su propietario, Rafael de la Torre. Como ya denunciaran las trabajadoras hace año y medio, por ocultar, tras esos muros, se llegó a ocultar la muerte natural de un anciano, porque como estaban obligador a tener médico 24 horas y no lo había, retrasaron horas el informar de su fallecimiento.

“con cacerolas nos mandaban con agua a la fuente”

Hoy sabemos, y lo confirma a Diario16 la ex trabajadora de una de esas residencias, Nieves Alonso, que los mayores comían poco y mal, que las trabajadoras han llegado a ir con cacerolas por agua al a fuente, que cuando se iba la luz, dejaba de funcionar la máquina de óxigeno de los mayores, y que, por ocultar esos muros, llegaron a ocultar muertos.

La falta de productos para la limpieza, tal y como recuerda esta ex trabajadora, hizo que se llegara a poner una lavadora con el producto Fairy y que una persona tuviera sólo cuatro horas para limpiar toda la residencia y sin productos para ello, porque se habían agotado.

Ni la Junta de Castilla y León, ni los ayuntamientos de ambos municipios, han actuado con diligencia, ya que desde el verano de 2017 las trabajadoras del centro, con concentraciones y otras iniciativas dieron a conocer a la opinión pública lo que reamente estaba ocurriendo tras los muros de esas dos residencias de mayores.

La noticia ha trascendido después del nuevo programa en La Sexta de Alberto Chicote. Pero más allá del espectáculo televisivo, hay mayores mal nutridos, mal aseados –por falta de personal- y mal atendidos –ante una plantilla reducida y explotada- con los que la administración y, especialmente, el propietario de las residencias y sus dos gobernantas, no han tenido compasión alguna.

 

Despido colectivo

Nieves Alonso trabajó tres años en la residencia de mayores de Bellavista en Babilafuente. Participó en las movilizaciones y sacar a la luz esta situación. La principal consecuencia de todo aquello fue un despido colectivo a las denunciantes de aquel despropósito en la atención a los mayores.

“cuando se iba la luz, dejaba de funcionar la máquina de oxígeno”

Pero ha tenido que pasar año y medio, y el programa de Chicote, para que al menos la noticia conmocione a la opinión pública. Aunque los dos centros siguen abiertos y a tope de residentes.

Esta ex trabajadora recuerda a Diario16 que “cuando había cortes de agua en el pueblo, y hubo una etapa que hubo varios, no funcionaba el depósito de agua obligatorio de la residencia y con cacerolas nos mandaban por agua al a fuente”. Pero hay más, según recuerda Nieves, “cuando se iba la luz en el pueblo, el generador propio de luz de la residencia.

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Directora Diario16.com Periodista en cuerpo y alma, licenciada en Ciencias de la Información por la Universidad del País Vasco, tras 15 años en medíos de comunicación, creó Comunica2 con su compañero de vida y también periodista, Sergio Arestizabal, para demostrar que otra forma de comunicar es posible. Tras sufrir censura y presiones de los poderes públicos en el ejercicio de su profesión, hoy es libre. Durante años ha asesorado personas y empresas en crisis o injustamente juzgados por la opinión pública y publicada. Hoy tiene el reto de que el Periodismo abra un profundo debate interno sobre cómo recuperar la honorabilidad de aquellas personas a las que por error enturbió su imagen pública. Inconformista y crítica, como debe ser una periodista.

1 Comentario

  1. Buena gente condenando (linchar es la palabra) sin pruebas ni datos fehacientes, sin garantía, sin juicio, creyendo sólo lo que quiere creer. Y los medios de manipulación mostrando su poder para dirigir a las masas y enriquecerse con ellas. Tristes tiempos. Si sólo fuera este caso…La Justicia no interesa. La Verdad no interesa. No da espectáculo. No da dinero.

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