Foto: Concha Martínez

La directora de la Fundación Mujeres es una de las activistas más importantes del colectivo feminista que lucha por visibilizar una lacra que aún emite señales y datos escalofriantes mientras la sociedad de este país sigue en cierto modo mirando hacia otro lado con una pasividad inconcebible. Consciente de que no cabe otro final en una sociedad democrática que vencer definitivamente el machismo milenario que impera aún en pleno siglo XXI y desterrar de una vez por todas los feminicidios, Marisa Soleto insta a la clase política española en general y a los distintos estamentos del poder judicial a poner mucho más de su parte. Bastaría con que se limitaran a aplicar con esmero la ley y poner en marcha medidas aprobadas por el Pacto de Estado contra la violencia machista que aún no se han ejecutado por intereses partidistas o simplemente por dejadez e inercia.

 

La lacra machista sigue siendo una realidad aplastante que no disimula unos balances estremecedores mes a mes, trimestre a trimestre, año tras año. Y también ya tenemos, además de una ley integral, un supuesto Pacto de Estado. ¿Y a partir de ahora qué?

Las medidas de prevención previstas en la ley no se han puesto plenamente en marcha

Aunque parezca una obviedad, a partir de ahora hay que cumplir la ley y poner en marcha las medidas del Pacto de Estado de forma efectiva. De hecho, muchas de las medidas del Pacto de Estado son cuestiones que no se han ejecutado adecuadamente a pesar de ser una parte de los objetivos de las políticas y el contenido de la legislación en materia de igualdad y prevención de la violencia de género. Debemos exigir que los compromisos se cumplan y, además, hacer seguimiento de su ejecución para comprobar que están consiguiendo los efectos deseados.

 

Con esta tasa insoportable de feminicidios y denuncias por violencia machista, ¿hay algo que celebrar institucionalmente o simplemente es una fecha para tomar conciencia de un problema que sigue dando señales alarmantes?

El 25 de Noviembre es una fecha sin duda para la toma de conciencia del problema, pero sobre todo es un día de homenaje a las víctimas, a todas, pero especialmente a las que han sido asesinadas. No las hemos podido proteger y esta es una forma también de pedirles perdón.

El tema de los menores ante la violencia de género ha sido uno de los aspectos más olvidados

 

¿De qué manera las instituciones no deben asumir con resignación que la lacra machista seguirá aún institucionalizada a todos los niveles en la sociedad española?

Nosotras, las organizaciones feministas no nos resignamos. Esta es una batalla larga, pero la vamos a ganar porque no cabe otro final en una sociedad democrática. No vamos a dejar que las instituciones se resignen.

 

Evidentemente se ha avanzado y se avanza en esta lucha, pero a veces son más llamativos los escollos que los impulsos hacia adelante. ¿Es simplemente un problema generacional basado en la educación o todo lo que rodea la violencia machista es mucho más complejo? Encuestas realizadas a nuestros jóvenes no dan motivo para la esperanza en este sentido precisamente.

El caldo de cultivo de la violencia de género es el machismo y la forma en que se entienden las relaciones entre mujeres y hombres en el mismo. Si no hacemos nada para contrarrestar los estereotipos sobre sumisión y control en la pareja que están presentes en muchos productos culturales y de entretenimiento que consumen niños, niñas y jóvenes, seguiremos alentando un modelo de relaciones afectivas propenso al desarrollo de violencia de género. Las medidas de prevención previstas en la legislación de igualdad y de violencia de género no se han puesto plenamente en marcha, por lo que no hay nada que frene la inercia social hacia el machismo. No es un problema generacional, es un problema cultural y hay que intervenir, desde la educación sí, pero también desde la sensibilización y el compromiso de toda la sociedad.

 

¿Por qué aún existen sectores de la sociedad que ven en el movimiento feminista más un problema a derrocar que un estímulo que todos deberíamos compartir más allá de guerras de sexos indeseables?

El feminismo y las feministas hemos tenido siempre muy mala fama. Todavía hay muchas voces muy influyentes, desde los medios, desde la política, desde la cultura, etc… que continúan denostando a las feministas y al pensamiento feminista. Creo que esto está cambiando y que cada vez hay más gente, mujeres y hombres, que saben que el feminismo, lejos de ser un pensamiento radical y totalitario, es una propuesta esencial para mejorar el funcionamiento social y democrático, pero costará tiempo. Estamos en ello y cada vez somos más.

 

Son muy necesarios los minutos de silencio tras un crimen machista. Sí, indudablemente. Pero, ¿no cree que existe aún demasiada complacencia institucional en este sentido mientras se relajan los esfuerzos donde precisamente hay que incidir? Es decir, más medios públicos, más coordinación entre estamentos implicados en la lucha contra esta lacra, más profesionalización de servicios…

Son necesarias las dos cosas. Cuando un Ayuntamiento se manifiesta públicamente contra un crimen cometido en su ciudad, no sólo rinde homenaje y condolencias, sino que está de alguna manera educando a toda la sociedad sobre el daño que nos hace la violencia contra las mujeres. Evidentemente no nos podemos queda ahí y necesitamos la reforma de la Ley de bases de régimen local urgentemente, así como más recursos para programas municipales de prevención y erradicación de la violencia de género. Creo que esta es la medida más urgente e importante del Pacto de Estado.

Esta es una batalla larga, pero la vamos a ganar porque no cabe otro final

 

Las víctimas están perdiendo el miedo a denunciar, sí, pero a continuación algo falla cuando estos casos entran en vía judicial, donde parece que el calvario para ellas continúa. La tasa de sentencias judiciales absolutorias son elevadísimas y el índice de mujeres que retiran sus denuncias tampoco mueve a la esperanza. Entonces, ¿qué se puede hacer?

No estoy de acuerdo. Las víctimas siguen teniendo mucho miedo a denunciar. De hecho, el principal problema que seguimos teniendo muchos años después de la entrada en vigor de la Ley Integral es que la mayoría de las víctimas no denuncian. Las mujeres tienen mucho miedo a no ser creídas, a las consecuencias de la denuncia, a perder a sus hijos e hijas, y otras muchas cosas. La justicia, en muchas ocasiones, no da una respuesta adecuada a las denuncias de las víctimas y esto se convierte en un desincentivo para todas las demás. Necesitamos mejorar la respuesta de la justicia y, por ejemplo, ha sido un error que el pacto de Estado no propusiera la reforma del artículo 416 de la Ley de enjuiciamiento criminal. Como este ejemplo, quedan muchos elementos en el procedimiento judicial que son verdaderos desincentivos para las mujeres, y hay que eliminarlos uno por uno.

El 25-N es un día de homenaje a las víctimas. No las hemos podido proteger y esta es una forma también de pedirles perdón

 

También el apartado de la protección a las maltratadas deja mucho que desear, empezando por el detalle de que los jueces siguen denegando una cantidad importante de solicitudes. ¿La insuficiencia de medios puede ser en este sentido una excusa a la que se recurre con demasiada asiduidad?

Es evidente que se necesitan más medios, pero sobe todo se necesita una mejor intervención. La falta de una respuesta adecuada en muchos casos por parte de la justicia, los errores en las valoraciones del riesgo, la mala aplicación de medidas cautelares en el caso de menores, por ejemplo, no siempre son cuestión de medios sino de la aplicación de creencias y valores inadecuados. Por ejemplo, desde el feminismo se ha denunciado intensamente que un maltratador no puede ser un buen padre; sin embargo, la retirada de visitas o patria potestad sigue siendo muy baja en las medidas judiciales. Este año los asesinatos de menores por esta causa son al menos ocho, según datos oficiales. No, no siempre es una cuestión de recursos también es ideología.

 

A modo de balance, ¿estamos mejor que en 2004, año en que se aprobó la ley integral, pero no lo suficiente 13 años después?

Estamos mejor, conocemos mucho mejor el problema y hay un instrumento, la Ley Integral, que, a pesar de sus fallos y problemas de ejecución, ha permitido que muchas mujeres denuncien. Tenemos una sociedad que es mucho más sensible y todo esto son pasos importantes. Hemos fallado en aspectos relacionados con la protección de las víctimas, y el tema de los menores ante la violencia de género ha sido uno de los aspectos más olvidados, especialmente hasta la reforma de 2015. Hay mucho margen de mejora y hay que seguir trabajando.

El machismo no es un problema generacional, es un problema cultural y hay que intervenir

 

A modo de vaticinio, ¿cómo prevé la evolución de la lucha contra la violencia de género en la próxima década?

Ya he dicho que el machismo y la violencia contra las mujeres solo pueden desaparecer porque es la respuesta lógica de una sociedad democrática a su propuesta de convivencia. Seguramente nos cueste algo más de una década, seguramente, pero lo importante es que cada década, cada año, cada día nos acerque más al objetivo.

El feminismo es una propuesta esencial para mejorar el funcionamiento social y democrático, pero costará tiempo

 

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