Clara Serra Sánchez fue elegida en 2014 responsable del Área de Mujer e Igualdad del Consejo Ciudadano Estatal de Podemos, puesto que dejó tras Vistalegre II. Su trayectoria ha estado marcada por la lucha por los derechos de la mujer y por la igualdad de género, algo que, a pesar de su juventud, la ha convertido en uno de los referentes del movimiento feminista. Profesora de secundaria y bachillerato.

 

Hoy es 8 de marzo, Día de la Mujer, hay una huelga feminista pero hay gente que no se quiere implicar o que dice que es excluyente. ¿Qué piensas?

¿Te refieres al PP, a Ciudadanos, a Cifuentes? Una huelga es un derecho al que todo el mundo tiene la posibilidad de sumarse y que, además, esta huelga trata de sacar a la luz las situaciones más invisibles que vivimos las mujeres. Nosotras decimos que, si las mujeres paramos, se para el mundo porque es el trabajo invisible de las mujeres el que hace que funcione día a día el mundo sin que haya reconocimiento de ello. Es especialmente desacertado el argumentario del PP, a la desesperada, para tratar de justificar su oposición a la huelga diciendo que es elitista cuando, en realidad, lo que se trata es de sacar a la luz los trabajos más desprotegidos, menos reconocidos, incluso, algunos de ellos, gratuitos y, sin embargo, tan imprescindibles para la sociedad y que hacen las mujeres en una situación de mayor vulnerabilidad.

 

¿Día de la Mujer o Día de la Mujer Trabajadora?

Es algo importante para este 8 de marzo que aún se siga diciendo el Dia de la Mujer Trabajadora. Es el Dia de la Mujer porque una de las cosas que el movimiento feminista pone en cuestión este día es qué es el trabajo y la categoría del trabajo. Seguir diciendo Día de la Mujer Trabajadora no es una manera de decir que todas las mujeres son trabajadoras, sobre todo los empleos más invisibles. Durante un tiempo este día fue el día de la mujer empleada y no es así. Más allá del empleo hay muchos trabajos por visibilizar. Hoy es el día en que las mujeres nos planteamos que todos los trabajos son visibles.

 

El presidente de Gobierno relativizó la brecha salarial. ¿Revela la postura del PP respecto al movimiento feminista o a los derechos de las mujeres?

El «no nos metamos en eso» de Rajoy es la pauta general del PP con la igualdad. Nunca se han querido meter en eso salvo para tratar de impugnar las leyes que hacíamos en materia de igualdad. Cuando la política del PP es, por una parte, invisibilizar el problema y no querer meterse en ello, pero por otro lado llevar a cabo políticas de recortes y desprotección de los derechos sociales, lo que hay es un agravamiento de la brecha salarial. Hay más mujeres obligadas a cuidar porque la ley de dependencia no funciona, porque las escuelas infantiles son tan caras que le sale más a cuenta dejar de trabajar o reducir su jornada. La brecha salarial de España es preocupante. La pauta del PP es ignorar el problema políticamente y agravarlo en sus políticas económicas.

 

Hace unos años, durante la mayoría absoluta del PP, Gallardón hizo la reforma de la ley del aborto y se vieron imágenes de diputadas populares exacerbadas porque se iba a reformar la ley. ¿Es una cuestión ideológica o de educación el hecho de que las mujeres del PP no se impliquen en la lucha por la igualdad?

Ahí aprendimos varias cosas sobre todo que nuestros derechos son reversibles. Algunas conquistas fundamentales, como que las mujeres puedan decidir sobre su cuerpo, se pueden revertir y no hay que confiarse porque puede llegar un gobierno que revierta esas conquistas. Por otro lado, ahí se vio la fuerza del movimiento feminista en España, tanto como para tumbar a un ministro. También aprendimos lo vehementes y lo ideologizadas que son las posturas del PP por su apuesta por un modelo de familia y de mujer. Recuerdo a Gallardón diciendo aquello de que las auténticas mujeres son madres. Tenemos un problema con la derecha española y las mujeres del PP frente a otras derechas europeas donde las mujeres han estado unidas frente a este tipo de amenazas, como en el caso del aborto. Las mujeres de la derecha española, especialmente del PP, están muy por detrás que mujeres de partidos conservadores de otros países en la lucha por los derechos civiles de la mujer o fundamentales como el aborto. Es preocupante. En otros países se ha podido dar un pacto o un consenso transversal de las mujeres para poner determinados límites que en nuestro país no existe. Parece que tendrá que ser más a base del empuje del movimiento feminista que, por cierto, goza de buena salud.

 

El simbolismo del 8 de marzo, ¿no va a quedar velado por la reacción del machismo?

Hay una postura reactiva al feminismo en algunos sectores, pero a pesar de esa reacción no están consiguiendo detener la fuerza del movimiento feminista y la hegemonía que está teniendo el feminismo, una hegemonía a nivel mundial. Hemos visto la fuerza del movimiento Me Too en Estados Unidos. Aunque hay posturas reactivas o reaccionarias al avance del feminismo, creo que van perdiendo. La derecha no está siendo capaz de capitalizar la fuerza del movimiento y pienso en posturas de Ciudadanos que dicen que son feministas, pero no otras cosas. Ahora mismo el movimiento feminista va a arrastrar sí o sí y este 8 de marzo va a hacer que muchas mujeres de la política, profesionales, mujeres de la calle y de la sociedad civil, no trabajen. Creo que se van a unir mujeres que tienen profesiones muy visibles y que se va a visualizar una fuerte alianza entre las mujeres. Pienso en mujeres periodistas, políticas, etc. Esa reacción del machismo va a perder.

 

Uno de los temas fundamentales dentro de la lucha por la igualdad es la violencia machista. El pacto de Estado está ahí pero no se ha hecho nada. ¿No hay voluntad o solo se buscaba el titular?

Obviamente se buscaba el titular. Ahora bien, creo que lo que se ha conseguido, aunque sea insuficiente y el hecho de que el dinero no ha llegado todavía ni haya llegado a las mujeres el Pacto de Estado, es prueba de que es insuficiente. Es la prueba de que el Gobierno buscaba la foto. Sin embargo, lo que se ha conseguido es imprescindible porque el mero hecho de que los partidos se hayan sentado para tratar este tema es consecuencia de la fuerza del movimiento feminista. Es muy importante la huelga del 8 de marzo porque saca a la luz el carácter estructural del problema que tenemos delante. La violencia machista está conectada con otras desigualdades que hay en la sociedad; está conectada con la desigualdad económica, con la brecha salarial, con la dependencia de las mujeres respecto a sus parejas en una situación de recortes de los servicios públicos que las hace menos independientes. Esas situaciones y sus sinergias las estamos poniendo sobre la mesa y estamos diciendo cosas como que no se puede hacer feminismo sin recursos y que no se puede abordar el problema de la desigualdad y la violencia con un gobierno que no se compromete presupuestariamente y con medidas que tengan detrás unos presupuestos reales. Esto es lo que ha pasado en los últimos años. Hemos tenido leyes que estaban bien pero que no han llegado a las mujeres porque ha habido un recorte del 50% en los presupuestos destinados a combatir la desigualdad y la violencia. Esas leyes han sido papel mojado durante la crisis y el 8 de marzo pone sobre la mesa que sin abordar económicamente de manera integral el problema no se puede luchar contra la desigualdad.

 

¿Será histórico este 8 de marzo?

Creo que sí. Ya ha habido un movimiento feminista histórico con la denuncia del acoso sexual y creo que hoy se hará historia. Va a ser la prueba de que el feminismo es ahora mismo un tema central y hegemónico dentro de la política capaz de hablar, no sólo de los problemas de las mujeres, sino de qué sociedad queremos, de qué entendemos por democracia, de qué entendemos por trabajo, de qué entendemos por cuidar, de qué entendemos por política. El feminismo está siendo capaz de cuestionar las ideas fundamentales de la sociedad y de ofrecer alternativas.

 

¿Hay un feminismo o muchos feminismos?

Hay muchos feminismos, y esto es muy importante. Una de las potencias políticas del feminismo, muy superior a otras corrientes o escuelas de pensamiento, es justamente la pluralidad porque es la consciencia de un problema y a partir de ahí un debate plural con muchísimos debates internos, con muchísimas perspectivas diferentes y donde nos planteamos libremente distintas maneras de abordarlo. Eso es una de las cosas a cuidar porque progresamos en la consciencia del problema sin tener que cerrar las distintas pluralidades del feminismo. Me cuesta imaginar otro movimiento o escuela teórica tan plural y diversa como el feminismo. Esto tiene que ver con la posibilidad de feminizar la política y de tener debates no problemáticos.

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