Pamela Palenciano (@nosolopam), lleva en el alma un pasado marcado por la violencia de género. Cuando de adolescente soñaba con encontrar a su príncipe azul, despertó y se encontró de frente con la peor de las pesadillas: un maltratador que la dejó despojada de su dignidad. Una experiencia que sin embargo ha logrado, a base de mucho trabajo interior, lágrimas y también sonrisas, tornar en sabiduría. Desde hace años recorre España con su monólogo “No solo duelen los golpes” https://nosoloduelenlosgolpes.wordpress.com/. Durante los 90 minutos que dura su representación deja a cientos de chicos y chicos, y también a adultos, frente al espejo sangrante de la sociedad patriarcal que nos viste, nos avergüenza de ella, y nos pone las pilas para dejar de formar parte de ella.

Ahora no solo triunfa con su mensaje de amor sano en los escenarios o en las múltiples conferencias en las que es requerida. Bate records de venta con Si es amor no duele (Ed. Alfaguara) https://www.megustaleer.com/search_texto.php?texto=pamela+palenciano el libro escrito junto a su pareja Iván Larreynaga sobre su experiencia. Hablar con ella es ser consciente de cuánto trabajo queda por hacer y cuánto nos va a seguir doliendo a las mujeres, y también a los hombres, derrotar al mundo patriarcal.

 

¿El patriarcado nos pone la soga a las mujeres desde arriba?

El patriarcado se inventó para someter a las mujeres y a otras personas. Yo hablo de violencia patriarcal que incluye la violencia machista, la violencia de la homofobia, la del del racismo… El patriarcado subyuga a todo lo que no es masculino hegemónico y normativo. Las mujeres somos diferentes y unas tenemos privilegios sobre otras. El patriarcado lo miramos desde fuera pero lo tenemos dentro como sistema de pensamiento y acción, lo tenemos muy interiorizado. Miramos fuera y no nos damos cuenta que lo tenemos dentro porque está muy interiorizado y colaboramos con este sistema. La mayor responsabilidad es la de los hombres blancos, heterosexuales y cis que pretenden dominar el mundo que es el modelo de masculinidad y de hombre hegemónico.

 

¿Necesitamos recuperar el espacio de seguridad?

Los espacios de seguridad siempre los hemos tenido y los hemos creado entre muchas, Yo ahora siento que hemos perdido esa parte de comunidad, hay que recuperar la autodefensa. La seguridad no la vamos a tener nunca, el sistema nos tiene en alerta todo el tiempo, pero si tenemos estos espacios y aprendemos autodefensa feminista (y no solo me refiero al arte marcial) sino al cambio de conciencia y una manera de reaccionar, estaremos más seguras.

 

¿Hasta dónde lleva la mujer el “quiero que me quieran a cualquier precio”?

Prefiero hablar en plural porque en el mundo no hay un solo tipo de mujer, hay muchas maneras de ser mujer. Así que respondiendo a tu pregunta a las mujeres esta manera de sentir nos lleva a pagar el precio de sufrir todo el tiempo. Y este sufrimiento nos viene de la construcción del amor romántico, un amor que no solo tiene que ver con el de la pareja. Desde que somos niñas nos educan a sentir hacia fuera: “hago esto para que me quieran”, “hago esto para que no se enfade”… y cuando se trata del amor entre chico y chica ese ideal nos aprieta el corazón y la mente aún más. Creemos que amar es complacer a un tercero.

No nos educan en la autonomía, en la independencia, en la anarquía de emociones, siempre tenemos que sentir lo que se nos pide. Cuando hay interdependencia en equidad el amor es maravilloso. El problema viene cuando la otra parte de la sociedad no nos quiere como nosotras queremos. Por eso yo no quiero socializarme como lo masculino nos impone. Yo quiero hombres responsables de los cuidados. No quiero hablar de mi pareja o de los pocos hombres que hay. Yo no quiero hablar de la excepción sino de la mayoría. Por eso siento que hay que resetear el modelo de amor romántico por el sano. Las mujeres sufrimos con el amor y las relaciones y eso no es justo.

 

¿Crees que cada vez más el amor se vende más como aguantar, callar en lugar de respetar y hablar? 

Ese modelo de amor se ha vendido siempre. Lo que ahora sucede es que el lenguaje es más perverso porque es más sutil. Te pongo el ejemplo de la canción de Manolo Escobar que decía que “no me gusta que en los toros te pongas la minifalda”, era un no como una casa. Ahora Malú canta “toda completa y tuya… aunque mi vida corra peligro”. Creo que lo que ahora sucede es la perversión. Y esto pasa porque el patriarcado y el capitalismo están casados y no quieren que la mujer se salga de ahí. Nos quieren calladas y sometidas. Nos dan un poco de libertad en el primer mundo donde parece que las mujeres somos libres porque somos ejecutivas y estamos en los puestos de dirección, pero en la raíz nos matan más que antes porque aguantamos menos. Estamos quebrantado los modelos de amor patriarcal y eso no les gusta nada.

 

¿En el nombre del amor se toleran situaciones intolerables?

En el nombre de todo el amor se tolera todo. Te pongo un ejemplo cotidiano visto en un supermercado hace nada ¿Cómo puede una madre o un padre decir a un niño ¡me tienes harta! o ¿¡cómo te coja te reviento!? ¿Qué hace mal un niño? Correr, saltar, investigar… ¡Eso nos altera tanto que estás harto o harta! ¡Estarás tú harto de tu mierda de vida, del consumismo inacabable o de la precariedad insostenible! No podemos seguir repitiendo ese modelo anclado en las cadenas. Desde que una madre o un padre dice eso ¿qué coño espera de la vida? Si desde que somos pequeños confundimos el amor con la violencia no llegaremos nunca al amor del bueno. Necesitamos un amor sin control, sin intereses.

 

¿El maltrato es una telaraña? 

La dinámica de la violencia es hacer sentir siempre culpable a la víctima. Cuando en una relación le decimos primero a alguien te quiero, luego me enfado con él, y luego le pido perdón confundes a la otra persona. Y es entonces cuando la otra persona se siente víctima y culpable. La eficacia de la violencia pasa porque se convierte en una telaraña que te enreda y no te deja escapar.

 

Cuando uno se libera de ella ¿qué aprende? 

A mí me encantaría que no tuviéramos que liberarnos de esa telaraña. ¡Ojala nadie tejiera esos hilos que causan tanto dolor a las victimas! En mi caso liberarme de ella ha dado lugar al aprendizaje de tener conciencia feminista. Después de superar la violencia veo violencia en todo. Soy consciente del mundo violento contra las mujeres. Veo telarañas por todos los lados. Yo desde hace tiempo he desarrollado la capacidad de resiliencia, de salir y sobre todo aprender.

 

¿La masculinidad hegemónica tiene miedo al feminismo? 

No es que tenga miedo, es que tiene terror a los feminismos en plural. Está cagada porque sabe que se les acaba el chollo y el privilegio. Por eso contraataca diciendo que las feministas somos anti hombres o que venimos al mundo a ser lesbianas. Esa masculinidad es violenta y nos hace daño, nos machaca a las mujeres. El patriarcado reacciona con más violencia porque ve que cada vez somos más. Yo siento que estamos en una guerra, se nos responde con violencia porque nos rebelamos a ese sistema patriarcal.

 

¿Has perdido el miedo para siempre? 

Sigo teniendo miedo todo el día. No tengo miedo de mi ex maltratador. Tengo miedo del mundo, de mí, de la violencia. Tengo miedo por mis hijos o por mi familia porque elos como yo viven en una sociedad violenta. El mundo está jodido y me da miedo ver la respuesta de la violencia y del patriarcado. Por eso confío en la autodefensa feminista, porque con ella se aprende a quitarse ese miedo a colocarlo en otro lugar, a fluir, a confiar. Cuando no confías y tienes miedo (en tu pareja o en el mundo), aparece el miedo. Estoy en ese proceso, en el de querer confiar en mí y en los demás. En saber que ahora que mi hija empieza a salir no tenga que tener miedo por la noche si yo no la pueda acompañar, que tenga herramientas con las que poder defenderse de ese miedo.

 

Tu hija te dice precisamente que solo hablas del amor que duele y no del que hace crecer a dos personas. ¿Hay demasiado trabajo que hacer? 

Acabamos de empezar a trabajar. Las feministas solo llevamos tres siglos intentando deconstruir el modelo del miedo. Vamos para adelante y damos pasos para atrás. Nos falta mucho por resistir, incluso por las mujeres. Esa resistencia es la que da poder al patriarcado. Por eso no me gusta la palabra empoderamiento. El poder lo llevamos dentro porque hemos resistido a muchos años de sometimiento, sufrimiento, violaciones. Mi hija me cuestiona ese amor porque en casa ve el amor sano, entre su padre y yo, entre su padre y ella, entre todos. Para poder crecer y hablar del buen amor antes hay que acabar y desmontar a su contrario. Hasta que esta sociedad no admita que es machista no va a cambiar. Mientras se denomine democrática e igualitaria y nos siga maltratando a las mujeres no se podrá hablar del buen amor.

“Si desde que somos pequeños confundimos el amor con la violencia no llegaremos nunca al amor del bueno. Necesitamos un amor sin control, sin intereses”

 

¿Necesitamos de aliados masculinos para llegar cuanto antes a la igualdad?

A mí me gusta el feminismo de la sumatoria. Creo que solo uniéndonos desde diferentes puntos de vista llegaremos a un mundo en el que las mujeres nos sintamos libres y en el que las personas socialicemos con los valores del feminismo. Yo creo que los hombres tienen que ir por su lado construyendo sus masculinidades y bajándose de sus privilegios. Bajándose de sus palabras y demostrando con hechos.

Si ellos no emprenden un movimiento con sus iguales en el que hagan acciones y no meras palabras no servirá de nada que se llamen aliados. Las acciones apoyan más que el que nos quieran acompañar. Hombres como mi pareja Iván, tendrían que aliarse con otros hombres en sus espacios. Iván me acompaña en lo personal, me acompaña en mi rabia, en mis decisiones, él habla de hacer y no solo de decir.

Los hombres tienen que ser aliados entre ellos, pararse los pies entre ellos los pies. Hay muchos hombres que se alían, los “femilistos”, y que vienen con el discurso de que han desaprendido y vienen a ligar como siempre o a cobrar el triple que nosotras. Yo he visto como en congresos contra la violencia de género ellos han cobrado 3.000 euros y grandes nombres como Lagarde no llegan a eso ¿Cómo es posible que por decir cosas que hemos luchado nosotras a ellos les paguen más que a cualquiera de nosotras? Por eso concibo que los aliados tienen que luchar por su parte y nosotras por otra.

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Es periodista, autora de Hombres por la Igualdad (Ed LoQueNoExiste) http://loquenoexiste.es/producto/hombres-por-la-igualdad/, editora y responsable de Comunicación y RR.PP. de @juanmerodio. Además es Máster en Producción Radiofónica (RNE), Biblioteconomía y Documentación (Universidad Complutense) así como Mujer y Liderazgo (Escuela Aliter). Fue becaria Erasmus y Leonardo en Roma. Ha desarrollado su carrera durante 25 años a caballo entre el periodismo, la comunicación, la organización y la presentación de eventos. Colabora con El Español, 20 minutos, Diario 16 y AgoraNews, entre otros medios. Es madre de dos hijos y cree que el liderazgo y la defensa de los derechos y los valores sociales, en especial los de las mujeres, han de partir de uno mismo.

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