En Castilla y León la mortalidad disminuye un 25% y crece al mismo tiempo la esperanza de vida, con un aumento de 86 días a lo largo de los últimos diez años. Datos significativos en una comunidad que durante dos décadas ha liderado el envejecimiento en toda Europa.

El estudio del Ministerio de Sanidad demuestra que no sólo se viven más años, sino que se viven en mejores condiciones

Este estudio de la Administración central pone de manifiesto que no sólo se viven más años, sino que se viven en mejores condiciones, un dato importante que siempre ha defendido la experta en mayores y creadora del Método Hoffmann, Catalina Hoffmann.

El informe elaborado por el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad titulado ‘Indicadores de salud 2017. Evolución de los indicadores del estado de salud en España y su magnitud en el contexto de la Unión Europea’ pone de manifiesto que en comunidades como Castilla y León, los hombres tienen una esperanza de vida de 81 años, las mujeres llegan a los 86,8 años.

Desde principios del siglo XX la esperanza de vida ha sido superior en las mujeres que en hombres, con un incremento paulatino de la diferencia a favor de las mujeres. En España, la esperanza de vida (EV) al nacer es de 80,0 años en hombres y 85,6 años en mujeres. Esta diferencia a favor de las mujeres se mantiene a cualquier edad. A los 65 años, la esperanza de vida en 2015 era 18,9 años en hombres y 22,9 años en mujeres.

No obstante, el aumento de la esperanza de vida en los últimos años ha sido mayor en hombres que en mujeres. La esperanza de vida al nacer aumentó, entre 2005 y 2015, 3,1 años en hombres y 2,1 años en mujeres. Esto se ha debido, muy posiblemente, a un aumento en la mortalidad prematura en mujeres, ya que esta diferencia a favor de los hombres desaparece en la EV a los 65 años: entre 2005 a 2015, dicha EV a los 65 años aumentó 1,8 años, tanto en hombres como en mujeres.

Las comunidades autónomas con mayor esperanza de vida al nacer son Madrid, con 84,4, Navarra con 84,0 años, Castilla y León, con 83,8 y La Rioja, con 83,6, mientras que Ceuta y Melilla, con 80,5 años, y Andalucía, con 81,5 años, fueron las comunidades con la esperanza de vida más baja.

En todas las comunidades autónomas se ha producido un incremento en la esperanza de vida entre 2005 y 2015. El mayor incremento se produjo en Canarias (3,1 años), Cataluña (2,9 años) y Madrid, Comunidad Valenciana y Murcia, todas ellas con 2,8 años de incremento en la esperanza de vida entre 2005 y 2015.

La EV presenta en la mayoría de los países desarrollados una evolución temporal ascendente; sin embargo, ello no implica necesariamente que todos los años de vida en los que se incrementa este indicador sean años en buen estado de salud, ya que los individuos pueden sufrir enfermedades y problemas de salud que les ocasionen una pérdida de calidad de vida sin que produzcan la muerte de manera inmediata.

En general, esto ocurre con las enfermedades denominadas crónicas, cuya presencia contribuye a que la tasa de mortalidad pierda progresivamente valor como indicador de la situación de salud de las poblaciones. Se especula sobre si, en el futuro, el aumento de la EV se acompañará de un incremento de la morbilidad, con un auge progresivo de enfermedades crónicas y trastornos mentales, o si la mayor duración de la vida transcurrirá en buena salud, gracias a los progresos médicos y a la prevención de las enfermedades. Por ese motivo, las medidas tradicionales de mortalidad son actualmente insuficientes para evaluar el estado de salud, caracterizado por enfermedades y problemas de salud de carácter crónico que no se traducen en mortalidad de forma inmediata. Se hace necesario, por tanto, medir la enfermedad a través de sus consecuencias, como la limitación de actividad o la incapacidad.

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