Llevamos tiempo observando desgraciadamente los diferentes tipos asesinatos que se han reclamar la “unidad” de España.

Saturación extrema, y todavía no ha pasado lo peor.

Entre declaraciones de independencia, artículo 155 y demás advertencias, mujeres han seguido siendo asesinadas por exparejas cargadas de odio y de autoritarismo.

Pero no veo movilizaciones masivas, excepto las asociaciones contra la violencia de género, y algún que otro organismo público, por aquello en muchos casos, de la fotito de rigor.

Lamentablemente un militar fallecía en la jornada del Día de la Hispanidad.

No habían pasado ni diez minutos, en el que las redes se disparaban alabando al militar, y de paso decir en qué situación se quedaba la viuda con un bebé de tan solo 4 meses.

Y, sobre todo, condecorarle y pasar a ser un héroe.

También me viene los atentados terroristas en Barcelona, y muchas más desgracias, las cuales no me voy a poner a recordar, por aquello de que me desviaría de lo que realmente quiero expresar.

Las cifras de mujeres a asesinadas en lo que va de año, junto a menores que también lo fueron, superan ya a las del año pasado en las mismas fechas. Ayer era asesinada una mujer en Barcelona.

Pero ya ven, nadie, excepto los de siempre, se inmutan. Y es que no hay nada más horrible que acostumbrarse a escuchar o leer ese tipo de noticias.

¿Nos hemos inmunizado al crimen machista, o es que, por el contrario, no tiene ni de por cerca la magnitud que otro tipo de terrorismo?

La violencia de género si lo vemos así, sería como ponerle en una clase social. En este caso, la de tercera categoría.

Estamos en un estado en el que no se sopesa la indignación y la rabia en la misma proporción.

Si bien es cierto que se trabaja contra el machismo desde diferentes puntos, no es suficiente: y no lo es, porque las comunidades y ayuntamientos no van en el mismo camino. Desgraciadamente, lo que no tendría que tener color político, lo tiene.

No se trata de pedir más atención a las víctimas de violencia de género. Simplemente se trata de que sea tratada con la misma importancia que resto de atentados terroristas. Pero claro, eso será cuando se reconozca claramente que los asesinatos machistas, son terrorismo de Estado.

También habría que hablar de los fallos judiciales en el que las mujeres salen perjudicadas ante sentencias incomprensibles, o medidas de alejamiento incumplidas por el agresor.

Mujeres que dan pasos atrás por temor de caer en esos “errores”.

Ellas son las heroínas, por enfrentarse día tras día a los monstruos que entraron en sus vidas, para no volver a salir de sus vidas jamás, aunque sea asesinándolas para no permitirlas volar.

De nuevo el llamamiento a la sociedad, porque mañana puede ser uno de nuestros hijos el maltratador, y una de nuestras hijas las víctimas.

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Madrileña de 52 años, afincada en Tenerife desde el 2002. Auxiliar de enfermería, pero desde hace catorce años, inspectora de seguros. Mi pasión por los medios de comunicación me ha llevado a colaborar en diferentes medios audiovisuales en la isla, donde actualmente dirijo “El Rincón de Ana Vega”.

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