Lo venían anunciando desde hace meses. No se iban a dejar matar así como así. Los pocos aguirristas se organizaron para golpear en la cara a la nueva presidenta del PP de Madrid, Cristina Cifuentes. La paliza histórica que les había hecho sufrir el domingo 12 de marzo sería, en cierto modo, vengada. Las compromisarias y los compromisarios aguirristas se situaron estratégicamente en distintos puntos del auditorio del 16 Congreso a fin de provocar con sus aplausos y su levantada de asiento un apoyo general a Esperanza Aguirre. Pero, siempre existe un pero, no pudo ser como más les hubiese gustado, con la presencia de Mariano Rajoy, María Dolores Cospedal y Cifuentes enfrente.

Según cuentan a Diario 16 varios testigos, Rajoy preguntó la identidad de la persona que estaba hablando en ese momento y al saber que era Aguirre decidió esperar un poco y tomar algo antes de entrar. De hecho hasta la mitad del discurso de Juan Carlos Vera, pese a llevar desde mucho antes en el hotel, no se produjo la estruendosa entrada de los tres dirigentes populares. Aun así la condesa consorte de Bornos y de Murillo tuvo un gesto para Rajoy cuando terminó su discurso. Según nos cuenta un testigo, se señaló el ojo e hizo un giro con el dedo como indicando que viese el apoyo con el que contaba. Desde el aguirrismo no tienen constancia del hecho.

 

Un partido unido y ataque a Ciudadanos

Los congresos cuando están decididos pierden el sabor de antaño cuando el debate era una demostración de fuerzas, cuando los pasillos hervían en discusiones, cuando un corrillo ya suponía estar conspirando o negociando algún cargo, cuando no había primarias que provocasen victorias tan rotundas. De hecho, el congreso se ha recortado un día porque no tenía sentido alargarlo si no había debate ni votación entre dos candidaturas. De todas formas, son muchos los cifuentistas (por catalogar a aquellos que no están con las fuerzas del mal) que han hablado durante toda la mañana contra la lacra que ha supuesto el aguirrismo en términos de credibilidad política por la corrupción y la mala gestión económica. En general, la mayoría de compromisarios ven en este congreso una entrada de aire fresco.

Mariano Rajoy, que ha estado más Rajoy que Mariano, ha sido claro y contundente: “Os pido unidad bajo el liderazgo de Cristina Cifuentes porque es lo justo y es lo que habéis decidido libremente”. Ha dedicado unas breves y “gallegas” palabras a la anterior presidenta y ha decidido atacar a Ciudadanos. Se nota en la palabras del presidente del gobierno que ha sentado mal el movimiento para no mojarse de la formación naranja. “No voy a reprochar nada a nadie […] pero el Parlamento no puede decidir por mayoría que no quiere aplicar una sentencia de un tribunal de la Unión Europea” ha manifestado Rajoy con gesto adusto. Frente a la defensa de las instituciones que suele hacer Rivera, el presidente del Gobierno ha sido incisivo: “se necesita certidumbre institucional”.

La clac aguirrista dispuesta estratégicamente en el auditorio provocó una aplauso de dos minutos y medio en favor de Aguirre

 

El adiós de Aguirre

Todas y cada una de las intervenciones, excepto la suya propia como portavoz del Ayuntamiento de Madrid y su clac, han tenido un recuerdo, en pasado, de la aportación de Aguirre. No han querido hacer sangre de la persona, ni de la dirigente caída. No soportan desde el gobierno regional que les saquen casos de corrupción que no son suyos directamente. Ni soportan los compromisarios tener que agachar la cabeza cada vez que habla Granados o envía un carta a su anterior jefa. Pero como suele ser habitual en ella, desde aparcar en mitad de la Gran Vía hasta las dos o tres ranas que le han salido en sus gobiernos (más bien unas 50), no se da por aludida. Sucede como en esas películas que en las que el espectador sabe a quién van a matar, menos la persona que morirá. Desde luego, con su gesto de hoy ha enfadado a gentes del partido no sólo de Madrid. Prometen guerra los aguirristas, pero pueden salir escaldados.

La intervención de María Dolores Cospedal ha sido muy de partido, muy en clave interna. La ministra de Defensa dentro de poco tendrá su propio congreso regional y ha hecho un discurso de consumo interno y de arenga de las bases. La verdad es que las huestes conservadoras la aprecian y mucho. Aguirre por su parte, en un discurso interno, ha desbarrado como en ella es habitual. Demagogia y populismo a partes iguales. Y como sucede con Aznar, se ha autoimbuido de la misión de “acabar con los bolcheviques y el peligro rojo que supone Podemos”. Y sin ruborizarse. Veremos en qué termina la guerra si en batalla o en escaramuza de pandilleros.

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3 Comentarios

  1. Me trae al pairo Aguirre y demás corruptos peperos. Son una vergüenza para este país y deben dar con sus huesos en la cárcel. Así se podrán por sin vergüenzas, chapuceros y ladrones de la peor estofa. Asco es lo que producen y lastre es lo que son.

  2. Madrid por su categoría no se merece lo que le han hecho estos gobernantes con sus corruptelas, un velo negro que recubrira siempre la etapa política de Aguirre, desgraciadamente será así. Eso dicta la ley de la conciencia, con el tiempo le costará salir de casa.

  3. Au Revoir señora condesa, tanta paz lleves como descanso dejas. Con la “esperaza” que las revelaciones de Granados hagan posible que se haga justicia en el caso Gürtel y la señora condesa entre en prisión.

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