Además ministra.

Hoy me siento a escribir por algo que llevo entretejido entre las fibras de mi experiencia vital, por las mujeres de mi generación que me merecen el más profundo de los respetos y empatía. Por las incomprendidas y poco valoradas mujeres que iniciaron el desconocido terreno de conjugar la vida laboral y familiar. La vida laboral en puestos de responsabilidad, sin más ayuda que su empeño incansable por demostrar a cada paso, que al igual que habían sido buenas y competentes en el mundo de las universidades, lo podían ser laboralmente. Y podían hacerlo con el lastre de llevar una familia y unos hijos adelante y no se sabe cómo, no desfallecer nunca entre tanta trampa, tanto lastre y tanta discriminación que esperaba que se rindieran y volviera al seguro mundo, del hogar o de las labores secundarias.

Hoy la injusticia de recordar lo pasado me revuelve las entrañas y por eso no solo escribo por ellas, escribo por mí y por qué nuestras hijas no tenga que pasar por un camino tan difícil como el que nosotras atravesamos.

Oía a Ana Rosa Quintana titubear por primera vez en TV cuando hablaba de las mujeres que son invisibles a partir de los 45, las más castigadas por el paro y la crisis. Y yo que la contemplaba me sentí íntimamente ligada a ese sentimiento que como mujer y madre, le recorría la sangre.

Leía los últimos comentarios machistas y gregarios sobre las nuevas ministras. Su correcto físico, vestuario, su peluquería. Nunca es suficiente para nosotras, siempre somos demasiado jóvenes, o demasiado mayores, o estamos en el puesto gracias a cuestiones que nada tiene que ver con nuestros méritos profesionales. Cuestión que nadie duda, cuando se trata de estudios y salimos en las estadísticas con los mejores expedientes.

La cantidad de mujeres mediocres que hay en puestos de responsabilidad. Y de hombres, mire usted. Cuyos expedientes son muy inferiores a los de sus compañeras. Y peor desempeño de sus funciones, a pesar de que su jornada laboral es única y solo se limita a 8 horas. Solo las mujeres que hemos desempeñado una actividad laboral y todos los trabajos gratuitos de esta sociedad a un tiempo, las amas de casa, las madres, las hijas cuidando de sus mayores, sabemos de verdad cuando empieza y termina la jornada laboral de una mujer. Y al pasar de los años, nos preguntamos como lo hemos resistido. Y cuantas huelgas se han fundado en jornadas mucho más reducidas.

Hay una antigua viñeta de Forges que habla sobre el día 8 de marzo y las múltiples labores que una mujer que solo es ama de casa desarrolla. Pues añada usted a esto, la misma actividad laboral que cualquier hombre y ya no le cuento si el puesto es de responsabilidad.

Puedo relatarle un día normal de mi trabajo de hace ya unos diez años. Y no lo hago con merito, pues no sería muy distinto al de muchísimas mujeres de este país. Es más me considero una privilegiada porque gozaba de ayuda en el hogar y tenía unos ingresos que no me hacían temer por llegar a final de mes.

Son las 7 de la mañana en pie, una ducha rápida un rapidísimo arreglo decoroso, los desayunos de los niños, la pelea para que se levanten, prepararles la ropa, obligarles a que se tomen todo el desayuno. El cabreo por él que se retrasa. Siempre con el reloj en la mano, midiendo los segundos, midiendo los minutos. Dejarlos en el colegio con mi coche, pelearme por los cinturones, ver si van peinados, si llevan la mochila, si han acabado los deberes si se han lavado los dientes. Si todo les va bien. Hoy hay un extra, a uno le duele la tripa. Iremos al pediatra. El profesor me ha puesto una nota, hoy imposible dejaremos la entrevista para mañana. Se le han roto los botines, bueno es posible que hoy en la media hora de café, no lo tome y te voy a por unos.

Ya en el cole, y ahora 77 kl al trabajo para empezar. Nuevamente el reloj, me he retrasado, pero no me puedo matar en la carretera. Diosito, que no me pase nada o que será de estos tres. Llegando, son las 9.30h, hoy hay juicios el primero a las 10.00h, llego bien, todos leídos ayer después de acostar a los niños. Veremos primero si hay alguna novedad. Un Juzgado de instrucción con violencia de género, siempre tiene novedades. Dos detenidos por violencia, habrá que tomarles declaración a ellos, a ellas y a sus testigos. Caras de mala leche por todas partes, recuerda Elena, eres madre de familia numerosa, esas nunca pierden la paciencia.

Acabar a las 17.00 h. Hoy he tenido suerte, me he podido comer un bocadillo mientras me leo un procedimiento. El café, el de la máquina de los juzgados, no había tiempo para más. Aunque como siempre estaba horrible. Rápido a por el coche, hay que llevarlos a actividades extraescolares, tienen que hacer deporte o cuando las hormonas se les apoderen, podrán conmigo. Habito y disciplina para que sigan ellos después. Dejo al segundo, el mayor viene a la hora siguiente pues son distintos grupos por la edad. Me paso rapidito por el supermercado, la compra. Recojo al mayor, lo dejo en waterpolo, me vuelvo para casa a preparar rápido cenas, la pequeña cena antes. Y tengo que hacer sentencias en cuanto se acuesten, mientras conduzco voy pensando en las resoluciones.

Ufffffff y el mediano…………….. Me lo he dejado en clase. El entrenador – Acaba de entrar y ya me ha dicho, que su madre lo ha dejado tirado. Yo- Roja como un pimiento, con todas las culpas del mundo a las espaldas. Mis hijos me miran con cara de reprobación.

¿Quién no me mira con cara de reprobación? Si es que necesito tres clones.

Leía ayer la anécdota de la nueva Ministra de Justicia Doña Dolores Delgado de su hijo pequeño en el colegio. Pues si Sra. Ministra Justicia, enhorabuena por su nuevo cargo y mucha suerte, no le va a resultar complicado ni cansado, al revés, las que hemos tenido un montón de problemas,   ”con la policía, los abogados y las drogas” y por eso no hemos ido todo lo deseable a los cursos para la primera comunión y demás actos solemnes………. podemos con todo.

Enhorabuena a todas las Ministras y por favor, no se olviden de las Mujeres. Ahhh y ustedes sigan encargándose de su vestuario, estética y peluquería, porque de verdad les aseguro, que ellas no tienen tiempo para eso.

¿Quieres recibir las novedades de Diario16?

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

cinco × dos =