Seguro que la fama de los gatos, reyes de internet y animal de compañía por excelencia, se debe a algo más que a su carácter misterioso, sus actuaciones surrealistas y a la elegancia de sus pasos. Son muchos los que se deben a este animal felino, reyes de la casa por excelencia, que consiguen poner a cualquier a su favor con una simple caricia entre las piernas. Los gatos han sido los competidores absolutos de los canes para convertirse en el mejor amigo del hombre, aunque con el paso del tiempo el número de adeptos a los bigotes y los maullidos va creciendo como la espuma.

 

Ahora un estudio publicado en Proceedings of the Royal Society B y liderado por la doctora Stefanie K. Johnson y que fue difundido en la CNN, señala que los gatos pueden contagiarnos el parásito Toxoplasma gondii que se ha visto que a los ratones les afecta inhibiéndoles el miedo al olor de orina de gato. En las personas, a priori, los síntomas son imperceptibles, pero parece ser que donde el parásito se siente más cómodo es en nuestro cerebro. Esto hace que en nuestra materia gris se produzcan efectos relacionados con la pérdida del miedo y con actitudes más temerarias.

La temeridad tiene su mala fama, y bien es cierto que en algunos casos puede ser la causante de problemas graves. Las personas infectadas con el toxoplasma gondii se han visto envueltas en situaciones de agresión en la carretera, suicidio o esquizofrenia. Sobre esta enfermedad, un estudio de 2015 señaló que la mayoría de las personas que la padecían habían crecido en un hogar con gatos. Hasta aquí, es probable que el amor que tenías hacia el pequeño felino se haya convertido en un miedo atroz a que te transmita el dichoso parásito.

 

Fuente: Wikifauna                                                                                  

Pero la buena noticia es que la temeridad también puede tener su aspecto positivo. La persona temeraria se lanza a actividades sin tener presente las consecuencias negativas, por lo que se le podría achacar ser poco previsor y muy impulsivo. Sin embargo, esta falta de perspectiva de poder ver más allá que las ganas de realizar algo, da la valentía suficiente como para poder desempeñar acciones donde otros ni se atreverían a dar un paso. Este parásito gatuno es responsable del crecimiento de la testorena y la dopamina. El primero es el responsable de que aumente la agresividad y los comportamientos arriesgados, y el segundo libera una sensación de bienestar cuando nos anticipamos a un acontecimiento o a una recompensa. Y aquí es donde entran los emprendedores.

Este estudio también se realizó en estudiantes de carreras de negocios y, de entre los que tenían el parásito, había un 1,7% más de posibilidades de dedicarse al emprendimiento. Y es que, los emprendedores además de necesitar altas dosis de paciencia, de autocrítica, de saber gestionar las finanzas, necesitan esa pequeña dosis de temeridad y valentía para lanzarse a una empresa en la que los riesgos nunca faltarán y, donde lo más probable, es que el camino hacia el éxito vaya a ser largo. Eso en el mejor de los casos.

Quizá ahora sea fácil de entender que haya muchas personas famosas con una vida emocionante  algunos un tanto temeraria) que se hayan decantado por la compañía felina. Solo un presidente como Clinton podría decantarse por los gatos a pesar de que los reyes de la Casa Blanca habían sido los perros hasta el momento. Socks, su gato carismático, murió el 20 de febrero del 2009, declarado día internacional del gato. La temeridad de Leo Margets se ha visto en cada una de las valientes empresas en las que se ha embaucado: jugadora de poker profesional (fue embajadora de marca de la sala de poker y blackjack online 888 y es una de las jugadoras más reconocidas a nivel mundial) es corredora de maratones, empresaria y escritora de libros de coaching, además de una aventurera nata por haber participado sin pestañear en programas de la talla de Supervivientes. No es de extrañar que, además, sea una amante incondicional de sus dos gatos.

Fuente: Pokerlisting                                                                                              

Los gatos son la mejor compañía para todos aquellos que desarrollan su propia empresa en solitario, asumiendo, sin ayuda, cada uno de los riesgos que puede venir con su emprendimiento. Grandes pintores se dejaban asesorar por sus mascotas gatunas mientras le daban al pincel, como Andy Warhol, Picasso, Frida Kahlo o el excéntrico Dalí, ayudándoles a asumir la inestabilidad de su oficio.

Fuente: Cuba debate                                                                                  

El arte del escritor es de sobra conocido por sus momentos de páginas en blanco vividas en solitario. Por eso que el gato y su manera innata de mirar a los ojos, sea el mayor consejero para los momentos faltos de inspiración. Ray Bradbury habló de tratar a las ideas como a los gatos ‘haz que te sigan’; Borges creó siempre al lado de su irascible gato Beppo al que le escribió poemas; la admiración de Bukowski hacia los felinos era infinita, incluso llegó a decir que de solo mirarlos te podías sentir mejor o que cuántos más gatos tienes más vives, o el intrépido Hemingway que afirmaba que los gatos son más honestos que los humanos por su incapacidad para ocultar sus sentimientos.

Fuente: lifestyle.tendencias                                                                                         

Y por último los actores, ese oficio en el que dedicarse a él es convertirte en carne para paparazzi y objeto de críticas de cualquiera, en el que siempre viene bien un poco de temeridad. Antonio Banderas, James Franco o Marlon Brando son solo algunos de los amantes de estas imprescindibles mascotas que nos conquistan al paso y que nos arrastran hasta donde ellas quieren. Ahora, sabemos incluso, que nos contagian su innata temeridad.

 

Fuente: Gatos y Respeto

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