¿Qué es terrorismo?, dices mientras metes en la cárcel a gente por un tuit o una canción…¿Qué es terrorismo? ¿Y tú me lo preguntas? Aquí terrorista es “todo dios”… Hoy me he levantado poeta.

Bromas aparte, lo cierto es que los versos de Bécquer que yo he cambiado en tono de guasa no están muy alejados de la realidad que nos rodea hoy día. Y es que nuestro gobierno, nuestros jueces y fiscales y algún que otro periodista ven terroristas por todas partes. Bueno, mejor dicho, donde a ellos les interesa. Claro, porque la vara de medir no es la misma para todos.

Por ejemplo, el señor Jiménez Losantos puede decir delante de un micrófono que se debería bombardear Barcelona o amenaza con disparar a un cargo público y se va tan tranquilo después del curro para su casa, pero un rapero no puede decir que los Borbones son unos ladrones, porque entonces va a la cárcel. Así están las cosas en España.

Lamentable la justicia de este país que ve terrorismo en una pelea de bar del País Vasco, en un chiste escondido tras un tuit o en la letra de una canción y no hace nada contra un individuo que ensucia día tras día tras el micrófono de una emisora de radio las palabras democracia y libertad.

Pero claro, este señor no es terrorista ni creo que sea juzgado por un delito de odio. Ni ahora ni cuando amenazó a toda la población alemana que vive en Mallorca después de que un juez alemán, al que llamó nazi-rojo (una dicotomía un tanto extraña que sólo demuestra la ignorancia de este personaje), decidiera poner en libertad a Puigdemont. Ni cuando dijo tan pancho que dispararía sin dudarlo si viera por el monte a gente de Podemos como Errejón, Bescansa o Maestre.

¿Le ha pasado algo a este señor?… Nada ¿Ha tomado cartas en el asunto la fiscalía como ha pasado en el caso de los raperos condenados a penas de cárcel?… Claro que no.

Ya los terroristas no llevan capuchas ni ponen bombas ni hablan con acento de Euskadi, ahora son más bien poetas (algunos buenos y otros no tan buenos) que hablan en la lengua de Joan Margall, aquel que se preguntaba aquello de “On ets Espanya? -no et veig enlloc”, “Dónde estás España – no te veo en ningún sitio”. Esta España que hemos dejado de reconocer y en la que cada vez se pierden más esas libertades y esos derechos por los que nuestros padres pelearon tanto. No puedo entender que tengan miedo a la palabra y que traten de ponerla al mismo nivel que las pistolas. Pero claro, los que ya manejan las pistolas de lo único que tienen miedo es de la palabra.

Vivimos en una España donde “todo dios” puede ser un terrorista siempre que no trabaje en una radio y se llame Federico Jiménez Losantos. Ahora el terrorista es el antisistema, el que se niega a salir en la foto del régimen y critica al único poder que parece intocable en este país desde épocas ancestrales: la monarquía. Esta monarquía que renueva títulos de nobleza a los descendientes del dictador sin que se le caiga la cara de vergüenza y no alza la voz contra personajes de este tipo que ensucian el nombre de la patria que tanto dicen amar, señores como Losantos para los que el patriotismo es “una basura combustible para la antorcha de cualquiera dispuesto a iluminar su propio nombre”, como decía Ambrose Bierce en su Diccionario del Diablo.

Aunque pensándolo bien tampoco hay que preocuparse mucho por lo que diga el tal Federico , porque con las bombas que dice Losantos que tiraría en Barcelona, se hacen las barcelonesas lo mismo que las gaditanas con las del francés: tirabuzones.

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