Que la crisis económica ha golpeado muy fuerte a todos y cada uno de los sectores de la economía española es algo que no es un secreto. El del automóvil, el de la logística, el bancario o el de la agricultura. Todos han sufrido grandes retrocesos que, con el paso del tiempo, deben ir subsanando.

Sin embargo, si hay una figura que ha tenido que reinventarse tras este episodio tan gris de nuestra economía, es la del autónomo. Una persona física, que ha tenido que echar mano de múltiples recursos para poder salir a flote. Pero, ¿conocemos realmente cuáles son las fuentes de recursos de un autónomo? ¿Sabemos cuáles son sus alternativas de financiación?

Líneas de crédito del estado

Como consecuencia de las dificultades económicas que están atravesando los autónomos, el Estado preparó un plan estratégico de ayudas a estas personas de manera que su día a día dentro del mercado laboral fuera algo más llevadero.

Unas líneas de crédito, las cuales si bien es cierto, tenían un tipo de interés muy asequible, únicamente podían beneficiarse de ellas aquellos que cumpliesen con algunos requisitos. Y es que era una cantidad de dinero que había que destinar a la compra de equipamiento de trabajo, a la financiación de un proyecto concreto o a la adquisición de un vehículo.

Créditos rápidos o microcréditos

A pesar de que esta fuente de financiación no es desconocida para muchos, lo cierto es que cada vez son más los autónomos los que tienen que echar mano de los créditos rápidos con el objetivo de conseguir una liquidez que no tienen en esos momentos.

La principal ventaja de estos préstamos es que son unos productos que no tienen unos requisitos muy duros por lo que se podría decir sin temor a equivocarse, que la inmensa mayoría de autónomos pueden tener acceso a ellos.

Como contrapartida, tenemos un crédito con un tipo de interés elevado que seguramente no sea asumible por muchas personas que trabajan por cuenta propia al no tener unos niveles de ingresos muy elevados.

Recursos propios

Una última alternativa que tienen los autónomos una vez que las líneas oficiales del gobierno así como los créditos sin nómina no han surtido efecto es el de los recursos propios.

Hablar de recursos propios es hablar de los fondos de los que dispone la propia persona sin tener que acudir a otras fuentes. Unas reservas económicas que, al menos en la inmensa mayoría de las ocasiones, no suelen ser muy grandes. Y es que, este tipo de trabajadores tienen que hacer frente a una gran cantidad de gastos de manera recurrente.

Sea como fuere, lo cierto es que una persona que trabaja de manera autónoma siempre va a tener un escoyo importante en lo que se refiere a la financiación. Cuotas de la seguridad social, gastos, equipamiento, oficina, recursos informáticos y un largo etcétera son los gastos a los que va a tener que hacer frente independientemente de la carga de trabajo que pueda generar. Quizá por ello se hace muy necesario el que los organismo competentes abran nuevas vías para que estas personas, las cuales, por cierto, son muy importantes dentro del tejido empresarial, puedan jugar un papel más importante todavía.

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