Hay personas que inspiran, brillan con luz propia y tocan con la varita mágica de la sabiduría en el corazón de cualquiera. Suelen ser luchadores natos que se beben la vida porque conocen el regalo y las oportunidades que supone existir a pesar de que no nacieron con las mejores cartas. Lary León (laryleon1) es una de ellas. Llegó al mundo sin brazos y con una sola pierna, pero da unos abrazos que alegran el día y corre que se las pela con tacones imposibles.

Ella ha sabido transformar su discapacidad en la capacidad más absoluta y en desarrollar el don de no dejar indiferente a nadie. “La necesidad, la falta de algo, es lo que te empuja, es lo que mueve el mundo. El universo nos suministra capacidades infinitas. Somos nosotros los que decidimos sacar provecho de ellas o no”, dice.

Su tesón, y el apoyo absoluto de su familia, le han acompañado desde el día en que nació para cumplir todos y cada uno de sus sueños. Es periodista, conferenciante, escritora y realiza trabajos de locución y doblaje. Actualmente es la coordinadora de proyectos y contenidos de la Fundación Atresmedia donde es responsable del Programa de Asistencia Hospitalaria. Además es directora del canal TV FAN3, especialmente diseñado para niños hospitalizados y coordina y viaja con proyectos de ayuda al tercer mundo con la Campaña anual de los Derechos de la Infancia. Lary es el mayor ejemplo de cómo el ser humano se crece ante las adversidades.

 

La vida es sabia pero no siempre vemos las lecciones que nos trae. En tu caso  preferiste aliñar tu existencia con una sonrisa a caer en la tristeza desde el mismo  momento en que llegaste a este mundo. ¿De dónde se sacan tantas fuerzas?

Creo que me venía de serie. Se puede llamar fuerza o actitud. A veces no es tanto lo que nos sucede, lo que nos sorprende o en un primer momento nos asusta sino cómo lo gestionamos. La actitud con la que asimilamos y nos amoldamos a lo que vivimos sea más o menos placentero. De todo se aprende y de lo que nos cuesta más también.

 

Sientes que has venido a desafiar entendimientos estáticos…Tu madre esperaba un hijo futbolista por las patadas que le dabas ¡y vas y les rompes los esquemas!. Fuiste una auténtica sorpresa ¡Hasta tú ginecólogo alucinó contigo! ¿La  indiferencia no va contigo?

 Bueno, a veces los estereotipos o lo que llamamos ”normal” no se cumplen… ¡afortunadamente! Es verdad que fui una sorpresa para todos, incluso para el médico; por aquel entonces se empezaban a estilar las primeras ecografías pero como el embarazo había sido bueno, no hubo motivo para realizar esta prueba y en vez de un futbolista nació una sirena con sus dos aletas y su cola… mis muñoncetes y mi única pierna. De todas maneras ¿Qué es ser normal y que es ser diferente? yo creo que ser diferente fortalece y enriquece, no sólo a uno mismo sino a todo el que está alrededor. ¿Indiferencia? Yo creo que todos somos iguales y todos somos diferentes al mismo tiempo y ahí está la riqueza… A mí me encanta descubrir diferentes maneras de hacer las cosas, conocer a gente distinta, con comportamientos diversos y aprender constantemente de todo ello. Me encanta observar. Observar y aprender.

 

En el momento de nacer la reacción de tus padres al verte fue diferente. Fueron emociones encontradas: se enamoraron de ti al tiempo que rompieron a llorar. ¿Crees que ambos descubrieron contigo un amor más infinito?

Los dos me transmitieron su amor desde el primer segundo de mi llegada a este mundo y los dos descubrieron sin duda el sabor salado de sus lágrimas. Los primeros sentimientos de incertidumbre o culpabilidad no impidieron que cada uno a su manera me demostrara que confiaban en mí desde el principio. Sus caracteres diferentes se combinaron a la perfección para reforzar la oportunidad que mi familia me brindaba de disfrutar plenamente de mi infancia. Ellos dicen que era yo quien les impulsaba con mi mirada y mi eterna sonrisa…quizás fue la conjunción de ambas cosas y el destino porque yo estoy convencida de que todo pasa por algo, todo y que todos venimos a este mundo con una misión todos, absolutamente todos.

 

¿Te has preguntado en algún momento por qué naciste así? ¿Por qué a ti?

Seguramente me lo preguntara alguna vez de pequeña pero sin la coletilla de ¿y por qué a mí? o ¿por qué yo? En realidad la inocencia de mis cuatro hermanos contribuyó también mucho a quitar peso a la preocupación de los adultos que nos rodeaban y desde el principio me lo tomé como una diferencia mágica: podía pintar con el pie, con la boca, con los muñones. Siempre veía las posibilidades y las habilidades y pocas veces las limitaciones. Creo que desde pequeña soy una experta en eso de darle la vuelta a la tortilla. Tanto es así que incluso una de mis profesoras tuvo que descalzar a toda mi clase porque yo chuleaba de hacer los deberes con el pie y ¡todas mis compañeras querían intentarlo y hacerlo como yo! Por supuesto que en algunas ocasiones piensas que hay cosas que no puedes hacer pero en seguida te das cuenta de que en la mayoría de las ocasiones o llegas a hacerlas de otra manera o realmente descubres que tampoco es crucial hacerlas o hacerlas de esa forma exactamente. A veces somos nosotros mismos los que nos ponemos limitaciones o creemos que tenemos problemas y hay tantas cosas que tenemos que valorar, tantas cosas por las que tenemos que estar agradecidos cada día que eso que no tenemos se hace minúsculo ante lo que sí tenemos.

 

Demuestras que tu molde es tan imperfecto como perfecto. ¿La felicidad se nutre  de retos? A tu historial médico le salió un duro contrincante: tu perseverancia. Sin  ese tesón hoy no serías tú…

Es que no hay nada perfecto ni nada imperfecto. Todo depende de los ojos con los que se mire. Efectivamente la vida nos pone retos y en muchas ocasiones lo tomamos como barreras, problemas, obstáculos cuando son realmente oportunidades, ocasiones para hacer o ver las cosas desde otra perspectiva, oportunidad de cambio, de giro, de aprendizaje. Creo que la vida consiste en eso, en un aprendizaje constante. A veces nos volvemos locos buscando referentes, recetas mágicas, fórmulas de la felicidad y trucos para salir de la adversidad pero no nos damos cuenta que la respuesta la tenemos nosotros mismos. Sólo nosotros somos los responsables de nuestro propio destino y que a pesar de las circunstancias y de las sorpresas. Sólo si nosotros relativizamos y le damos la vuelta a aquello que en un principio puede truncar nuestros propósitos, alcanzaremos nuestra felicidad, nuestra tranquilidad.


Lary, de pequeña, tuvo que pasar por unas cuantas operaciones -muy complicadas- . Los médicos, para darle calidad de vida, no dudaron en ponerle las mejores prótesis que había hace más de 30 años atrás, pero ella los rechazó porque no se reconocía con ellas. Escogió servirse de lo que llama “pie-mano-pie” para hacer lo mismo, e incluso más, que cualquier niña de su edad.

 

Preferiste no sentirte como Mazinger Zeta, olvidarte de las prótesis y ver que la vida, como fiel escultora  de ti misma, te había dado tu “pie-mano-pie” para hacer de todo…hasta ir con tacones.

(Ríe) Me encantaba Mazinger Zeta… yo jugaba a ser Afrodita y decía aquella mítica frase de: “pechos fuera”. Es verdad que de algún modo me sentía reflejada en estos dibujos al llevar las prótesis. Utilicé los brazos ortopédicos hasta los diez años más o menos. Tuve que aprender a manejarlos pero convencí a mis padres y a los médicos de que afortunadamente, podía valerme sin ellos y de hecho actualmente soy independiente y por ahora, no los echo de menos. Es verdad que han evolucionado muchísimo y quizás, si hubiera nacido ahora, podría manejarme con otro tipo de prótesis pero realmente me siento autosuficiente y feliz con mi día a día.

 

Además crees que todas las personas tenemos discapacidades. Las tuyas demuestran que hay otras maneras de hacer lo mismo.

Yo siempre digo que todos tenemos capacidades, todos, vengamos como vengamos a este mundo y todos tenemos discapacidades, todos. Lo que ocurre es que a unos se nos nota más que a otros. Pero todos tenemos habilidades y talentos (ya sean artísticas, científicas, físicas o emocionales) y cosas que no podemos hacer o no tenemos don para ello el universo nos suministra capacidades infinitas, somos nosotros los que decidimos sacar provecho de ellas, o no. Yo siempre digo que la mía no es una historia de superación. Yo no he tenido que superar nada, vine al mundo con unas herramientas determinadas y he aprendido a utilizarlas. Es cierto que he sacado el máximo partido de mis habilidades para defenderme y ser lo más independiente posible pero no es lo mismo que una persona que por accidente o por alguna circunstancia pierde un miembro o se ve en una silla de ruedas y tiene que reinventarse. Eso sí que es superación porque cuando la vida de alguien cambia y se expone a circunstancias inesperadas, cuesta confiar en que hay otras maneras de hacer las cosas, otros caminos para seguir siendo útiles. Y definitivamente siempre los hay.

 

Y eso hace que cada día, cuando te miras en el espejo te reconoces, te gustas, te  ves entera, no echas nada en falta porque siempre se puede volar sin necesidad  de tener alas.

Pues sí. ¡Las sirenas somos así! (Ríe de nuevo) Soy coqueta por naturaleza. En eso consiste la vida, en quererse a uno mismo. Con ese amor y esa aceptación de uno mismo y su percepción de la vida, somos capaces de contagiar a los demás. A normalizar cualquier diferencia ante los que se cruzan por tu camino, en que vean, sientan, en que disfruten, en que compartas tu mejor yo, en que te devuelvan la sonrisa… Sólo así recibirás lo mejor también de los que te rodean.

 

Un consejo para ser feliz a quien se siente infeliz.

Yo creo que el éxito no es sólo ser rico, tener muchas cosas, ser popular… el éxito, realmente es sentirse bien con lo que uno hace, ya seas cantante, panadero, cajero, paleontólogo, político ¡Da igual! Si consigues hacer en la vida lo que realmente te llena, entonces eres feliz. Si no llegas a alcanzarlo pero sabes cómo sacarle partido y buscar lo positivo de cada situación también estás en el camino de esa felicidad. Todos tenemos nuestros pequeños fallos, nuestros pequeños problemillas ¡todos! En nuestra mano está buscar ese equilibrio y encontrar el punto que nos deje expresar que sí, de alguna manera y en gran medida podemos decir que somos felices. Siguiendo todas estas premisas yo puedo decir que me siento plena, satisfecha y soy, a día de hoy una mujer feliz.

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Es periodista, editora en @lideditorial y responsable de Comunicación y RR.PP de @juanmerodio. Además es Máster en Producción Radiofónica (RNE), Biblioteconomía y Documentación (Universidad Complutense) así como Mujer y Liderazgo (Aliter). Fue becaria Erasmus y Leonardo en Roma. Ha desarrollado su carrera durante 25 años a caballo entre el periodismo, la comunicación, la organización y presentación de eventos. Colabora con El Español, 20 minutos y Diario 16. Es madre de dos hijos y cree que el liderazgo y la defensa de los derechos y los valores sociales, en especial los de las mujeres, han de partir de uno mismo.

1 Comentario

  1. Una inspiración, que bien elegido el título, tendríamos que replantearnos el uso de los conceptos “minusvalido” o “discapacitado”.

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