La voz de la fama

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Hoy, cuando atravesamos la monumental entrada al Rectorado de la Universidad de Sevilla y miramos hacia la figura que la corona, ya no es posible que nos deslumbre con sus alas de bronce doradas, tal como fue erigida esta escultura renacentista, modelada en piedra blanca de Estepa. Empero, sí admirar su portentosa belleza, creada por el portugués Caetano Alberto da Costa en 1756 que la representó en el momento justo de llevarse la trompeta a los labios, creando así esa expectativa de vida en el mármol. Ese movimiento que se yergue como petroglifo sublimis de la gran comunidad universitaria de Sevilla: el grito que la trompa de su Fama pronuncia por el orbe de la Tierra (Quevedo). La Fama, ángel de piedra, silente testigo de las cuatro mil trabajadoras que diariamente traspasaban la puerta principal de la Real Fábrica de Tabacos, con sus historias y las leyendas de sus cigarreras… esta divinidad hija de la Tierra, hermana de Encélado y Ceo, es desde el cuatro de abril de 1954  notaria vigilante de la “reputación” de los miembros de la comunidad universitaria sevillana: Contemptu famae contemni virtutes (Despreciar la Fama es despreciar la virtud. Tácito).

Los símbolos a menudo lo son por accidente, y éste, que fue primero símbolo deliberado de la supuesta gloria y poder del borbón Fernando VI, es ahora símbolo casual de la comunidad del conocimiento. A los símbolos casuales suelen llenarlos de sentido el curso de los acontecimientos, y en el caso de la Fama sevillana la propia tradición clásica de la que surgió nos da las claves para interpretar de un modo cabal su sentido como símbolo de la educación universitaria en particular y de la aspiración humana al conocimiento en general. Propercio (50 a.C.) la considera sublime, y para Horacio es firme y duradera. Ovidio nos indica que esta divinidad vive en un lugar donde lo divisa todo, en cuyo edificio no hay silencio ni reposo (Nulla quies intus nullaque silentia parte).

¿Y por qué la Fama es el símbolo casual de la Universidad de Sevilla?, me explico. En 2002, siendo director de cuentas de una agencia de publicidad, después de conseguir el primer concurso de comunicación para la Universidad de Sevilla, el entonces Vicerrector de Relaciones Institucionales, Adolfo González y su Jefa de Prensa, Carmen Otero, me plantearon la necesidad de un trabajo de investigación para el desarrollo de un proyecto estratégico de comunicación. Considero humildemente que mis mejores investigaciones se encuentran en el campo de la simbología, basándome en el estudio de los petroglifos y el rico valor expresivo de los ideogramas (como por ejemplo la escritura japonesa o Kanji), donde he podido desarrollar teorías sobre el lenguaje simbólico del logotipo y su visualización (posicionamiento) mental, denominado ahora comunicación visual. De aquél estudio para la US que trasladé a una matriz DAFO (Debilidades, Amenazas, Fortalezas y Oportunidades), saqué estas dos conclusiones relacionadas con el valor de su imagen: la primera, que el Sello histórico había perdido su potencial protocolario, y la segunda, que la comunidad universitaria carecía de un icono que hiciera de la misma, fuente identitaria de pertenencia o prestigio institucional (y no de cada Facultad, Servicio, etc…), podríamos decir básicamente que mi objetivo era “unificar” aquellos “reinos de taifas” y crear una imagen global de Universidad; eje institucional de excelencia superior, “acotando” su espacio social y geográfico en la ciudad de la que emana mediante el cambio de Hispalensis por: Sevilla (como se indica en el artículo 7 de su Estatuto: Símbolos).

Manos a la obra, mi objetivo era crear ese logosímbolo que aunara modernidad, pero a la vez mostrara la grandeza centenaria de la institución. Después de casi un año (y numerosos diseños tirados a la papelera por mi equipo de creativos), uno de tantos días cuando traspasaba la puerta del Rectorado, se produjo la “llamada musical” e hizo que me fijara (observé con detalle), la imponente figura de la Fama. Por fin las Musas, protectoras del pensamiento y las artes, me iluminaban, perfecta en todos sus aspectos como eje central para el logotipo. Pero ¿podía su significado ser el icono de la docta institución?…, ahí surgió el dilema, ya que me surgieron dudas “contradictorias” sobre el mensaje simbólico de esta figura mitológico-alegórica. Canta Virgilio (autor del primer retrato extenso conservado): Fama, malum quo non aliud velocius ullum (la Fama un mal, muy veloz cual ningún otro), la Fama o el Rumor es un monstruo enorme y horrible, que lleva tantos ojos como plumas en su cuerpo, tantas lenguas y orejas como plumas y ojos, que por la noche, insomne, sobrevuela la tierra con su voz estridente, y durante el día, siempre vigilante, amedrenta a las ciudades. La fecunda imaginación de Ovidio retomaría más tarde la misma alegoría virgiliana, enriqueciéndola con ingeniosos detalles con la invención de su hogar: la Fama habitaba en el centro del mundo en un resonante palacio de bronce, que devolvía, muy amplificadas, las voces que en él se oían… Elemental, era para caer en una profunda frustración… Tenía la imagen perfecta, pero ¿podría sostenerse como logosímbolo? tam ficti prauique tenax quam nuntia veri (tan tenaz es en la mentira como en la verdad. Eneida)

La imponente representación plástica del Rectorado, su belleza, no correspondía con la descripción clásica. Ni mucho menos “la despiadada Fama” que describía Virgilio. Para Sófocles era la hija de la Esperanza, tal vez la interpretación que de ella se hizo asociada a la Gloria regia, cánones estéticos más apropiados del Renacimiento (la idea de “fama” va relacionada de forma natural a la de “gloria”). En el caso de la Fama, la propia tradición de la que surgió nos da las claves para interpretar de un modo cabal su sentido como símbolo de la excelencia universitaria, y en particular de la aspiración humana al conocimiento, pero para ello, para interpretar el lenguaje de los dioses hay que tener un alto grado de conocimiento que tan solo se adquiere en las aulas universitarias, una escala para adquirir la sabiduría verdadera, el conocimiento infalible de la Verdad que trasciende con mucho la maestría, es la esfera de la erudición, como dijo Platón “no por medio de una técnica hacen y dicen numerosas cosas bellas sobre asuntos muy diversos, sino por medio de una condición divina” que se adquiere mediante el estudio y la investigación hasta llegar a la excelencia docente.

El 4 de julio de 2003 (después de un largo camino, también con los excelentes consejos de Margarita Pedriza, del entonces Secretariado de Publicaciones de la Universidad de Sevilla), y siendo Rector Magnífico, Miguel Florencio Lora, se aprobó en Consejo de Gobierno el Manual de Identidad Visual Corporativa de la Universidad de Sevilla.

El 21 de octubre de 2015 dentro del V Centenario de la Universidad de Sevilla, impartí una conferencia a los miembros de la AUGAC (Asociación de Profesionales de Gabinetes de Comunicación de Universidades y Centros de Investigación del Estado Español) sobre la simbología del logotipo y concretamente el diseño de la Marca de la US. Resumiendo, expliqué que mi objetivo fue crear un logotipo en el que cada uno de sus elementos por sí mismo, tuviera la capacidad (personalidad individual) de visualizar la institución sin necesidad de mostrarlo al completo: La Fama, en numerosas ocasiones desvinculada del logo, sin incluir el nombre de la institución, hoy día esta asociación visual tal vez sea uno de los ejemplos más explícitos de un logosímbolo asociado a los valores de una entidad. Y la “U” que sería el embrión del acrónimo US (Universidad de Sevilla). Trabajo imposible sin el excelente equipo de compañeros: creativos y diseñadores (de publicidad y bellas artes) que fueron poniendo su sello enriqueciéndola.

El ángel de la Fama pagana es la mensajera de los dioses, como el ángel judeocristiano lo es de Dios. La diosa del Rectorado, vestida con sutil velo y  tocando la trompeta, proclama la Buena Fama, el valor noble de quienes dedican su vida a la búsqueda de la excelencia mediante el estudio, en este templo del conocimiento humano que es la Universidad de Sevilla.

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