Últimamente, por la edad, no es de acudir a manifestaciones, convocatorias, mareas o círculos, pero política, lo que es hacer política y defender los derechos de sus iguales lo lleva a cabo desde muy joven. Sabe lo que significa “vivir con miedo” porque en Cádiz, durante las primeras décadas de la dictadura franquista eran llevadas al infierno de la Prevención, Civil, el célebre “Piojito” de la Plaza de la Merced, donde eran rapadas, humilladas y algunas agredidas.

En el barrio, jamás se sintió desplazada, es más, es lo que es y no se entiende sin su ejemplo. No le hizo falta militar en ningún partido en la clandestinidad para defenderse, para decir: “!!!!Aquí estoy yo y eso es lo que hay¡¡¡”.

Fue nuestra “reinona” particular cuando el régimen prohibió los carnavales pasándolo al mes de mayo, las aristócratas “Fiestas Típicas”. Con la llegada de la “democracia” los carnavales volvieron a su lugar en el calendario, Febrero, y no le hizo falta “Chuecas”, para organizar su particular desfile.

Aunque es muy guerrillera, nunca se definió políticamente, ni falta que le hace. Eso sí, sus dos inseparables “lideres” el Nazareno y la Virgen del Roció le acompañan en todas las batallas. Ella, como muchas gaditanas/os, se siente orgullosa de que su voto sirviera para desbancar del sillón a 20 años de derecha en la ciudad.

Andaba, el último mes, indignada con el autobús de la organización ultra-católica “Hazte Oír” que muestra su odio y rechazo a la transexualidad. Cuando llegaron noticias que el vehículo naranja visitaría la “Tacita de Plata”, se salía de su pellejo, y a las vecinas del patio cada vez que las veía le decía “si tuviera 20 años menos se iban a enterar esos fascistas quien soy yo”.

Le llego información de la convocatoria de una manifestación contra las transfobia para el pasado 1 de abril y con la ilusión de una niña, fue tachando los días del calendario. Y allí estuvo esa mañana de primavera, rodeada de gente joven y comprometida, de banderas arcoíris y del orgullo transgénero, de cientos de gargantas gritando “No pasaran”, “ Cádiz, libre de odio y de transfobia”, “Cádiz dice sí a la diversidad, “ La Virgen del Roció es un tío la Virgen del Pilar un Transexual” ¿ Cómo? Se dijo para sí, con la respiración entrecortada como si de una puñalada por la espalda se tratara, observando que nadie recriminaba esos gritos que se repetían una vez y otra vez, contra la imagen a la que se encomienda todos los días. Agachó su cabeza y marchó indignada pensando que no se puede luchar por nuestros derechos, no se puede pedir respeto, cuando se falta y se utilizan las mismas armas dialécticas que los de enfrente.

Y llego a casa, se sentó en su butaca jurándose no acudir más a una manifestación donde el odio llama al odio, donde no se tiene aprendida la lección de aquello que la libertad de uno termina donde empieza la del otro. Lola, como ella se bautizó, nació como miles de seres humanos en un cuerpo equivocado y jamás necesito arcoíris, militancia, y gritar consignas para ser una mujer de bandera.

¿Qué está pasando en este país? Se organiza una manifestación que tiene como trasfondo, lo quieran o no, el cumplimento de los Derechos Humanos, pero obvian en sus consignas los artículos que van del 18 a 21, de estos, donde se recogen los derechos de pensamiento, de conciencia, de religión y libertades políticas.

Los extremos, adoctrinados y sectarios, se llegan a dar la mano. No existe diferencia entre esos ultras católicos del pleistoceno que criticaron a Drag Sethlas por su espectáculo, los pasados carnavales en  Las Palmas de Gran Canaria, , con esos gritos que se escucharon en Cádiz, que denotaban una falta de respeto y sensibilidad ante cualquier creencia religiosa.

Para mí, que las religiones ni fú ni fá por mi arraigado ateísmo, quien o quienes eligen una confesión religiosa para dar explicación a su vida merecen el mismo respeto que los que nos consideramos ateos, agnósticos, libres pensadores, escépticos, etc.

Ahora que todos quieren ser Cassandra, parece un chiste de mal gusto, pedir libertad de expresión frente a los que ven en los “tuits” de esta joven “ un odio que pone en grave peligro nuestra convivencia política y paz social” mientras faltan con sus consignas y frases hechas a quien o quienes luchan por sus derechos aun teniendo creencias religiosas diferentes.

Al siguiente día, tras la manifestación, pase por la casa de Lola y allí estaba, en el patio sentada en su butaca. Le pegunte como le fue en la ilusionante “manifa” a lo que me respondió con cara de indignación: La manifestaciones son herramientas de los partidos y me he tragado tantas mentiras en esta vida que acabo de cagar a un político”.

 

“Nada en el mundo es más peligroso que la ignorancia sincera y la estupidez concienzuda”

   Martin Luther King

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