Se dice que “la Verdad es hija del Tiempo”. A Galileo se atribuye el añadir que “…y no de la Autoridad”. Razón tuvo. Al parecer, se nos pretende imponer un relato que poco tiene que ver con la realidad y mucho con el abuso de la autoridad que está en funciones. Estamos dirigidos por patriotas que se dejan la piel en cada legislatura, o eso dicen. En estas sesiones de investidura queda evidenciado que las reglas del juego han cambiado. Que los ciudadanos ya le han enviado dos avisos a los responsables políticos. Que va siendo hora de ajustar las normas a la realidad. Porque esa diacronía no puede ser ignorada, para que las normas resuelvan necesidades sociales reales. Es un disparate seguir pretendiendo sostenerse de una autoridad, que sufre por la dudosa vigencia de la legalidad de normas desactualizadas. La actual crisis política es la manifestación de esa disfuncionalidad normativa. En esto, por encima de otras consideraciones, los legisladores han dejado en evidencia su negligente percepción de la realidad.

Pese a ello, una porción no menor de los representantes políticos, perseveran en la creencia de que tienen legitimidad suficiente para investirse. De hecho, hay movimientos entre ellos para, ya que la realidad no puede modificarse, rehacer normas que les permitan sortear la voluntad de los ciudadanos, o de esos nuevos escenarios. Si consuman la operación abstención, ya hay grupos que se han propuesto ponerse a la obra, en ese sentido, en esa hipotética legislatura. En tanto, la Constitución envejece mal y la Sociedad se renueva y desarrolla vigorosamente, pese a ella.

Según informaciones publicadas por eldiario.es, la Oficina de Conflictos de Intereses, dependiente del Ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas, solo ha dictado dos resoluciones de incompatibilidad en la última década. Ambas, para ex altos cargos del Gobierno que querían incorporarse al sector privado durante los dos años siguientes a su cese. Esto, según datos obtenidos de una petición de información enviada por este medio digital a través del Portal de Transparencia. Durante el mismo periodo, 194 altos cargos recibieron el permiso de esta entidad para realizar actividades privadas en cotizadas españolas, empresas de armas y compañías del Ibex. Los hechos son tercos. La justificación de esta servidumbre, del poder político hacia el poder económico, es francamente poco aceptable. La dilación en acometer verdaderas reformas fiscales y la lucha contra la corrupción, son un ejemplo. De nada valen los documentos que se han elaborado en los últimos tiempos. Humo mediático.

No me han impresionado sus señorías con los énfasis impostados y el bajo nivel en la oratoria desarrollada. El parlamento español es la expresión de una clase dirigente mayoritariamente mediocre, efímera y complaciente. Así tenemos que Rivera y Rajoy coinciden en el raro privilegio de decir una cosa y llevar a cabo la contraria… y todo el mundo aplaude y los entrevistadores callan. Algunos hasta hacen bromas.

Los análisis políticos expuestos no esconden que han sido construidos, casi en su totalidad, a partir de la noche del 26J, con la única finalidad de apoyar al relato oficial. Muchos de ellos sólo fueron diseñados para ilustrar a las audiencias. Pueden ser calificados, sin temor a equivocarme, como productos destinados, con más o menos sutileza, a influir descaradamente en la justificación de intereses lejanos a las preocupaciones más acuciantes de los españoles. Tenemos exponentes penosos de ejercicio profesional.

No importa quién haya ganado cada una de las sesiones. Lo que sí es concluyente es que tendremos un horizonte oscuro y complicado. Prueba de esto, es que en los siete primeros meses del año, el Estado registraron un déficit cómo que el que se produjo en todo 2015, que fue de 30.020 millones. En total, en aquel ejercicio, el agujero en términos de PIB fue del 2,53% frente a esta desviación del 2,66% ahora en julio. Todo un éxito de los patriotas panameños, que siguen evitando perseguir el gran fraude, o llevar a cabo una reforma fiscal que sea más equitativa sobre los grandes capitales. El déficit de las cuentas del Estado es la comprobación de las falacias de lo que se expuso en el parlamento. Así los 29.842 millones de desajuste, frente a los 24.947 del mismo período de 2015, suponen un aumento de 4.900 millones, es decir un 19,6% más. Casi como lo que nos costará indemnizar a Florentino por el Castor.

Estos datos sitúan el déficit en el 2,66% del PIB frente al 2,31% de hace un año. Esto, es como consecuencia de unos ingresos totales que, en términos de contabilidad nacional, descienden un 6,9%. Se alcanzan así los 94.194 millones frente a los 101.124 de 2015. En tanto, como demostración de que tiran por la borda su autocomplacencia en la gestión, los gastos bajan un 1,6%. Unos 124.036 millones frente a 126.071 de julio de 2015. ¿Para qué entonces han empobrecido a la mayoría de españoles? Siguen protegiendo a los “amigos”.

Los macro juicios que afectan al PP estarán en el inicio de sus primeras piezas en pleno proceso de investidura. De allí, los apremios de los patriotas para cerrarla antes del inicio del carrousel judicial. La prensa oficialista ya está aleccionada para poner sordina. El relato oficial está previsto. Me recuerda a aquellas amigas que se encuentran en una cafetería, y una le comenta a la otra “…Pepe me encontró con Carlos en la cama…”, a lo que su amiga preguntó “…¿y qué hiciste…?”… la amiga dijo con una sonrisa enigmática “…negarlo… ¡¿qué otra cosa debería hacer!!??”.

Es tan flagrante la situación que afecta al Partido Popular, que no le quedan argumentos convincentes para eludir su condena, al menos social. Excepto, claro, que prosigan en la construcción de una legislación que los exonere, o profundizar con la cooptación de la estructura de las instituciones que los juzguen. La Verdad es hija del Tiempo, no de la Autoridad, menos aún cuando esta se prosigue vaciando de poder. Las cuestiones territoriales lo están dejando en evidencia. La imagen de España en el mundo es penosa.

A mí no me preocupan las citas electorales. Lo grave es carecer de esa posibilidad por la consumación de traiciones. ¿No creen?

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