La venganza de China está cerca, aunque parezca un titular del siglo XIX, ya verán que se trata de una autentica y palpable realidad.

Estudiando de pasada la historia de la China moderna, incluso acudiendo al famoso “Rincón del Vago” para no cansarnos mucho, observamos que los agravios, ataques, guerras, vejaciones y demás lindezas que el llamado Occidente ha cometido contra el pueblo chino son innumerables, Hong Kong, Cantón, guerra del Opio, invasión japonesa, guerra de las embajadas, etc.. Es proverbial la paciencia china; no mide el tiempo como nosotros los occidentales, que lo hacemos por sesiones diarias de las bolsas más importantes (NewYork, Londres, Tokio…), ni por las fluctuaciones de los mercados de futuros (Chicago, otra vez Londres…), que a lo sumo se mueven de cosecha en cosecha, de veta en veta. No, el patrón tiempo de los chinos se puede medir por ejemplo en Dinastías, 300, 400 años cada una, Revoluciones 60, 70 años de momento, en movimientos filosóficos (taoísmo, budismo, confucionismo 1000 ó 2000 años) tienen una paciencia casi infinita, pero tengo la impresión que esa paciencia está llegando a su fin, que su momento ha llegado.

Todos conocemos la anécdota del General francés que pidió a Napoleón invadir China y la respuesta de éste “dejad que la China duerma, porque cuando despierte temblará el mundo”.

Pues parece que ese inmenso país, con sus inmensos 1.400 millones de habitantes, ya ha despertado, y según mi opinión no ha sido de un plácido sueño en el nirvana, sino que ha despertado bruscamente de una pesadilla, sí de esa pesadilla producida por una mala digestión, motivada por agravios, ataques, guerras, vejaciones y demás lindezas….

Cuando despiertas de un largo sueño eres como un oso, te desperezas, arañas cualquier tronco y tienes hambre, mucha hambre. En el caso de China el hambre es descomunal y también tiene sed … sed de venganza. La tan cacareada globalización le va ha dar a las autoridades chinas una plataforma inmejorable de pedir reparaciones a Occidente casi sin esfuerzo, me explico:

Reconozco que hasta hace bien poco, pensé que las escaramuzas de China con el Yuan y su repercusión en las demás divisas, iba a provocar una autentica tormenta de eso, de divisas, aunque no está descartado en absoluto, creo ahora que los tiros van por el lado de las enormes fluctuaciones bursátiles que el gigante asiático puede producir en las bolsas mundiales, también aprovechando la caída de las materias primas, elemento éste que requeriría un extenso estudio.

Es mas que sabido que las autoridades chinas gozan de una gran ventaja (que en ningún momento quiero alabar), como es el echo, de que al ser un país de ordeno y mando, su política económica puede estirarla y encogerla subirla o bajarla, detraerla o expandirla a voluntad y en un tiempo récord, mientras que a las demás economías occidentales o no siempre nos pillarán con el paso cambiado.

Las bolsas mundiales van a temblar debido al terremoto que producirá a buen seguro la Gran China y tengo la impresión de que la peor parte se la va a llevar La City Londinense, no sé pero creo que los chinos tienen una especial inquina hacia los británicos amén de los japoneses; será quizá porque la dura historia así se lo ha enseñado.

Termino ya con una recomendación: ya que yo soy un aficionado a la economía no se pierdan los artículos y comentarios de Jorge Soros, Niño Becerra y próximamente el señor Roubini.

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2 Comentarios

  1. A prepararnos para cuando el dragón chino despierte. Estaremos pendientes de los comentarios que planteas. Buen artículo!

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