Las vacunas salvan cada año millones de vidas y han reducido significativamente la incidencia de muchas enfermedades infecciosas logrando que vivamos más y mejor. Hay otro dato importante que no debemos olvidar: la salud de otros depende de que el resto se vacune. Por eso, de que nos vacunemos depende la salud de los más débiles, de los niños, de los ancianos y de los enfermos. Vacunarse puede salvar la vida a otros.

Para dar respuesta a todas las dudas sobre las vacunas el doctor en biología y catedrático de Microbiología Ignacio López Goñi Premio ASEBIO (Asociación Española de Empresas de Biotecnología) 2017 de Comunicación y Divulgación de la Biotecnología y la bióloga y comunicadora científica, Oihana Iturbide han publicado “¿Funcionan las vacunas?” de Next Door Publishers. Un libro que viene a aclarar las numerosas dudas sobre la eficacia de las mismas, cuál es la vacuna más eficaz que existe y qué puede ocurrir si no vacunamos a nuestros hijos.

Las vacunas no son un brebaje mágico. Tienen unos pocos ingredientes cada uno con una función concreta. El componente más importante es lo que se denomina antigen, explica el Dr López Goñi. Según el tipo de antígeno hay dos clases principales de vacunas: las vacunas “vivas” o atenuadas que son el microorganismo vivo pero que ha sido debilitado; y las vacunas “muertas” que emplean el microorganismo entero muerto (por tratamiento químico, radiación o calor) o partes o fragmentos del patógeno. Otros ingredientes son los adyuvantes, que son sustancias que hacen que la vacuna estimule con mayor intensidad nuestras defensas y mejoran su eficacia (como sales de aluminio); los estabilizantes, sustancias no tóxicas para nosotros que se emplean en muy pequeña cantidad y que aseguran que la vacuna sigue efectiva y segura hasta que se emplee (antibióticos, formaldehido, …); y otros materiales traza en cantidades mínimas, casi indetectables, de algunos compuestos residuales que quedan después del proceso de fabricación (como proteínas de huevo, si la vacuna ha sido preparada en huevos de gallina).

 

-No todas las vacunas son iguales ni igual de efectivas. Y hay enfermedades para las que todavía no hay vacunas. ¿Qué requisitos debe tener una buena vacuna?

La vacuna ideal deber ser eficaz, segura, estable y barata. Para que una vacuna funcione es muy importante que la respuesta inmune que estimula sea duradera. Las vacunas son uno de los pocos compuestos que se administran de forma habitual en las personas sanas, por eso deben ser también seguras. Teniendo en cuenta que en el mundo cada año se administran cientos de millones de vacunas, los controles de calidad y seguridad son extremadamente rigurosos. Las vacunas son uno de los medicamentos más seguros y que más controles se hacen. La estabilidad es otro requisito importante en una vacuna, sobre todo en las vacunas vivas atenuadas. Algunas vacunas requieren refrigeración, así que imagínate lo complicado que puede ser una campañas de vacunación en países en vías desarrollo, donde encontrar un enchufe y una nevera en medio del campo o de la selva no es nada fácil. Y el coste económico de una vacuna también es muy importante. Podemos llegar a diseñar y fabricar una vacuna supereficaz pero si cada dosis cuesta decenas de dólares o euros, su aplicabilidad en muchas zonas del planeta será nula. Algunas vacunas pueden estar fuera del alcance de la población ordinaria por el excesivo coste. Por eso, necesitamos vacunas baratas.

«Con la vacunación cortamos la cadena de transmisión de la enfermedad, por eso, si te vacunas evitas epidemias»

 

¿Todos podemos vacunarnos o hay vacunas que son peligrosas para algunas personas?

En principio las vacunas son para todos, pero la vacunación es un acto médico y debe ser el médico o el pediatra el que nos aconseje qué y cuándo vacunarnos. Hay vacunas para niños, para adolescentes, para embarazadas, para adultos, para ancianos, para el viajero, para el sanitarios, etc, … Y también hay algunas personas que por motivos concretos de salud algunas vacunas pueden estar contraindicadas, un enfermo de cáncer, un trasplantado, inmunodeprimido, etc, .. Por eso, siempre deber ser el médico el que recomiende la vacunación, que es quién conoce el estado de salud concreto de cada persona.

 

-Respecto a la vacuna de la gripe. ¿Por qué tenemos que vacunarnos todos los años contra la gripe? ¿Crea algún tipo de tolerancia el hacerlo recurrente año al año aunque sea de una cepa distinta? ¿Qué efectos secundarios tiene?

El “problema” de la vacuna de la gripe no es la vacuna, es el virus que tiene una capacidad de cambiar, mutar y recombinarse extraordinaria, es el campeón del “camuflaje”. Cambia tanto que por eso las vacunas tenemos que cambiarlas cada uno o dos años. La Organización Mundial de la Salud tiene repartidos por el planeta centros centinela que cada año aíslan y analizan los virus de la gripe que circulan entre la población ese año y con esa información se propone una mezcla de tres o cuatro virus para fabricar la vacuna de la temporada siguiente. Muchas veces se acierta con el cóctel de virus y la protección de la vacuna puede ser entre el 70% y el 90%. De todas formas, en personas mayores de 65 años y con enfermedades crónicas la vacuna es efectiva en prevenir las complicaciones derivadas de la gripe. Se pueden evitar más de un 50 % de las hospitalizaciones y el 80 % de los fallecimientos derivados de estas complicaciones. Pero a veces el virus cambia más rápido y la protección es menor. En estos casos, es importante tener en cuenta que aunque la vacuna sea menos efectiva y se pueda adquirir la infección, la enfermedad será con mucha probabilidad menos grave si ha habido vacunación anterior. O sea, que compensa siempre vacunarse. La posibilidad de que la vacuna de la gripe cause un daño grave es extremadamente pequeño, sin embargo, como ocurre con cualquier medicamento, puede dar lugar a reacciones serias. El efecto secundario más frecuente es escozor o dolor en el lugar de la inyección. Las reacciones como fiebre, malestar o dolores musculares también pueden aparecer y son mas frecuentes en niños vacunados por primera vez. Estas reacciones locales suelen ser leves y durar menos de 48 horas.

El “problema” de la vacuna de la gripe no es la vacuna, es el virus que tiene una capacidad de cambiar, mutar y recombinarse extraordinaria. Es el campeón del “camuflaje”

 

¿Qué puede ocurrir si no vacunamos a nuestros hijos? 

Pues lo más normal es que adquieran alguna enfermedad infecciosa, como el sarampión, la rubéola, la varicela o la difteria Alguna de estas enfermedades pueden ser graves e incluso mortales. Ahora, por ejemplo, están aumentando los casos de sarampión en varios países europeos por la “moda” de retrasar o incluso no vacunar a los hijos, lo cual es una irresponsabilidad.

 

¿Y si mi padre no me puso la vacuna y me la quiero poner ahora?

Ante la duda, ir al médico y consultarle.

 

¿Qué males causamos a nuestro alrededor por no habernos vacunado?

Las vacunas tienen un cierto componentes social. Con la vacunación cortamos la cadena de transmisión de la enfermedad, por eso, si te vacunas evitas epidemias. Como hemos dicho, puede haber personas que no podemos vacunar (enfermos de cáncer, trasplantados, inmunodeficientes, …) y la única forma de protegerles de la bacteria o del virus patógeno es que nos vacunemos los que estamos alrededor. Es lo que se denomina inmunidad de grupo. Por eso, de que tú te vacunes depende la salud de otros, de los más débiles, de los niños, de los ancianos y de los enfermos. Vacunándote tú puedes salvar la vida a otros.

 

-Si es un acto de irresponsabilidad no vacunarse, ¿por qué no hay partidas presupuestarias en el ministerio para todo tipo de vacunas? 

Creo que se trata de evaluar el beneficio en la población en su conjunto, respecto del beneficio individual. Los responsables de salud pública recomiendan las vacunas de las enfermedades más contagiosas y que más fácilmente pueden causar brotes epidémicos y un problema de salud pública general. Esas son las vacunas gratuitas. Otras vacunas evitan enfermedades también graves pero que quizá su incidencia y la probabilidad de una epidemia es menor. También son recomendables, pero probablemente no sean gratuitas por falta de recursos. Los recursos se dedican a las que más fácilmente pueden extenderse entre la población.

Si no vacunamos a nuestros hijos lo normal es que adquieran alguna enfermedad infecciosa, como el sarampión, la rubéola, la varicela o la difteria Alguna de estas enfermedades pueden ser graves e incluso mortales

 

¿Qué alegan los padres que no vacunan a sus hijos?

En España no hay movimientos antivacunas muy activos o beligerantes como en otros países, pero sí quizá cada vez más padres que dudan: que rechazan alguna de las vacunas pero que aceptan otras, que retrasan la vacunación de su hijo porque dudan del calendario vacunal recomendado, o que se sienten inseguros cuando vacunan a sus hijos, porque tienen miedo de los posibles efectos secundarios. Muchos de los argumentos son los mismos desde hace más de cien años: que las vacunas no son efectivas; causan enfermedades; son un negocio y se fabrican sólo para beneficio de las farmacéuticas; las vacunas contienen aditivos tóxicos peligrosos para la salud; los daños de las vacunas son ocultados por las autoridades (teorías conspiratorias); la vacunación obligatoria es contraria a la libertad y a los derechos civiles; la inmunidad natural es mucho mejor que la que inducen las vacunas; las vacunas son muchas y se dan demasiado pronto; los productos naturales y alternativos (vida “sana”, homeopatía, vitaminas) son mejores que las vacunas para prevenir las enfermedades; etc. Pero, en realidad, se presentan datos incorrectos, hechos sacados de contexto, ambigüos o medias verdades.

 

-Haciendo un recuento por todas las vacunas que existen,  ¿cuál cree que ha sido la vacuna más importante?

Yo citaría al menos tres. La vacuna contra la viruela, gracias a la cuál se ha erradicado esta enfermedad del planeta, uno de los grandes hitos de la medicina. No hay más viruela en el mundo desde 1977, y la viruela ha sido responsable de la muerte de millones de personas. Otra, la vacuna contra la polio, otra enfermedad muy grave, gracias a la cual este año 2017 solo ha habido 16 casos en todo el mundo. Y la vacuna contra el sarampión, que probablemente sea ahora una de las mejores inversiones en salud pública. Es una vacuna eficaz, segura y barata que evita millones de muertes todos los años. Desgraciadamente todavía ha que mucho trabajo pendiente y mueren cada año unos 100.000 niños por sarampión, pero con la vacuna se podría evitar.

 

-En su libro habla de vacunas y homeopatía. ¿Amistades peligrosas o inocuas? 

Muy peligrosas. La homeopatía no es más que efecto placebo, agua con azúcar, pero muy caro. No existen vacunas homeopáticas, la homeopatía no evita ninguna enfermedad infecciosa y sustituir las vacunas por remedios homeopatícos es poner en peligro la salud, incluso la vida de las personas.

 

-Puede haber vacunas para todo, ¿podría haber en un futuro una vacuna para el cáncer?

La vacuna contra el cáncer será una realidad antes de lo que pensamos, aunque hay que matizar que el cáncer no es una enfermedad sino muchas. Pero ya se están trabajando con ensayos de inmunoterapia, estimular el sistema inmune, nuestras defensas, para que ataquen de forma específica y selectiva a las células tumorales. Serían como vacunas terapéuticas, no preventivas.

 

-Y qué me dice de las enfermedades que han vuelto (polio, escarlatina)?

Si disminuye la vacunación, las enfermedades infecciosas que creíamos controladas, volverán. En realidad nunca se han ido, siempre han estado ahí, pero hemos cortado la cadena de transmisión. Si no vacunamos, volverán.

 

¿A los niños se les ponen ahora más vacunas que antes?

Afortunadamente, sí. La ciencia de las vacunas sigue avanzando, cada vez conocemos mejor cómo prevenir otras enfermedades infecciosas y se mejorar y diseñan nuevas vacunas, contra el rotavirus, el neumococo, el papilomavirus, …

 

¿Diría a los padres de las niñas adolescentes que les vacunase obligatoriamente del virus del papiloma humano?

Obligatorio, de momento, no. En España las vacunas no son obligatorias, tenemos buenas coberturas vacunales, de momento no creo que sea necesario obligar a la vacunación. Pero sí recomendable. Existen ya nuevas vacunas contra el papiloma humano nonavalentes, que protegen frente a nueve tipos distintos de papilomavirus, y cubren la mayoría de los que causan las verrugas genitales y el cáncer de cuello de útero. Cada vez hay más datos que la extensión de esta vacuna está reduciendo la incidencia de este tipo de cáncer, que recordemos es uno de los más frecuentes y agresivos en mujeres.

 

 

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