La Universidad Rey Juan Carlos ha denunciado el borrado de 5.400 correos de sus servidores y sospechan que alguien se ha llevado los ‘e-mails’ del centro. El Instituto de Derecho Público, es el foco alrededor del cual giran todas las anomalías del ‘Caso Máster’. Según publica el diario El País, los correos desaparecidos corresponderían al periodo 2008-2014, según ha denunciado la propia universidad a las fuerzas de seguridad.

Los correos recibidos o enviados entre 2008 y 2014, corresponde con el periodo que incluye los cursos de Cristina Cifuentes y Pablo Casado. La desaparición de los correos se suma a las sospechas del nuevo responsable del Instituto de Derecho Público, y de la universidad, de que alguien se ha llevado documentación de los despachos.

El responsable del Instituto al acceder a la cuenta de correo electrónico descubrió el borrado de miles de comunicaciones, mail tanto enviados como recibidos. Durante su declaración como testigo, Pablo Acosta, responsable del Instituto, señaló que “la escasa información escrita que encontró le había llevado a pensar que parte de ella pudo haber sido destruida o sustraída”.

Según consta en el sumario, Pablo Acosta, nombrado máximo responsable del IDP, comunicó el pasado 20 de junio a la policía que se había encontrado con el borrado de e-mails. Sin señalar el momento en el que fueron eliminados —”ni si fueron eliminados en bloque o en fechas distintas, lo encontró sospechoso”.

Enrique Álvarez Conde, cerebro de la trama sacó varias cantidades importantes de dinero en efectivo, un mes antes de que estallara el escándalo de los másteres. Conde era la única persona autorizada en las dos cuentas bancarias del Instituto que contaba hasta su cierre con un CIF distinto del de la propia universidad. Estas cantidades se suman a otras detectadas a raíz de las investigaciones judiciales sobre el ‘Caso Máster’, que se había pagado a sí mismo sobresueldos de entre 10.000 y 22.000 euros al año; también se hizo transferencias a sí mismo y a sus dos hijos —que no tienen relación con la universidad—; y usó la tarjeta asociada para todo tipo de gastos personales, comidas en restaurantes y compras en supermercados, en tiendas digitales y estaciones de servicio.

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2 Comentarios

  1. Me resulta extraño que no existan copias anuales de seguridad o por cambios de versión de los servidores que almacenan los e-mails, de las que se podría restaurar la información, así como registro de actividad que permita determinar con que usuario con autoridad ha borrado los e-mails. Si no lo tienen están incumpliendo con las mínimas recomendaciones de seguridad en los servidores establecidas por ISO 27001 Seguridad de la información. Una auditoria no les vendría mal.

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