España, consecuencia fundamentalmente de los nacionalismos periféricos y, especialmente estos últimos años, del nacionalismo catalán, se encuentra en una grave situación política que no sabemos en qué puede desembocar: no es descartable que Cataluña declare su independencia en menos de 10 días. El gobierno de Cataluña se ha declarado en rebeldía y sigue adelante con sus planes secesionistas y el referéndum ilegal del 1 de octubre. Mientras tanto, el Estado de Derecho actúa para detener a los delincuentes e impedir ningún tipo de impunidad… y tal cosa es denunciada por ingenuos y despistados, a los que se han sumado las hordas de Pablo Iglesias, el impresentable Rufián y el terrorista Otegi, siempre dispuestos todos ellos, como bien sabemos, ejem, a rebajar tensiones, calmar a la sociedad, facilitar la convivencia pacífica, defender la ciudadanía compartida y pensar en el interés general. La izquierda reaccionaria otra vez mezclada con el reaccionario nacionalismo. Es obvio que buscan la confrontación civil y el caos, ni siquiera los votos.

Mientras tanto, los partidos constitucionalistas son incapaces de comparecer conjuntamente y defender lo que nos une: la unidad cívica de España, la CE y la democracia. Y el Gobierno de España apunta supuestas “soluciones” para contentar a los golpistas: nada de plantarles política y argumentalmente cara sino reforma constitucional y mejor financiación para Cataluña, como premio a los que incumplen las leyes. Pedro Sánchez, desaparecido, y el PSOE, tibio y timorato: en lugar de mostrar contundencia y defender los postulados clásicos de la izquierda (igualdad, ciudadanía, republicanismo cívico, internacionalismo), reivindica el Estado Federal asimétrico, la plurinacionalidad y la nación de naciones. De movilizar a la ciudadanía ni hablamos. Quizás les dé vergüenza pese a que argumentos hay miles: el primero de ellos y principal, que tenemos la obligación de defender todos los derechos que nos asisten, especialmente ahora que están siendo vulnerados. Y, desde luego, mostrar nuestro indubitado apoyo a esas propias formaciones políticas democráticas que están siendo atacadas en Cataluña.

La pregunta no es qué va a pasar sino qué podemos hacer para que algunas cosas ocurran y otras dejen de pasar. Plataforma Ahora ha elaborado un manifiesto que puede firmarse y difundirse. Dice cosas sencillas, como que “nosotros, ciudadanos comprometidos… deseamos alzar la voz, tomar partido y defender la democracia frente a quienes pretenden saltarse la legalidad vigente y levantar fronteras entre conciudadanos”. Que es “mejor unir que separar, derribar fronteras que levantarlas y vivir juntos que separados”. Que “queremos defender y proteger activamente nuestro Estado de Derecho y las normas que garantizan nuestra convivencia, empezando por la Constitución Española de 1978”.

Para terminar haciendo un llamamiento “al conjunto de los ciudadanos españoles para unir sus voces en defensa de la legalidad vigente, el Estado de Derecho y la propia democracia”. Y al Gobierno de España y a todos los partidos políticos democráticos “para que detengan el golpe contra la democracia dado por los independentistas catalanes, impidan la celebración del referéndum ilegal, salvaguarden los derechos ciudadanos que están siendo vulnerados, garanticen la unidad de España y defiendan la democracia”, cosa que exige la aplicación “estricta y rigurosa de nuestro ordenamiento jurídico y de todos los artículos de la CE”. “Que impidan cualquier tipo de impunidad para los autores de este atropello antidemocrático que vulnera nuestras libertades y nuestra convivencia pacífica. Y que eviten llegar a posteriores componendas con los nacionalistas que perjudiquen la igualdad, el bien común y el interés general”.

Fernando Savater, Dolores Agenjo, Luis de Velasco… y otros ciudadanos haremos entrega de este manifiesto a los grupos constitucionalistas el próximo miércoles, día 27, por la mañana. Y a continuación, a las 12 horas, nos concentraremos delante del Congreso de los Diputados para leer el manifiesto.

¿Quieres acompañarnos? Nos va la democracia en ello.

 

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Nací el 11 de noviembre de 1974: tengo, por tanto, 42 años. Soy Diplomado en Ciencias Empresariales, Técnico en Gestión Fiscal y Técnico Especialista en Administración y Dirección de Empresas. Milité desde muy joven en diversos movimientos sociales que se enfrentaron al terrorismo de ETA, como Denon Arten-Paz y Reconciliación (durante los primeros años de los años 90) y Basta Ya (desde finales de los años 90). Milité posteriormente y durante unos tres años en el PSE, partido político que abandoné en 2006 al comprobar que dejaba de ser un partido nacional y de defender la igualdad y por su política en relación a ETA. Me afilié a UPYD el 29 de setiembre de 2007, el mismo día en que se presentó públicamente en Madrid. Desde el 1 de marzo de 2009 hasta el 20 de octubre de 2016 fui parlamentario vasco por UPYD. He estado en la Dirección de UPYD desde 2009 y soy exportavoz nacional del partido. Portavoz de la Plataforma Ahora

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