Cada día que pasa se va estrechando el cerco cada vez más sobre Gabriel Amat. Es más que probable que sea imputado/investigado por el caso Fabriquilla, pieza separada de las 25 que conforman el expediente judicial de los presuntos casos de corrupción en Roquetas de Mar, donde ejerce como alcalde. También ha tenido problemas en la Diputación por 4,7 millones de euros que presuntamente se gastó en publicidad pero que nadie sabe cómo y a qué medios y/o empresas se han entregado. Ahora el juez instructor del Juzgado n° 2 de Almería lo conocerá pues la Diputación se ha avenido a entregarlas, casi el último día del plazo dado por el magistrado, quien, para que fuese atendida su petición amenazó con enviar a la UDYCO a registrar la institución.

¿Ha habido miedo en la Diputación a que la UDYCO encontrase otras cosas? ¿Se han entregado todas las facturas, si es que existen? Estas dudas no se resolverán hasta después del verano, pero Amat ve como la soga se le acerca al cuello, por hacer un símil western.

Desde que se abrió el procedimiento la documentación ha sido incompleta, intentando alargar el procedimiento hasta que cambiasen los jueces (como ha pasado en las causas contra él del Juzgado n° 1) o hasta que la causa fuese sobreseída. Ahora nada de eso parece que le salvará. Ni a él, ni a Javier Aureliano García, su fiel compañero.

Lo de las facturas en cajones escondidas no es nuevo en las formas de actuación de Amat. Ya denunciamos los hechos aquí, pero esta vez la entrega, aunque la ejecutoria no sea con publicidad y transparencia como viene exigiendo la oposición, se ha realizado al ver acercase su final. Posiblemente, Amat no ha querido que la famosa “cuenta 413” fuese escrutada por la UDYCO y por ello ha accedido a la entrega de la documentación. Ya le advirtieron que el dedazo subvencionador podía pasarle factura y así ha sido, al final se sabrá parte de la verdad.

También esas fuentes almerienses hablan del abandono de la Diputación por parte de Gabriel Amat a la vuelta de las vacaciones, algo que le habrían pedido desde la dirección del Partido Popular de Andalucía para que se dedique en pleno al Ayuntamiento de Roquetas, el cual se les está yendo de las manos, porque, algo inaudito en la gestión del ladrillo, las empresas están dejando obras sin terminar, con numerosos retrasos (él que hacía las rotondas antes de adjudicarlas), con infraestructuras medio abandonadas, cobrando el agua más cara durante un año. Se ha olvidado de Roquetas de Mar por sus cuitas judiciales, por la pelea interna de partido y algunos problemas personales.

Al parecer el pobre agricultor arruinado que entró en política y sufrió un aumento patrimonial enorme, a la vera de la burbuja inmobiliaria y mediante más de 100 empresas familiares, hoy podría abandonarla (si así lo deciden los ciudadanos) casi en las mismas condiciones. Son rumores nada más, pero ya ha perdido la concesión de un grupo automovilístico que poseía en Roquetas, y eso no es una buena indicación. Con un gobierno no afín, ni el apoyo de los que eran sus amigotes en el PP, las causas judiciales le impiden hacer más negocios. Al menos hace un año que consiguió, mediante una expropiación, un beneficio para sus hijas y ha modificado el PGOU para beneficiar presuntamente a sus propias empresas que tienen terrenos en Las Salinas. El “Sheriff” almeriense está en sus peores momentos políticos, cada vez está más nervioso y cometiendo más errores.

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