Momento en que la patera es divisada.

La tenacidad y el espíritu solidario de la tripulación del pesquero Nuestra Madre de Loreto están evitando, por el momento, que los 12 inmigrantes que esta embarcación rescató en aguas de Libia terminen de nuevo en el mar. Ni Italia ni Malta han querido hacerse cargo de los rescatados mientras el barco continúa vagando por el Mediterráneo, en aguas internacionales, a la espera de que algún gobierno autorice el desembarco de estas personas. El capitán del barco, Pascual Durá, sigue haciendo llamamientos a las localidades costeras más próximas, aunque de momento no recibe respuesta. Lo único cierto es que los pescadores no están dispuestos a abandonar a su suerte a las víctimas del naufragio.

El armador, José Durá, ha manifestado su confianza en que habrá una pronta solución para los inmigrantes, mientras el Gobierno español, que ha contactado con la tripulación, estaría estudiando la posibilidad de acogerlos y trasladarlos a algún puerto de la Comunidad Valenciana, repitiéndose así otro caso Aquarius.

El valor de los marineros españoles les ha llevado a desafiar a las patrulleras libias, que arremetieron contra la patera en la que viajaban los migrantes, la pincharon y se llevaron el motor. De no haber intervenido el Nuestra Madre de Loreto los náufragos hubiesen muerto en el mar con toda seguridad. “Esta gente ha luchado por su vida. Tienen mucho miedo de poder ser enviados a Libia. Tienen temor”, aseguran fuentes de la embarcación. “Si vamos allá (a Libia) se van a revolucionar y esto va a ser una batalla campal”.

El Defensor del Pueblo ha amparado el desembarco y la vicepresidenta de la Generalitat Valenciana, Mónica Oltra, a través de un mensaje en redes sociales, ha ofrecido los puertos valencianos como puntos de acogida. Con todo, la situación en el Nuestra Madre de Loreto, un barco con base en Santa Pola, se agrava con el paso de las horas. La embarcación dispone de víveres para una semana y el capitán teme que si no se ofrece una solución rápida la tensión termine generando en un motín, según publica el diario Las Provincias de Valencia. Trece marineros viajan a bordo del pesquero, de manera que la comida empieza a escasear a bordo. De ahí que el capitán haya hecho un llamamiento para que se agilicen las gestiones políticas y diplomáticas y se permita que el barco atraque en algún puerto. Esta posibilidad se hace más real a medida que pasan los días y el Gobierno de Sánchez podría tomar una decisión antes de este fin de semana.

De momento, los inmigrantes viajan “en la cubierta, en los pasillos y en el comedor, pero el barco no está preparado ni en lo que tiene que ver con los víveres ni en lo relacionado con el combustible”, según aseguró el capital del barco.

El pesquero lleva un mes de travesía y en este momento se mueve entre las costas de Libia, Malta e Italia. El delegado del Gobierno en la Comunitat Valenciana, Juan Carlos Fulgencio, aseguró que el Ejecutivo central “mantiene negociaciones” con Libia para que se permita el desembarque en un puerto de ese país de las 12 personas rescatadas. “En este momento la preocupación es dar una resolución pronta”, aseguró.

En los últimos meses países como Italia y Malta se están negando a acoger a los inmigrantes que son rescatados en el mar, infringiendo las normas de Derecho Marítimo y los convenios internacionales sobre Derechos Humanos. Se trata de Estados que han caído en una deriva ultranacionalista como consecuencia del grave problema migratorio que se registra en el Mediterráneo.

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