El mundo se vuelve móvil. Y ese hecho, está cambiando a una velocidad de vértigo los hábitos sociales, culturales, políticos y económicos. De saber adaptarse, y aprovechar estos cambios, va a depender que vivamos en sociedades con más bienestar, o por el contrario en sociedades dualizadas, entre quienes saben aprovechar las ventajas de esta nueva era y aquellos que son meros espectadores, o en el peor de los casos no pueden acceder a estas tecnologías y son excluidos.

Por si alguien todavía es escéptico, en solo tres años, de 2012 a 2015, se ha pasado de venderse, a nivel mundial, 680 millones de smarphone, año 2012, a 1.586 millones en el año 2015, según el Informe ditrendia: Mobile en España y en el Mundo2016. En Europa, esto significa que 78 de cada 100 habitantes cuenta con un teléfono móvil int eligente.

¿Y España? España es el primer país europeo en número de smarphone. Representaban, porque ya se ha incrementado su número, el 87 por ciento del total de móviles. Y en cuanto a poseedores, un 80 por ciento de los españoles tiene uno. La evolución es tan rápida, que en estos momentos se poseen más teléfonos móviles inteligentes que ordenadores, ya que solo el 73 por ciento de los españoles tienen un ordenador, sea de sobremesa o portátil.

Esta realidad, plantea nuevos interrogantes y oportunidades que ya están aquí y que es necesario afrontar. Algunos ejemplos:

  1. Los niños utilizan teléfonos inteligentes a muy temprana edad. Concretamente, según el Instituto Nacional de Estadística (INE), en su Encuesta sobre Equipamiento y Uso de Tecnologías de Información y Comunicación en los Hogares (2015), la disposición de un teléfono inteligente se incrementa significativamente a partir de los 10 años, cuando un 29,7 por ciento ya posee uno. A los 11 años lo tiene un 42,2 por ciento; a los 12 años, un 69, 5 por ciento; a los 13 años, un 78,4 por ciento; a los 14 años, un 90,4 por ciento y a los 15 años un 90,9 por ciento. ¿Debe existir o no una edad mínima para tener un teléfono móvil? ¿Es necesario educar en la utilización de esta tecnología?
  1. En el mundo, según el Informe ditrendia, más de la mitad de las visitas que reciben los grandes buscadores proceden ya del móvil y un 62 por ciento del tiempo total pasado por los usuarios online ya se realiza desde smartphones y tablets.
  1. Las compras por móvil, a nivel mundial, están creciendo casi tres veces más que las compras tradicionales, y además están desplazando a las compras a través de tablets. De media, en Europa se compra un 5 por ciento más a través de smartphone que de tablets. Y la tendencia es ascendente, ya que el 69 por ciento de los millenials afirma comprar productos desde su teléfono, frente a un 16 por ciento de los mayores de 55 años que dice hacerlo.
  2. En España, 6 de cada 10 usuarios de móvil afirma que ya ha utilizado alguna vez su teléfono móvil para realizar compras. Un fenómeno en crecimiento, que puede observarse en que se ha pasado de un 8 por ciento de los compradores online que preferían el móvil para comprar en 2014, a un 27 por ciento en 2015. ¿Significa esto la desaparición del comercio tradicional que vertebra mucho del espacio público, o es una oportunidad para la modernización y consolidación del comercio de proximidad que podrá, a través del teléfono y con geolocalización, lanzar ofertas y realizar ventas aunque el establecimiento físico esté cerrado?
  3. Los usuarios de banca móvil en el mundo han pasado de 20 millones en el año 2008 a 800 millones en 2014. Con una tendencia ascendente, donde la previsión es que se llegue a los 1.000 millones de usuarios en 2017 y a los 1.750 millones en 2019. Un ejemplo, en Estados Unidos en 2015, por primera vez el número de accesos a la banca móvil fue superior a las visitas a las sucursales bancarias. ¿Cambiará la relación del cliente con la banca? ¿Nos sentiremos más seguros de nuestras finanzas? ¿Aumentará la confianza con nuestro banco? ¿Mejorará la reputación de los bancos?
  4. Las transacciones que se realizan a través del pago con el móvil aumentan continuamente. De un volumen que superó en 2015 los 450 mil millones de dólares se estima que se superarán el billón de dólares en 2019. La rapidez (50 por ciento), la facilidad (42 por ciento) y la capacidad de utilizarla en cualquier parte (33 por ciento) son las razones que, según los datos de ING, llevan a los europeos a utilizar las aplicaciones de pagos móviles. ¿Sesgará nuestra visión de la realidad lo que compremos, al ofrecernos el big data principalmente lo que queremos? ¿Seremos más adictos al consumo?
  5. España está por debajo de la media de pagos con el móvil, con solo un 12 por ciento, aunque supera a países como Francia, con el 8 por ciento, y Alemania con el 6 por ciento. ¿El pago móvil reducirá el fraude? ¿Es el fin del pago en efectivo? ¿Disminuye nuestra libertad el control que puede existir sobre los pagos móviles? ¿Son seguros?

Muchos son los ejemplos que sitúan al smarphone en el centro de la actividad. Pero hay dos preguntas que me inquietan ¿La velocidad de los cambios tecnológicos puede llegar a cuestionar el contrato social? ¿Puede llegar a cuestionar los tiempos de los procesos democráticos frente a tanta inmediatez?

Se verá. Pero, hoy, ya, el mundo es móvil.

 

 

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