Dicen los que le conocen bien, que Puigdemont es, desde siempre, un independentista convencido, pero que de eso a ir a la cárcel por defender el soberanismo catalán va un mundo.

Eso explica quizá que la tarde de su intervención en el Parlament, al conocer que la policía estaba a la espera de la orden judicial por si declaraba la independencia, no durara en retrasar una hora la sesión y hasta modificar su discurso, para disgusto de la CUP, para que nada de lo que dijera esa noche pudiera dar a la Fiscalía o la Judicatura un solo argumento para detenerle.

La reacción de Carles Puigdemont a la intervención anunciada de la Generalitat, y a su cese y el del Govern -en virtud del artículo 155 de la Constitución-, sitúa al bloque independentista más cerca de una declaración unilateral de independencia que del adelanto electoral que pretende Rajoy.

En una intervención no tan demoledora como las anteriores, el presidente de la Generalitat ha dicho que pedirá al Parlament que celebre un pleno para “decidir” sobre el intento de Rajoy de “liquidar” el autogobierno catalán. Y hay motivos para concluir que este debate parlamentario servirá a Puigdemont para canalizar su rebelión contra el 155 y que podría culminar con una declaración unilateral de independencia. Sin embargo, el líder catalán comienza a recular y el hecho de estar dispuesto a ir al Senado da muestras de que trata de evitar un desenlace personal tan duro.

Puigdemont tendrá que elegir entre ir a elecciones o ir a la cárcel. Y parece que, a diferencia de la CUP o de otros movimientos sociales catalanes, a eso no está dispuesto. “El president no quiere ser un héroe y ni siquiera tiene previsto quedarse en política”, afirma un ex líder de la antigua CIU de la provincia de Girona a Diario16.

 

Rebelión

La Fiscalía General del Estado se querellará por rebelión contra el presidente de la Generalitat de Cataluña, Carles Puigdemont, si este lleva a cabo una declaración unilateral de independencia, según confirman fuentes del Ministerio Público. El órgano trabaja, de hecho, desde hace semanas en la elaboración de la querella.

El delito de rebelión, que persigue a los que “se alzaren violenta y públicamente” para, entre otros fines, lograr la independencia de una parte del territorio nacional, conlleva penas de entre 15 y 25 años de cárcel para los responsables de impulsarla y, en el caso de que los hechos sean más graves, de 25 a 30.

El fiscal general del Estado, José Manuel Maza, ha explicado que el Ministerio Público estudia diferentes extremos de la querella, y ha interpretado como “lógico” y casi obligado pedir “medidas cautelares severas”.

Preguntado por la posibilidad de que se solicite prisión provisional para Puigdemont, Maza ha interpretado este tipo de medidas cautelares como lo “lógico”, normales en un delito de “tanta gravedad”, ya que ha recordado que conlleva una de las penas más altas del ordenamiento nacional.

“Si pretendes abrir un procedimiento con penas de treinta años de prisión, lo normal, lo lógico, es una consecuencia casi obligada, es que se pidan medidas cautelares severas”, confirmó Maza ate las preguntas de los periodistas antes de participar en la clausura del XXI Congreso Nacional de la Asociación de Fiscales que se celebró en Granada.

Sin embargo, todo hace pensar que Puigdemont no romperá la cuerda que le lleve directamente a prisión. Sólo de él depende.

Otra cosa es la suerte que pueda correr su hombre de confianza y mayor de los Mossos, Josep Lluís Trapero.

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Directora Diario16.com Periodista en cuerpo y alma, licenciada en Ciencias de la Información por la Universidad del País Vasco, tras 15 años en medíos de comunicación, creó Comunica2 con su compañero de vida y también periodista, Sergio Arestizabal, para demostrar que otra forma de comunicar es posible. Tras sufrir censura y presiones de los poderes públicos en el ejercicio de su profesión, hoy es libre. Durante años ha asesorado personas y empresas en crisis o injustamente juzgados por la opinión pública y publicada. Hoy tiene el reto de que el Periodismo abra un profundo debate interno sobre cómo recuperar la honorabilidad de aquellas personas a las que por error enturbió su imagen pública. Inconformista y crítica, como debe ser una periodista.

1 Comentario

  1. Puchi tiene más miedo que vergüenza. Pensará que tampoco es para ponerse así y que si no saben aguantar una broma que se vayan del pueblo…

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