Pedro Sánchez tiene un plan, otro más, el enésimo. Sí pero no. Ni es un paso adelante ni tampoco un paso atrás o a un lado. El líder socialista ha abierto ahora una nueva estrategia para ganar tiempo de cara a las elecciones de diciembre en caso de tener que celebrarse por tercera vez en un año: repartir las responsabilidades entre todas las formaciones políticas que han ocasionado que estemos a las puertas de repetir por tercera vez unos comicios generales en un solo año. “Ha llegado la hora de que hagamos todos política grande”, dijo Sánchez tras la reunión de la dirección socialista en Ferraz, de la que ha sacado un nuevo cheque en blanco temporal de sus compañeros.

La Comisión Ejecutiva del PSOE se ha reunido este lunes en Ferraz para darle un nuevo aval momentáneo a su secretario general para que busque apoyos entre las denominadas “fuerzas del cambio” –o sea, Ciudadanos y Podemos, intento ya fracasado en marzo pasado–, pese a las públicas reticencias de estas dos formaciones por un lado y de buena parte de la baronía del partido por otro –los más ruidosos la andaluza Susana Díaz y el extremeño Guillermo Fernández Vara–, además de los peros hechos públicos por numerosos ex líderes históricos como Felipe González o Alfredo Pérez Rubalcaba, entre otros, que abogan abiertamente por la abstención del PSOE para dejar gobernar en minoría al PP, algo a lo que Ferraz se opone abiertamente, de momento, aunque también rechaza la celebración de unas terceras elecciones, único camino viable en la actualidad a la vista de la falta de sintonía que siguen mostrando Ciudadanos y Podemos para este acuerdo transversal que ya buscó infructuosamente Sánchez el pasado marzo.

Sánchez no quiere ahora postularse de nuevo como candidato del “cambio”, pero sí quiere que entre todas las “fuerzas del cambio” se aporten soluciones conjuntas y se tomen asimismo resposabilidades conjuntas ante el bloqueo institucional al que se ha llegado después de dos elecciones generales y dos investiduras fallidas.

El todopoderoso PSOE andaluz ha guardado un prudencial y sospechoso silencio durante todo el verano y hasta el reciente debate fallido de Mariano Rajoy. Queda por ver cuánto tiempo desean mantener esta nueva estrategia marcada por Ferraz antes de que el 31 de octubre el Rey ordene disolver de nuevo las Cortes en caso de que fracasen las negociaciones para un nuevo acuerdo.

Otro barón, el extremeño Guillermo Fernández Vara mantiene sus reiterados argumentos en su blog personal a favor de la abstención al PP y de que el PSOE sólo se afane en liderar la bancada de la oposición. “Los resultados de diciembre y de junio nos sitúan en un escenario en el que si se prescinde de los apoyos de los independentistas, tal como decidió el Comité Federal del PSOE, no hay ninguna mayoría que pueda facilitar la investidura con solo dos de los cuatro partidos/coaliciones mayoritarios. Por tanto, alguien se tiene que mover”, argumenta el presidente de Extremadura, quien recuerda que “gobernando quien gobernara, hoy podían estar ya derogadas las leyes que tanto hemos combatido y que tienen que ver con los derechos laborales, la educación o la libertad individual”.

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