El último Euskobarómetro pone de manifiesto que la sociedad vasca estás más dispuesta a que se dé más visibilidad a las víctimas del terrorismo.

El informe ‘La sociedad vasca ante la memoria de las víctimas y el final del terrorismo’, incluido en el último Euskobarómetro, está basado en una muestra de 1.200 entrevistas hechas a domicilio en el País Vasco durante el mes de mayo. El trabajo se ha presentado en el marco del encuentro ‘De Hipercor a Ermua. El terrorismo de ETA y sus víctimas’, dentro de los cursos de verano organizador por la Universidad Menéndez Pelayo, en Santander.

Florencio Domínguez, director del Centro Memorial Victimas del Terrorismo, y Francisco Llera, catedrático de Ciencia Política y de la Administración de la Universidad del País Vasco y director del Euskobarometro, han expuesto los resultados.  La división entre pasar página y recordar el dolor de las víctimas se contradice con la demanda mayoritaria de los encuestados para que la memoria y el reconocimiento de las víctimas de la violencia y quienes lucharon contra ella tengan un lugar en la agenda pública. En la sociedad vasca hay consenso en que las víctimas del terrorismo en general (83%), los asesinados por  ETA (80%), y los extorsionados, amenazados y exiliados por la violencia de la banda terrorista (70%), tengan un reconocimiento por parte de las instituciones.

En todos estos casos, o no hay diferencias entre nacionalistas y no nacionalistas o, en el único caso que la hay (el de los miembros de los cuerpos policiales), el apoyo es mayoritario en ambos grupos de opinión e identidad y, además, el apoyo también es mayoritario en todos los electorados, aunque sea con distinta intensidad. Así, entre el 71% del PSE-EE y el 90% del PP para las víctimas del terrorismo en general, entre el 76% de EHB y el 90% de C’s para los asesinados por ETA, entre el 67% de EHB y el 90% de C’s para los extorsionados, amenazados y exiliados de ETA, entre el 59% de EHB y el 90% de C’s para los movimientos cívicos que se movilizaron contra ETA, entre el 54% de EHB y el 90% de C’s para los miembros de los cuerpos policiales que lucharon contra ETA y, finalmente, entre el 41% del PSE-EE y el 79% de EHB para las víctimas de la extrema derecha o del terrorismo parapolicial. A todos ellos hay que unir el reconocimiento y la memoria a las víctimas.

En el estudio, se ha pedido a los entrevistados que valoren la contribución de una serie de protagonistas y acciones para el final del terrorismo de ETA, puntuando cada una de ellas según una escala de 0 a 10 puntos. Según sus respuestas, hay que decir que el nivel de respuesta/puntuación oscila entre el mínimo del 75% de los entrevistados que valoran la irrupción del terrorismo islámico y el máximo del 94% de quienes valoran la movilización de la sociedad civil, que son, precisamente, los que cierran y encabezan, respectivamente, el ranking de puntuaciones.

En efecto, los únicos que obtienen una media de aprobado o más y cuentan, al menos, con el aprobado de más del 50% de los entrevistados por orden son: la movilización de la sociedad civil (6,5 y un 81% de aprobados), la evolución interna de ETA y la Izquierda Abertzale (6,1 y un 69%), los movimientos cívicos de resistencia (5,6 y un 63%) y la acción de las organizaciones de víctimas (5,2 y 57%), a los que se les unen, con cerca de un 5, la eficacia de la Ertzantza (4,9 y un 58% de aprobados) y de las Fuerzas de Seguridad del Estado (4,7 y 55%).

A éstos les siguen la colaboración francesa (4,4), los pactos contra el terrorismo (4,2), el ejemplo del IRA (4,1) o las políticas antiterroristas (3,9), para cerrar el ranking la ley de partidos y las ilegalizaciones (3,4) y la irrupción del terrorismo yihadista (3,3).

 

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