«La sociedad no puede tolerar que exista una violencia indiscriminada contra las mujeres por el mero hecho de ser mujeres»

Entrevista a Marta González (Partido Popular)

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Marta González Vázquez es diputada por la provincia de A Coruña. Es Portavoz Adjunta del Grupo Popular y de la Comisión de Igualdad del Congreso de los Diputados. Doctora en Historia Medieval. Estuvo vinculada a Children’s International Summer Village, una organización de la UNESCO que promueve la educación intercultural y la solidaridad internacional. Fue Secretaria General de Igualdad en la Xunta de Galicia y de ahí su interés por las políticas de igualdad.

 


 

Las mujeres siguen siendo asesinadas y la percepción ciudadana es que el problema de la violencia machista va a peor, ¿qué está fallando?

 

Yo creo que no es cierto que todo siga igual. Desde antes de la aprobación de la Ley 1/2004 ha habido muchas cosas que han cambiado. En primer lugar, hemos tenido conocimiento la sociedad en su conjunto y en buena parte gracias a los medios de que ese problema existía, de que no era un problema de puertas para adentro, de que no era un problema de cada familia, de cada pareja o de cada mujer o de cada hombre, era un problema de la sociedad en su conjunto que no podía y no puede tolerar que exista esta violencia indiscriminada contra las mujeres por el mero hecho de ser mujeres. Eso ha sido un paso fundamental. Una vez que ese paso se ha dado y hemos tenido conciencia del alcance y de la problemática está el tema de las respuestas que hemos ido dando, las respuestas legales, y esas respuestas legales comenzaron de manera intensas en 2003 con la aprobación de la Ley de la Orden de Protección. Esa ley supuso una modificación enorme en el panorama de atención a las víctimas puesto que lo que ocurría antes de 2003 es que si una mujer denunciaba a su marido, pareja o expareja con la que compartía vivienda, una vez que interponía denuncia tenía que volver al domicilio que compartía con el denunciado y esto provocaba un agravamiento de la situación de peligro enorme. En 2003 se establece un mecanismo que obliga a los juzgados a tomar determinadas medidas cautelares de protección en un máximo de 72 horas.

 

Entre esas medidas ¿cuáles comenzaron a tomar habitualmente?

La orden de alejamiento, que es una medida de protección importante, puesto que obliga al maltratador a tener una distancia mínima respecto a su víctima, y la adscripción de la vivienda que hasta ese momento era común a la víctima y no al maltratador. Luego llegó la Ley Orgánica en 2004 que incorpora toda una serie de medidas de intervención, prevención en el momento de conocimiento de la situación de violencia y, a posteriori, de actuación para la recuperación de la víctima. Eso ha sido un cambio sustancial. Pero tenemos que darnos cuenta que la violencia de género está muy profundamente arraigada en las mentes de las personas puesto que se fundamenta en una cosa tan difícil de erradicar como es el machismo en nuestra sociedad. La violencia de género es la manifestación más cruel de esa situación de desigualdad en que viven todavía, vivimos todavía, muchas mujeres puesto que hay una serie de hombres que consideran que por el hecho de ser su compañera, su mujer, su ex pareja, o su pareja, tienes que hacer aquello que ellos consideran oportuno. No consideran que tu opinión tenga la misma validez. Por lo tanto es una cuestión de carácter cultural, una cuestión de carácter educativo que es muy difícil de erradicar de las mentes de las personas, de mujeres y de hombres, y por ello se necesita un tiempo importante. Por eso, como hemos tenido conciencia de esa situación, los medios de comunicación informan sobre los asesinatos, sobre los fallecimientos, sobre los casos, y quizá, tenemos la sensación creo que errónea de que va a más la violencia de género cuando realmente no es así. Siempre la ha habido y creo que estamos dando pasos importantes para su erradicación.

La violencia de género es la manifestación más cruel de esa situación de desigualdad en que viven todavía, vivimos todavía, muchas mujeres

 

El Pacto de Estado contra la violencia contra la mujer. ¿Qué medidas concretas aportaría el PP?

La primera tarea que tenemos es cumplir los compromisos que hemos adquirido como país al haber ratificado el Convenio de Estambul del Consejo de Europa. El Convenio de Estambul establece que la violencia contra las mujeres no se limita solo a la violencia entre miembros de la pareja, expareja, cónyuges, etc., sino que violencia hacia la mujer es cualquier manifestación de violencia contra las mujeres. Ahí podría encontrarse desde la violencia sexual, las violaciones, la violencia que se ejerce con mujeres que ejercen la prostitución que si existe un asesinato de una prostituta por un cliente no está considerado como violencia de género, puesto que no hay relación de pareja. Hay toda una serie de circunstancias como el matrimonio forzado, la trata de mujeres con fines de explotación sexual, la trata de mujeres con fines de explotación laboral, el matrimonio infantil, la mutilación genital femenina, hay un montón de delitos que estaban tipificados como tal en nuestro Código Penal, que ahora tienen que pasar a formar parte de aquello que denominamos violencia contra las mujeres y que van a tener un tratamiento especial y las mujeres que sean víctimas pues una atención especial, ese Estatuto especial de protección que mencionamos. Eso va a ser un gran cambio. Hemos ido haciéndolo en la legislatura anterior (2011/15). Hemos incorporado a nuestro sistema muchas novedades pero quedan unas cuantas y, posiblemente, la más importante es la modificar la Ley 1/2004.

si existe un asesinato de una prostituta por un cliente no está considerado como violencia de género

 

Desprotección de las víctimas al hacer denuncia. Fallos en los protocolos. Creación de protocolos en el Pacto de Estado.

Muchas víctimas denuncian que se sienten desprotegidas en el momento de la denuncia. ¿Están fallando los protocolos?

Hay que tener en cuenta una circunstancia que desde el punto de vista legislativo es fundamental en este tema de la violencia de género que es que el tipo de delito conlleva dos procedimientos legales que hasta hace poco tiempo en el sistema jurídico español eran diferentes: la cuestión penal, la agresión, y la cuestión civil, porque generalmente suele venir acompañada: divorcio, disolución de comunidad de bienes, hijos, todo lo que tiene que ver con la parte civil de la familia, la custodia de los hijos. Todo eso se llevaba antes de manera paralela en dos juzgados distintos. Afortunadamente la legislación ha ido cambiando y se ha dado cuenta de que un procedimiento tiene que ir obligatoriamente al lado del otro. Es imposible deslindarlos. No es posible atender la parte civil de ese delito de violencia de género al margen del penal. Con esto qué quiero decir: el delito de violencia de género, una denuncia de violencia de género, conlleva que tengan que intervenir tantos actores diferentes que dependen de tantas administraciones distintas que la coordinación es posiblemente el principal reto que tenemos delante, que todo funcione conforme al protocolo establecido y lo de la manera más rápida posible y evitando lo que llamamos en la terminología que utilizamos, la re-victimización, es decir, que una mujer tenga que pasar una y otra vez por revivir el calvario al que ha estado sometida, yendo de ventanilla en ventanilla, contando lo que le ha pasado, primero al abogado, luego al juez, después al fiscal, después al policía, después a la persona de servicios sociales, es decir, que todo eso se agilice lo máximo posible en beneficio de la víctima.

generalmente no se toma la decisión a la primera de cambio sino que suele haber una situación de violencia habitual

 

Cuando una mujer pone la denuncia suele estar en estado de shock, sobre todo si acaba de ser agredida o la han intentado matar, ¿por qué esa primera declaración es tomada como si fuera palabra de Dios a lo largo de todo el proceso?

Una de las cosas que se ha modificado en la legislatura anterior ha sido una antiquísima demanda de la asociaciones de mujeres que trabajan con víctimas de violencia de género que es que en el momento de interposición de la denuncia no vayan acompañadas de un abogado porque en el momento de interposición, ésta se puede hacer de muchas formas y puede ocurrir en muchos momentos diferentes, pero imaginemos que una mujer víctima de maltrato, después de una agresión, toma la decisión de acercarse al Cuartel de la Guardia Civil, en el rural, por ejemplo, para interponer esa denuncia, después de armarse de mucho valor, y después de haber sufrido, porque generalmente no se toma la decisión a la primera de cambio sino que suele haber una situación de violencia habitual, que está contabilizada por los estudios, de años. En ese momento en que toma esa decisión, si ha habido una agresión, no se encuentra en el momento en que puede pensar con mayor lógica en aquello que va a necesitar a partir de ese momento. Generalmente lo que dicen es «yo quiero alejarme, quiero que él esté lejos, quiero vivir tranquila, quiero que me deje tranquila», pero no piensan en lo que van a necesitar ni económicamente, ni laboralmente, ni piensan muchas veces en lo que va a ser la custodia de los hijos, el régimen de visitas, por ejemplo. Por eso se decidió, creo que con muchísima certeza, el que vayan acompañadas de un letrado que las ayude en el proceso de interposición de la denuncia porque es en ese momento donde tienen que solicitar la protección que luego el juzgado les va a conceder o no, pero muchas veces sí, y claro, necesitan hacer una valoración personal de su situación para la cual es imprescindible que vayan acompañadas de alguien que conozca el sistema porque el sistema es muy hostil para una persona que no lo conozca y para una persona que está en un estado de gran vulnerabilidad, en una situación mental y psicológica mala.

Va a ser imprescindible reforzar la formación de todos los colectivos profesionales implicados en la atención a las víctimas

 

Todos los actores implicados en la lucha contra la violencia denuncian que no hay recursos. ¿En el Pacto de Estado habría que abordar aumentar exponencialmente las partidas económicas dedicadas a luchar contra la violencia machista?

Va a ser imprescindible. Durante esta etapa tan terrible económicamente que nos ha tocado vivir en los últimos años en la que el gobierno se ha visto obligado a hacer muchos ajustes el tema de violencia de género ha sido muy posiblemente de los que menos retoques ha tenido desde el punto de vista de los presupuestos por entender que se trataba de una cuestión que no debería sufrir recorte alguno. Los ajustes los ha habido pero se han ido a aquellas partidas dentro del ministerio correspondiente que no iban directamente a la atención de las víctimas, es decir, se han tocado otras partidas distintas de gastos generales, de la Delegación de Gobierno para la violencia de género, de campañas publicitarias que en vez de hacer una nueva campaña pues se utilizaba se reutilizaba la del año anterior y así se ahorraba dinero. Va a ser imprescindible reforzar la formación de todos los colectivos profesionales implicados en la atención a las víctimas. Eso es inevitable. Pero es que ahí estamos hablando de mucha gente. Estamos hablando de los jueces, de los fiscales, de los secretarios de juzgados, de las oficinas de atención a las víctimas de los juzgados, estamos hablando de los turnos de oficio de los abogados, que sí que hay turnos de oficio específicos de violencia de género para los que los Colegios de abogados tienen formación específica de violencia de género, pero es evidente que no es suficiente. Vamos a tener que dar formación a los médicos para que sean capaces de detectar los signos del maltrato, los médicos de atención primaria. Hablamos de los servicios sociales de los ayuntamientos, estamos hablando de las oficinas de la mujer que hay en las Comunidades Autónomas, de los psicólogos y las psicólogas que atienden específicamente la atención psicológica de las mujeres y de sus hijos e hijas. Es una cantidad de profesionales enorme y va a ser uno de los puntos cruciales dentro del Pacto de Estado.

 

Del mismo modo, parece que hay unanimidad en criticar que las competencias sociales hayan sido retiradas de los Ayuntamientos…

Sobre eso hay un gran desconocimiento. La modificación legislativa del Partido Popular lo que pretendió no fue retirar las competencias de los ayuntamientos, fue trasladar el principio de una competencia, una administración o al revés y no todas las competencias, todas las administraciones. Las competencias en materia social por estar establecido así en los Estatutos de Autonomía de las CCAA se trasladaron a éstas que es en quien reside por Estatuto de Autonomía. Pero eso no quiere decir que las CCAA no convengan con los Ayuntamientos aquello que les parezca oportuno. Yo he sido Secretaria General de Igualdad en mi CCAA, yo soy gallega. Yo como secretaria general tenía un convenio con 80 ayuntamientos para prestar servicios a través de los Centros de Información a la Mujer. En esos centros teníamos una abogada y una psicóloga especializadas en violencia de género porque las formábamos en la Secretaría General y estaban en los ayuntamientos pero eso se hacía por convenio. La competencia era nuestra pero residía en los ayuntamientos por un convenio. Eso no ha cambiado. La capacidad que tienen las CCAA de convenir cualquier cosa con los ayuntamientos y que sea el ayuntamiento por ser la administración más próxima la que preste el servicio continúa igualmente. Por lo tanto, ese argumento ha sido manipulado por la izquierda en la legislatura anterior con el objetivo de hacer ver a la gente erróneamente que se estaba retirando de los ayuntamientos una competencia que realmente tenían por delegación de la CCAA y eso sigue existiendo hoy en día. Esos 80 centros que te comentaba de Galicia siguen existiendo igualmente después de la modificación legislativa.

se hacen más campañas y creo que se orientan más en función de lo que vamos conociendo de la violencia de género

 

¿Por qué no son todo lo eficaces que quisiéramos las campañas de concienciación?

Hemos ido orientando las campañas…, primero se hacen más campañas y creo que se orientan más en función de lo que vamos conociendo de la violencia de género. En estos años se ha conseguido que todas las televisiones cuando dan una información sobre violencia de género incorporen el teléfono 016 como teléfono de atención a las víctimas, teléfono de información sobre el maltrato, en todas aquellas noticias que den. Se han hecho numerosos decálogos sobre cómo tratar la información en materia de violencia de género con la intención de mandar un mensaje positivo. Es muy difícil, porque es muy difícil estar mandando el mensaje de que una mujer ha fallecido en tal sitio asesinada por su compañero y al mismo tiempo mandar un mensaje positivo de que de la violencia de género se puede salir y que vale la pena denunciar para intentar tener otra vida. Pero yo creo que estamos peleando por ello y estamos logrando algún resultado que otro. Lo cierto es que cada año tenemos datos que parecen indicarnos por dónde van las cosas y tratamos de orientar las campañas hacia determinados públicos. Ha habido campañas orientadas a la víctima con el objetivo que denuncie, hay campañas destinadas al maltratador en las que han participados artistas, futbolistas, actores en los que han dicho «si le pegas no eres un hombre» o «si le pegas a ella me estás pegando a mí», es decir, mensajes al maltratador directamente. Ahora estamos centrando mucho el mensaje en los jóvenes porque preocupa muchísimo. Hubo un tiempo en que pensábamos que la violencia de género era un tema de la sociedad tan machista en la que hemos vivido, una sociedad en que las mujeres estaban destinadas a trabajar en casa, a cuidar a los hijos y a las personas mayores y poco más y sorprendentemente vemos que las generaciones más jóvenes, los menores que están criados y educados en libertad, en una sociedad democrática, en que sus padres y madres trabajan, ocupan todo tipo de puestos, reproducen comportamientos que tendrían que estar completamente erradicados, entonces preocupa muchísimo la violencia de género entre los jóvenes y por eso se están poniendo en marcha iniciativas nuevas, campañas nuevas, apps de teléfono móvil con el objetivo de mandar mensajes de advertencia. Yo creo que se están haciendo cosas interesantes en materia de campañas, con la ayuda inestimable de los medios. De hecho la delegación de gobierno puso en marcha una serie de capítulos de relatos en Telecinco, de mujeres que contaban lo que les había pasado y que tuvo mucho éxito.

es muy difícil estar mandando el mensaje de que una mujer ha fallecido en tal sitio asesinada por su compañero y al mismo tiempo mandar un mensaje positivo de que de la violencia de género se puede salir

 

Estamos hablando de un problema que va más allá de fronteras. Las cifras son escandalosas, ¿no habría que plantear a nivel de las instituciones supranacionales un frente global para luchar contra esta lacra, tal y como se hace con otros asuntos como, por ejemplo, y siendo problemas totalmente distintos, el terrorismo internacional?

La respuesta es mucho más difícil de dar que en el caso del terrorismo internacional. Me parece que la comparación con el terrorismo no es correcta, no es adecuada porque no enfoca adecuadamente el problema. Cuando uno tiene un problema de terrorismo, el ISIS, por ejemplo, tiene una banda organizada que tiene un sistema, que tiene un cabeza, una estructura, una pirámide y tiene un número de personas que forman parte de esa banda. Cuando hablamos de violencia de género estamos hablando de que hay un porcentaje importante de hombres que son potenciales maltratadores pero no forman parte de ninguna organización a la que podamos seguir el rastro, a la que podamos investigar. Son productos de una cultura machista que les ha considerado desde la cuna seres superiores a las mujeres. ¿Cómo se lucha de manera efectiva contra la violencia de género? No se puede comparar con el terrorismo. A nivel de consecuencias estamos hablando de un problema más grave porque afecta a un número de países, a una cantidad enorme de sociedades, a un número inmenso de mujeres y también a un número muy grande de hombres que son potenciales maltratadores. La comparación no es adecuada porque la intervención de los poderes públicos debe ser diferente. ¿Cómo podemos acabar con el machismo y con el maltrato? A través de la educación, a través de promocionar ejemplos de buen trato, de trato igualitario, de crear una sociedad igualitaria. Eso hay que empezar a construirlo desde la base.

 

Siempre hablamos de la educación como solución, pero ¿no le parece que es una solución a medio-largo plazo mientras las mujeres siguen siendo asesinadas?

No hay solución a corto plazo. Eso es lo terrible. La sociedad española ha dado pasos de gigante en este tema. Si tenemos en cuenta que hace muy pocos años, en 1975, vivíamos todavía en una dictadura y hoy tenemos una democracia consolidada en la que toda la legislación discriminatoria para las mujeres ha desaparecido, donde las mujeres ocupan puestos de responsabilidad de igual a igual con los hombres, que son presidentas de Comunidad Autónoma, que son alcaldesas, que son directoras, que son portavoces en congreso y senado. Todo eso hace 40 años era impensable. Creo que sí que se han dado pasos pero aún queda mucho por hacer y es erradicar esas ideas de superioridad de un sexo sobre el otro y esto lleva su tiempo.

No hay solución a corto plazo. Eso es lo terrible

 

¿El endurecimiento de las penas sería una solución?

He oído múltiples voces mucho más autorizadas que la mía en este tema, fundamentalmente de jueces y fiscales, que son en general contrarios. Consideran que un endurecimiento de las penas no va a suponer una mejora de la situación. Entendiendo que ellos son mucho más conocedores que yo de la capacidad que tiene una condena o una pena de modificar una conducta he acabado asumiendo que no mejore demasiado la situación. Ahora bien hay casos en los que uno se plantea si… la permanente revisable… Me llama la atención porque en cuanto se aprobó la primera solicitud de condena con la nueva legislación fue por parte del fiscal hacia un padre de un pueblo de la provincia de Pontevedra, de Moraña, que mató a sus dos hijas, que las tenía en un permiso, no era un hombre condenado ni denunciado por violencia de género, simplemente tenía una separación matrimonial, un divorcio, y mató a sus dos hijas…. Esos casos te dejan sin palabras, te dejan sin respuesta, casi sin esperanza en el ser humano y te planteas y dices «¿qué podemos hacer con algo así? Qué le podemos decir a esta madre?». Somos seres racionales, tenemos un sistema sólido que da respuesta equilibrada y no en caliente a todas las cuestiones y entiendo que el agravamiento de las penas no sea la mejor de las soluciones.

Esos casos te dejan sin palabras, te dejan sin respuesta, casi sin esperanza en el ser humano

 

¿Son los hijos las víctimas invisibles? ¿Habría que hacer modificaciones legales respecto a la patria potestad?

Nosotros creemos que en caso de sentencia condenatoria por violencia de género se suspenda la patria potestad. Durante el proceso es más complicado jurídicamente puesto que no hay una condena y nuestro sistema penal establece que in dubio pro reo, es decir, todavía sin tener una certeza sobre la situación en principio no debemos tratar a aquella persona que no está condenada como si lo estuviese. Ahora bien, una mirada, como está establecido ya en la legislación del juez que tenga que pronunciarse obligatoriamente sobre los menores, creemos que es conveniente. Puesto que si se evidencia que existe una situación de posible peligro el juez y el fiscal deberían actuar.

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