Un jurado de California ha condenado a Monsanto a indemnizar con 289 millones de dólares –más de 252 millones de euros– a un hombre que asegura que el cáncer terminal que padece se debe a su exposición a un producto de la multinacional que contiene el polémico herbicida glifosato, según han informado medios locales. El glifosato es un herbicida que ha generado una gran controversia en todo el mundo por sus efectos perjudiciales tanto en la salud de las personas como en las tierras rociadas con productos que lo contienen. Pese a ello, la Unión Europea acordó el pasado año renovar la licencia para su uso hasta diciembre de 2022 al considerarse que no entraña ningún riesgo.

Casos como el del glifosato, que según la sentencia del jurado de California puede provocar graves enfermedades, arrojan serias dudas sobre la eficacia de los controles sanitarios de Bruselas, pese a las restrictivas directivas comunitarias que rigen el sistema europeo de protección ambiental y alimentario. El reciente escándalo de las encimeras de aglomerado de cuarzo, investigado por Diario 16 y que ha causado silicosis a 800 trabajadores del sector, es un buen ejemplo de que algo está fallando. Durante años, los controles sanitarios e inspecciones administrativas no funcionaron en el sector y decenas de trabajadores que respiraron las partículas de cuarzo al cortar las placas de aglomerado para fabricar encimeras de cocina terminaron contrayendo esta afección respiratoria que puede resultar mortal. Otros casos similares terminan silenciándose y cayendo en el olvido debido al poder de las grandes multinacionales que fabrican productos de todo tipo con sustancias nocivas o cuanto menos peligrosas.

El hombre que ha enfermado con el glifosato, Dewayne Johnson, sostiene que utilizó el herbicida Roundup de Monsanto de manera frecuente mientras trabajó como jardinero para el distrito escolar de San Francisco. El jurado del Tribunal Superior de San Francisco ha determinado que Monsanto no advirtió correctamente del riesgo para la salud que se corría al usar este producto con glifosato. El jurado también ha concluido que la omisión de las advertencias necesarias fue “un factor sustancial” en la enfermedad de Johnson, que tiene 46 años y padece linfoma no hodgkiniano (un cáncer en los linfocitos de la sangre). Los médicos del demandante aseguraron durante el juicio que a Johnson le quedan pocos meses de vida.

En un comunicado de prensa, Scott Partridge, uno de los vicepresidentes de Monsanto, ha señalado que apelarán la decisión judicial. “Mostramos nuestra empatía con el señor Johnson y su familia. La decisión de hoy no cambia el hecho de que más de 800 estudios y revisiones –y conclusiones de la Agencia de Protección Ambiental de EE.UU  (EPA), el Instituto Nacional de Salud de EE.UU (NIH) y autoridades regulatorias en todo el mundo– apoyan el hecho de que el glifosato no causa cáncer”, ha asegurado Partridge. Medios locales han recordado que este es el primero de los cientos de casos que Monsanto debe afrontar en Estados Unidos por los efectos cancerígenos del glifosato.

Los ecologistas vienen denunciando desde hace años que productos de la multinacional atentan contra el medio ambiente

Tras varios meses de negociaciones e intentos fallidos, la alemana Bayer adquirió, por 66.000 millones de dólares, a la multinacional estadounidense Monsanto, principal actor a nivel mundial en el mercado de las semillas modificadas genéticamente, según Ecologistas en Acción (EA), que lleva años denunciando que la compra de Monsanto por Bayer es un peligro para la salud. “Esta deriva oligopólica, aunque prevista, supone una mala noticia para la población: la toma de decisiones sobre qué tipo de alimentos y en qué condiciones se producen se encuentra cada vez en menos manos y cada vez más lejos de la ciudadanía. Aunque Monsanto se ha convertido en un símbolo de todos los demonios de la agroindustria, no existen grandes diferencias en la apuesta que todas estas multinacionales han hecho por el futuro de nuestra agricultura: un modelo fuertemente petrodependiente, concentrador de la propiedad y basado en el cultivo de grandes extensiones dedicadas a la especulación en mercados internacionales”, asegura Ecologistas en Acción. Para esta organización la apuesta global por este tipo de agricultura, y el modelo alimentario en el que se integra, está siendo uno de los elementos más dañinos para el cambio climático. “La necesidad del cambio hacia un modelo agrícola-alimentario en términos de justicia ambiental y social resulta cada vez más acuciante, y noticias como la de la unión de Bayer y Monsanto no hacen sino llevarnos un paso más lejos”, insiste EA.

Por su parte, el partido de Los Verdes franceses consideró hoy una “victoria histórica” la condena contra Monsanto y pidió a la Unión Europea que sea “un motor” contra el herbicida glifosato. Los Verdes, que integran la coalición de gobierno del Ayuntamiento de París, demandaron a la UE un papel preponderante en el combate al glifosato, cuya licencia fue renovada por cinco años a finales de 2017 por la Comisión Europea (CE), a pesar de la división mostrada por los países miembros.

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