El domingo 23 de octubre concluyó la jugada política que se inició el pasado 28 de septiembre con la renuncia de la mitad del Comité Federal del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), en pos de modificar la postura partidaria ante la ronda de consultas del Rey Felipe VI para la conformación de gobierno tras más de diez meses de gobierno en funciones.

Luego de las renuncias en masa para provocar la salida, finalmente conseguida, del Secretario General Pedro Sánchez, los miembros de la Comisión Gestora partidaria elegida en su reemplazo y los principales barones partidarios comenzaron a presionar para cambiar la postura de rechazo a la investidura del Presidente en funciones y convocaron a un Comité Federal para que se expida sobre el mantenimiento o modificación de la postura adoptada meses atrás respecto a la posición partidaria.

Con 136 votos a favor (59,15%) y 96 en contra (40,85%), más dos abstenciones, el máximo órgano socialista dio un giro de 180° en su postura ante la posible investidura de Mariano Rajoy y decidió que, tras oponerse en la primera votación, se abstendría en la segunda permitiendo que el líder del Partido Popular (PP) gobierne en minoría.

Así lo anunció el Presidente de la Gestora, Javier Fernández, quien sostuvo que ‘abstenerse es que los diputados del Grupo Socialista tendrán, literalmente, que abstenerse. Es el mandato del Comité Federal’, dejando en claro que la decisión es que todo el Partido, de manera homogénea, asuma las consecuencias de lo decidido y que no sean sólo once los diputados que lo hagan, aunque con esta cantidad ya se garantiza la continuidad del gobierno de Rajoy.

Lo que se exhibe como un gesto en pos de la gobernabilidad del país, y defendida por sus adeptos recurriendo a la weberiana ética de la responsabilidad, es en realidad una mezquina acción de supervivencia que le permite al socialismo evitar presentarse a una terceras elecciones generales en poco más de un año, y que se preveían catastróficas para las aspiraciones del centenario Partido. El socialismo veía más cerca que nunca la concretización de la idea de sorpasso de la que hablaba Julio Anguita más de dos décadas atrás, puesto que todas las encuestas anunciaban una fuerte caída en la intención de voto del Partido fundado por Pablo Iglesias y el sobrepaso de éste por Podemos, partido fundado por Pablo Iglesias, una paradoja de la historia aunque no hay relación entre ambos.

Este cambio de postura estuvo acompañado por una fuerte presión de los principales medios de comunicación con los del Grupo Prisa a la cabeza que, una y otra vez, machacaban sobre el futuro negro que se le avecinaba al PSOE y la responsabilidad política que tenía de garantizar la constitución de un gobierno, aún en minoría.

Como vimos, finalmente el socialismo modificó su opinión, pero sin embargo la postura que se impuso entre los dirigentes partidarios no ha sido bien recibida por muchos sectores partidarios y, definitivamente rechazada, por amplios sectores de la militancia, quienes ven en esta decisión una claudicación ética de los valores que siempre defendió el socialismo español. Así lo sostuvieron los líderes del Partido de los Socialistas de Catalunya (PSC), quiénes reconociendo la legalidad de los actuado, la cuestionan desde lo que entienden es ilegítimo, y han anunciado que no acompañarán lo resuelto por el Comité Federal y que se opondrán, aún en segunda instancia, a la investidura del candidato del PP.

Pero no es sólo el PSC quien se opone a lo decidido, también lo han hecho dirigentes de la talla del ex presidente del Congreso, Patxi López; o el líder de Izquierda Socialista José Antonio Pérez Tapias, quien sostuvo que ‘la abstención es un fraude al electorado’, puesto que tanto en las campañas electorales previas al 20D como al 26J el PSOE se presentó sosteniendo que no avalaría la continuidad de Rajoy e instaba al resto de los Partidos a pronunciarse en igual sentido.

Estas posiciones dejan en suspenso el saber si se mantendrá la disciplina partidaria o si, por el contrario, la votación de investidura profundizará la división entre los dirigentes socialistas que sostienen la abstención y quienes, siguen oponiéndose a ella.

La ronda de consultas del Jefe de Estado traerá certidumbre sobre el futuro del gobierno, puesto que el líder de la Gestora socialista le informará que si bien no apoya la investidura de Rajoy, su Partido se abstendrá en la segunda votación allanándole el camino, resta saber en nombre de cuántos Diputados lo hace.

El futuro que se le avecina al socialismo será de debate interno y de reordenamiento, puesto que por primera vez en su historia facilita la conformación de un gobierno de derecha a escala nacional, puesto que dará vía libre a que continúe gobernando un Partido que entre sus filas tiene a 4 ex ministros de los Gobiernos de Aznar y Rajoy, 11 ex senadores y ex diputados, 3 ex presidentes autonómicos, 7 ex presidentes de diputaciones provinciales, 10 ex alcaldes, 17 ex consejeros autonómicos y 4 ex tesoreros que serán juzgados o investigados en los próximos meses, e incluso el propio Partido Popular, que a su vez estará presente en cinco causas como partícipe a título lucrativo, responsable civil subsidiario e investigado penal por blanqueo de capitales. Parafraseando lo que le propio Pérez Tapias publicara en Facebook, ‘los dirigentes que eligen a corruptos, no sólo son responsables, son cómplices’.

En este contexto, tras dos elecciones generales y más de 300 días de gobierno en funciones, queda cada vez más claro que lo resuelto por el Comité Federal socialista no es en beneficio de España sino por propia conservación, y que el futuro del país quedará trazada por esta Gran Coalición de hecho. Resta saber que ocurrirá con los restantes partidos que formaron parte en el último año de este empate, Ciudadanos y Podemos.

Por el lado de Ciudadanos, que tiene firmado un acuerdo de investidura con el PP y que antes había firmado uno con el PSOE, aliviará su carga de responsabilidad de la continuidad de Rajoy y atrás quedará su cambio de postura similar a la socialista, puesto que sus votos no eran determinantes. En la sociedad española será visto como quien aportó al desbloqueo institucional, pero no quien garantizó la continuidad del gobierno.

Podemos, por su parte, buscará erigirse como la verdadera oposición a la Gran Coalición por omisión, y deberá trabajar en pos de la generación y articulación de políticas alternativas de gobierno que puedan ser visualizadas por la sociedad española como la opción de cambio frente a lo que ellos denominan la ‘casta’, en referencia a los partidos políticos tradicionales. A su vez, tienen la difícil tarea de realizar estas acciones en paralelo a su accionar autonómico, en donde en muchos lugares y con la Comunidad Valenciana como mayor exponente, son socios del PSOE a la hora gobernar.

Mientras tanto, cobran actualidad aquellos versos de Javier Krahe, quien veinte años atrás se preguntaba ‘Tú mucho partido, pero ¿es socialista, es obrero, o es español solamente?, quizás hallen respuesta antes de fin de mes.

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