Si Luis Rubiales hubiese presidido el Gobierno en lugar de la Federación Española de Fútbol, habríamos dicho que no tiene visión de estado. Su decisión de destituir a Julen Lopetegui ha sido un error todavía peor que el del Real Madrid por hacer público su fichaje a tres días del debut de La Roja en el Mundial de Rusia.

La destitución fulminante de Lopetegui parece más el fruto de un calentón o la reacción de un presidente despechado, convencido de que una demostración de autoridad le va a afianzar al frente de la RFEF. Pero Rubianes se ha equivocado. Errores no corrigen errores.

A estas alturas ha sido la peor decisión que podía haber tomado. Tiene razón en su enfado, en la sensación de haber sido traicionado y en que, por supuesto, lo que ha ocurrido debe tener consecuencias. Pero no ha estado bien asesorado y no ha estado a la altura de su cargo, ni de lo que la selección española y los aficionados se merecen.

Dos días antes de que la selección española inicie la Copa del Mundo –nada menos que ante Portugal– es suicida tomar una decisión que desestabiliza como una bomba el trabajo que durante dos años ha realizado Lopetegui como continuación a la magnífica labor de Vicente del Bosque.

Si algo sabe quien ha estado cerca de la competición de élite de cualquier deporte es que el factor psicológico es fundamental, decisivo en una competición en la que la línea que marca la diferencia entre héroe o villano es muy, muy fina. Todo lo que no sea tener la cabeza en la competición es un hándicap y así lo hemos comprobado en numerosas ocasiones con, por ejemplo, jugadores que no tenían claro su futuro deportivo y acabaron estrellados en lugar de conseguir la estrella.

La selección española era, hasta ahora, un bloque compacto. Con sus cosas en el vestuario y en los despachos, pero no lo suficientemente graves como para influir decisivamente en el césped. Jugadores y cuerpo técnico se habían amoldado y conseguido un bloque con opciones en el terreno de juego.

Ahora, ya veremos. En dos días no hay tiempo para amoldarse a un nuevo entrenador y su forma de trabajar, a un nuevo equipo técnico y, por supuesto, debemos tener en cuenta que esta tampoco es la selección que hubiera hecho Fernando Hierro. Seguro.

Parece mentira, pero a un deportista como Luis Rubiales le ha fallado la estrategia en un momento clave y no ha sabido dominar los tiempos ni la situación. Le ha superado.

La selección española empieza el Mundial ‘tocada’, mermada en su potencial, con la única esperanza de que jugadores y equipo técnico sean capaces de sobreponerse a esta ‘lesión’, mantener la concentración y la cabeza fría al estilo de un gran deportista como Rafa Nadal. Pero como el mallorquín hay muy pocos…

Ahora, más que nunca, el apoyo de la afición va a ser fundamental para hacer olvidar a los jugadores sobre la hierba el mal rollo de los despachos. Después ya habrá tiempo de pedir explicaciones a unos y otros –Real Madrid, Lopetegui, Rubiales…– por su falta de altura de miras y no saber o querer anteponer los intereses de La Roja a un orgullo mal entendido.

¿Quieres recibir las novedades de Diario16?
Compartir
Artículo anteriorEl defensor del pueblo celebra que hacienda aclare las obligaciones fiscales de los pisos turísticos
Artículo siguiente90 veces Che
Periodista con 27 años de profesión a sus espaldas, ha trabajado en medios de Comunicación de Extremadura y Castilla y León, además de colaborar con prensa económica como el Cinco Días y de poner en marcha su propia agencia de Comunicación Comunica2, que se ha caracterizado por la organización de eventos nacionales e internacionales y gabinetes de Comunicación para empresas públicas y privadas. También ha dirigido campañas de Comunicación Política y asesorado a personajes públicos. Según su criterio, los principios básicos del Periodismo, sólo pueden tener como base la libertad de expresión. Algo que empresas e instituciones políticas se han ocupado de manejar en favor de sus intereses.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

tres + tres =