Foto: Agustín Millán.

La reforma laboral cumple seis años de precariedad y bajos salarios. Gracias a la unilateralidad del partido Popular, la reforma ha extendido el contrato temporal, el tiempo parcial involuntario y los contratos de muy corta duración. Ha hundido los salarios y los trabajadores han perdido siete puntos de poder de compra desde 2009.

UGT denuncia que dentro de este contexto de inestabilidad en el empleo, han emergido nuevas modalidades de precariedad laboral como son las empresas multiservicios. Por eso el sindicato reclama un plan de choque por el empleo que genere trabajos y salarios de calidad y que acabe con los altos niveles de pobreza y desigualdad que genera entre los trabajadores.

UGT denuncia que la reforma laboral del Gobierno, que ayer cumplió seis años, ha generado un impacto muy negativo sobre el empleo y sobre las condiciones laborales de las trabajadoras y trabajadores de este país.

Para el sindicato las consecuencias más dañinas se han centrado en el desequilibrio que ha producido en las relaciones laborales, al primar los convenios de empresa frente a los sectoriales; en la precariedad en el empleo; en el hundimiento de los salarios; y en el aumento de los niveles de pobreza y desigualdad entre los trabajadores.

Para el sindicato, la reforma ha provocado un cambio estructural a peor en el mercado laboral, al fomentar el empleo de mala calidad, precario y de baja productividad. Un empleo que genera poca riqueza y que no permite una calidad de vida digna para las familias de nuestro país.

UGT denuncia que, en este contexto de inestabilidad laboral, han surgido las empresas multiservicios, que están burlando las garantías mínimas que establecen los convenios colectivos de sector y están promoviendo empleos en condiciones laborales y salariales penosas. 

La reforma laboral del Gobierno ha provocado una caída de los salarios sin precedentes en nuestra historia democrática, debido al perverso efecto de los cambios que introdujo de manera unilateral en la negociación colectiva, otorgando un poder desmesurado a las empresas.

Ante este panorama donde ha crecido el PIB un 3,1% en 2017, las empresas llevan varios años aumentando de manera muy generalizada sus beneficios y los salarios han vuelto a perder poder adquisitivo en dos puntos porcentuales. Una devaluación salarial que se cuantifica ya en más de siete puntos desde 2009. De 2008 a 2016 las rentas de los asalariados han caído en 26.900 millones de euros, mientras que el excedente empresarial ha crecido en 5.900 millones. Además, el 32,75% de los asalariados tenían ingresos equivalentes o inferiores al Salario Mínimo Inteprofesional (SMI) en 2016, según la Agencia Tributaria, lo que supone un total de 4.380.000 trabajadores.

UGT denuncia que han sido los trabajadores y trabajadoras con menores rentas los que han sufrido, la caída de los salarios. El 10% de trabajadores con menores retribuciones ha visto cómo sus salarios reales (una vez descontando el impacto de los precios) han caído de 2009 a 2016 un 13,8%; el segundo 10% que menos gana ha perdido un 9,6%; y el tercero un 7,7%. Han sido los trabajadores y trabajadoras con menos ingresos los que han sufrido el mayor ajuste, contribuyendo a generar un incremento de los niveles de pobreza, desigualdad y exclusión social.

El sindicato reclama un plan de choque por el empleo que genere trabajos y salarios de calidad y con derechos y que acabe con la inaceptable figura del trabajador pobre que está consolidando la política de este Gobierno. Un trabajador que, aun teniendo un empleo, sigue por debajo de los niveles de pobreza en nuestro país.

En 2017, el 14,1% de los ocupados está en riesgo de pobreza, 2,5 puntos porcentuales más que en 2011, situando a España en el tercer país de la Unión Europea con mayor porcentaje de trabajadores pobres, solo por detrás de Rumanía y Grecia.

 

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