Habría que preguntarse qué grado de decrepitud y cinismo puede adquirir la política cuando resulta ser el único modus vivendi de muchos de sus protagonistas. El usufructo del poder,  sus granjerías, el estatus, la influencia, no es una forma cualquiera  de vida sino bastante regalada y pletórica de privilegios, donde importa poco el valor intelectual o el talento para los asuntos públicos de sus beneficiarios como la habilidad en los cabildeos de pasillo. El poder personal como objetivo último recrea en todos sus términos, a través de las redes clientelares, los planteamientos de la ley de hierro de las oligarquías y crea las perversiones de un régimen de poder donde las élites y los políticos mantenidos por el sistema comparten intereses muy alejados de las mayorías sociales. Ello produce que la democracia se devalúe al dejar de ser una confrontación entre proyectos e ideas por el fulanismo, como decía Unamuno, siempre metastizado en una política mediocre y nominalista. La vida pública ya no se sostiene sobre la certidumbre sino sobre su fantasma, su cadáver.

Todo esto conduce a los dos silencios más contradictorios y crueles que nos enunciaba Eugene Montale. Primero, que “el hombre de la calle cuenta poco, no puede organizarse, y si lo hiciese, se convertiría en un hombre de subcultura.” Y segundo, que “la edad más progresiva que jamás haya existido, ha producido una inteligencia que se vale de los nuevos instrumentos, pero que rechaza la ideología que la ha hecho posible.” Para Tomás Moulian: “Los momentos reaccionarios de la Historia son aquellos en los cuales los proyectos de historicidad no son plausibles, ni verosímiles, ni aparecen conectados con el sentido común. En que la idea misma de transformación toma la forma de un sueño imposible.” Es un tiempo pedestre de privatización del pensamiento y sociedad distante que se configura en la banalización de la política. Como afirmaba Tierno Galván, el poder impregna de indiferencia todo lo que no es poder.

He ahí la gran tarea acometida por la militancia del Partido Socialista que supo movilizarse espontáneamente para recuperar los valores socialistas y la visión y misión ideológica que le debe ser propia, con la certeza de que es al PSOE a quien corresponde la función de acumular la fuerza social transformadora necesaria para acometer la renovación democrática del Estado español. Enfrente se encontraba esa parte del partido bien vista por las élites, la derecha y su utillaje mediático, la de la redes clientelares, las puertas giratorias, la del apoyo a Rajoy y de las baronías de taifas encabezada por Susana Díaz. La voz de las bases fue clara y sumaria determinando qué partido querían y cuál debía ser su función y posición en la sociedad. Los acontecimientos precedentes habían sido esperpénticos con aquel coup de force organizado por la presidenta de la Junta de Andalucía para hacerse con el poder en el partido. Su, para ella, inesperado descalabro en las primarias, el rechazo mayoritario de la militancia a su candidatura, su carencia de liderazgo en el conjunto de la organización, no le ha impedido atrincherarse en su reducto de poder andaluz para combatir, en el contexto de los graves problemas que padece España, la línea política trazada mayoritaria y democráticamente por los órganos de decisión del Partido socialista y en contemporización, más o menos consciente, con los de la derecha. Peor que tener una enfermedad es ser una enfermedad, decía Ortega y Gasset. Peor que cometer un error es ser un error, porque no hay rectificación posible.

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PREMIOS

Premio Internacional de Poesía “Desiderio Macías Silva.” México
Premio Internacional de Poesía “Videncia.” Cuba.
Premio de Poesía “Dunas y sal.” España.
Premio de Poesía “Noches del Baratillo.” España.

OBRA IMPRESA

Penélope y las horas sin retorno. Instituto Cultural de Aguascalientes. México.
Todos los días sin tu nombre. Editorial Carrión Moreno. Sevilla.
El origen mitológico de Andalucía. Editorial Almuzara. Córdoba.
Socialismo en tiempos difíciles. Izana ediciones. Madrid.
Breve historia de la gastronomía andaluza. Editorial Castillejo. Sevilla.
La cocina sevillana. Editorial Castillejo. Sevilla.
La cocina musulmana de occidente. Editorial Castillejo. Sevilla.

5 Comentarios

  1. Joder, Molina, desde que no le sacas un euro al partido del que has vivido toda tu vida estás en modo inquina, pero igual de pelmazo, eso sí. Ahí se ve la fidelidad a ti mismo. Al menos antes los discursos te los pagaban, cosa que Talegón ni hace, ni hará.

  2. Acertadísimo análisis, Juan Antonio. Lástima que la ceguera interesada de muchos impida una cura más rápida del mal que afecta a este partido.
    El comentario anterior es una clara muestra de lo que digo. Cuando la única argumentación en una crítica es la descalificación, no se hace sino corroborar lo que manifiestas en este articulo: “Peor que tener una enfermedad es ser una enfermedad.”

  3. ¿Vivir de la política? Como los Lastra, Ábalos y toda la vasca, empezando por SCHZ. No hay cita de autoridad que arregle contradicción tan inmoral.

  4. El analisis no puede ser mas exacto. La pena que los socialistas andaluces no lo vean. Les pasa lo mismo que a los del PP de Galicia. Al final funciona solo el clientelismo. Esa mafia que nos impide progresar. Susana es la jefa indiscutible de esa mafia asi como Feijoo en Galicia. Iguales.

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