Canta Joan Manuel Serrat que ‘nunca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio’, pero los acontecimientos vividos esta semana en Buenos Aires cuestionan esta afirmación, puesto que nadie puede dudar que es triste ver a una ex Presidente procesada por sexta vez, en esta oportunidad por ser la jefa de una asociación ilícita, y la coautora en la admisión de dádivas (en veintidós casos), y el cohecho pasivo (en cinco oportunidades), y en efecto tienen remedio, dado que la Justicia está avanzando en el esclarecimiento de los hechos denunciados y el juez interviniente tiene pruebas que le permiten procesar y pedir la detención de la ex Presidente Cristina Fernández, hecho que no se puede consumar porque actualmente es Senadora Nacional, posee fueros parlamentarios y es encubierta por sus pares en forma mayoritaria.

El juez Bonadío a lo largo de 558 páginas desgrana el proceso por el cual Néstor Kirchner y Cristina Fernández montaron una asociación ilícita para beneficiarse económicamente de un entramado de corrupción que como en una suerte de matrioshka, iba envolviendo una mayor a una menor. En su fallo el juez es contundente, afirma que ‘lo que sucedió en la República Argentina entre los años 2003 a 2015 [fue] una maquinaria que le sacaba con procedimientos amañados dinero al Estado Nacional en detrimento de la educación, la salud, los jubilados, la seguridad, que dejaba al pueblo más humilde sin cloacas, sin agua corriente, sin servicios, sin transporte seguro, etc., etc., y todo esto se hizo para distribuir coimas a funcionarios corruptos a cambio de que, por avaricia y codicia, ese selecto grupo de empresarios también se llenaran los bolsillos mediante su participación en licitaciones o concesiones, sosteniendo a posteriori un discurso acomodaticio y cobarde, pretendiendo haber cedido a las presiones oficiales, en bien de cuidar sus empresas y los puestos de trabajo de sus empleados.’

Como en la canción de Jorge Drexler, ‘nada es más simple, no hay otra norma, nada se pierde, todo se transforma’ y el dinero que solicitaban a los empresarios para asignarles una obra pública se transformó en abultamiento de las arcas propias y un buen pasar económico, y más tarde esos mismos empresarios se transformaron en la espada de Damocles que pesa sobre la cabeza de los funcionarios corruptos, ya que se auto incriminaron en la Justicia y a cambio de reducir su condena explicaron el entramado mafioso utilizado para servirse del erario público y delinquir en provecho propio. A tal punto llegaba la impunidad con la que se manejaron durante más de una década que el entonces Ministro de Planificación Federal y hoy presidiario Julio De Vido le ‘explicó’ al empresario Lucas Pescarmona ‘nene nosotros no nos vamos a ir nunca de acá, vos no entendés nada nene’, pero olvidaron que ‘aquello que una vez pensaba que nunca acabaría, nunca acabaría, pero sin embargo terminó.’

Y de tal complejidad son los delitos investigados que el propio juez reconoce en su fallo que ‘es necesario continuar la investigación, más allá de este auto de mérito, hasta clarificar completamente las maniobras ilícitas por las que se estructuraron todas las “cajas de recaudación”’, porque cada vez queda más a las claras que ‘no fue magia, fue mafia’. En la evolución propia de la sociedad, el peronismo pasó del ‘robo para la corona’ de José Luis Manzano al ‘vengo con un mensaje de la corona, o te asociás o te asociás’ para delinquir de Julio de Vido.

Amén del procesamiento, el juez pidió la prisión preventiva de Cristina Fernández, pero indicó que para iniciar el necesario proceso de desafuero de la senadora esperará a que el procesamiento ‘se homologue por la Cámara Federal de Apelaciones’, lo cual agregaría presión sobre el Senado de la Nación puesto que serían dos instancias judiciales la que avanzarían pidiendo la exclusión de Fernández de la Cámara Alta, y en tal caso habría que ver el comportamiento del peronismo, que hasta el momento no se apartó un ápice en su connivencia con los delincuentes, tal como prueba el apañamiento que hacen del condenado ex Presidente Menem argumentando que falta que se expida la Corte Suprema de Justicia.

En su fallo, Bonadío procesó a 42 personas, incluyendo funcionarios y empresarios, y un ex juez federal, que entre otras cosas reconoció que absolvió a la multi procesada ex Presidente en una causa de enriquecimiento ilícito porque le ‘apretaron el cogote’, lo cual pone de manifiesto que el entramado delictual era lo suficientemente amplio como para delinquir, involucrar a otros para garantizar silencios, y apoyo judicial para garantizar impunidad.

Pero falló el horóscopo. Y los que debían quedar callados de por vida porque también habían sido beneficiarios de esta verdadera maquinaria delictual que copó el Estado argentino hablaron. Y los empresarios contaron como pagaban sobornos, y los funcionarios como los cobraban, y los choferes como trasladaban el dinero, y todos asumieron su cuota de responsabilidad en la comisión de delitos, aunque algunos de ellos pretendieran disminuir su participación a meros actores de reparto. Y todo comenzó a caer como un castillo de naipes.

Pero como dice Serrat, detrás de todo esto, ‘detrás, está la gente, con sus pequeños temas, sus pequeños problemas y sus pequeños amores.’ que sufre las consecuencias directas de esta realidad, aunque a muchos le cueste verlo y otros prefieran no hacerlo.

Cuando negociaban quién realizaría una obra pública para garantizar su retorno, no sólo se llevaban dinero de la propia gente sino que además no garantizaban la calidad de las obras, puesto que lo importante era garantizar el soborno. Hay quienes aún hoy, con las abultadas y evidentes pruebas pretenden negar la realidad, a ellos solo queda pedirles, pese a lo que aún hoy pretendan hacernos creer, ‘No esperes de ningún modo, que se dignen consentir, tu acceso al porvenir, los que arrasan con todo.’

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